Un matrimonio a distancia

Capítulo # 10

Capítulo # 10

Un par de horas después, Meghan se encontraba durmiendo en su habitación, Uzeil estaba al lado de ella mirándola y recordando las palabras del médico

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Unas horas antes.

—Señor Sorrentino. Su esposa está muy estresada, por eso está en este estado, me preocupa la salud de ella y del bebé, le aconseje que tratara de trabajar menos y dudo que ella lo haga.

Uzeil quedó muy quieto, su esposa, ¿estaba embarazada?

—Debe de ver un error —dijo él mirándolo—. Mi esposa no puede estar embarazada.

El médico suspiro.

—Lo mismo me dijo ella casi tiene dos meses. Debe de cuidarse.

—Está bien, lo haré.

Él miró nuevamente a su esposa, parecía un ángel durmiendo. Ahora estaba dudoso sobre su actitud, sabía perfectamente que tenía un carácter bastante fuerte, últimamente se estaba cansado de sus arrebatos y su mal humor.

Ella comenzó a moverse y abrió lentamente los ojos.

—Uzeil —susurró.

—Dime —dijo él y se acercó a ella y le dio un beso en la frente.

—No me siento muy bien —le dijo ella mirándolo y con ganas de vomitar—, llévame al baño.

Él la cargó y cuando llegaron Meghan se separó de él y lo empujo haciendo que saliera del baño, no iba a permitir que la viera así.

Uzeil quedo sorprendido, escucho que estaba vomitando.

—Meghan, ábrame —dijo golpeando la puerta.

—¡No! —gritó.

Él no iba a esperar que su mujer le abriera, fue a buscar la llave cuando la encontró, abrió la puerta.

—Deje de comportarte así —dijo furioso.

Meghan estaba levantándose cuando él entró al baño.

—Es mi intimidad.

—Por favor —dijo Uzeil cruzando los brazos—, eres mi esposa.

—No quiero que me veas en este estado.

—Puede ser —dijo mirándola—. Yo te amo para eso estoy aquí para ayudarte y apoyarte.

—Claro —habló seria y camino hacia la salida—. Ya estoy sintiéndome un poco mejor.

—Claro —dijo irónico—, pareces un papel de blanca y me dices que te estás sintiendo mejor… No me voy a ir.

Meghan soltó un suspiro.

—Haz lo que se te dé la gana.

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En Italia.

Zita estaba alistando todo para irse a Grecia, no podía permitir que su nieto perdiera todo lo que había logrado en la empresa de su exesposo, cuando a Alessio se le metía una idea en la cabeza nadie lo hacía cambiar.

—Madre —habla Víctor mirándola desde que le comento lo que había pasado con la esposa de su hijo, su madre empezó a comportarse extrañamente—, no vayas.

—Claro que iré —le informó seria—. Meghan me necesita pronto lo sabrás el porqué.

—No me gustan los misterios —le recordó cruzando los brazos y serio—. Por favor, dímelo.

—Vamos a decir que pronto tendrás que aceptar o resignarte a Meghan en nuestra familia —dijo sonriendo.

Víctor se le quedó mirando.

—Dímelo.

Zita suspiró, se lo diría. ¿Para qué ocultarlo?

—Meghan y Uzeil tendrán un bebé.

Víctor quedó sorprendido.

—Seré abuelo.

Ella asintió.

—Las cosas han cambiado —comentó serio.

—Te lo dije…. Me voy —dijo Zita mirándolo—, me gustaría que Layla me acompañara.

—Claro —dijo el serio—, necesito que Layla cuide de mi futuro heredero.

Zita sonrió feliz.

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En Grecia.

Meghan siguió acostada en la cama y no tenía el valor de mirarlo a los ojos.

—Uzeil.

—Dime —habla el serio y encendiendo la luz—, habla.

—El médico te lo dijo, ¿verdad?

Él la miró y sonrió.

—Más o menos, dímelo.

—Qué vamos a tener un bebé.

Uzeil la beso.

—Te amo, sé que un bebé cambiara nuestras vidas, te apoyaré. Si es necesario que me lo lleve una semana lo haré.

Meghan quedó perpleja. Él estaba dispuesto a llevarse al bebé para Italia, tampoco estaba dispuesta que su bebé estuviera esa vida de viajar todos los fines de semana y más cuando ellos eran tan delicados.

—Creo que tenemos mucho tiempo para hablarlo. No creo que esté dispuesta en dejar que te lleves al bebé para Italia.

—Quién lo diría —dijo el divertido—. Aún no nace y estás de celosa.

Meghan lo miró mal.

—Mejor no hablemos del bebé.

—Es lo mejor, por cierto. Sí, es niño, quiero que lleve mi nombre y si es niña…. —se detuvo al ver la cara de molestia de su mujer—. Lo siento, tenemos que sentarnos y hablarlo, ¿verdad?

Ella asintió.

—Siempre me ha gustado el nombre de Lía o Zoe —le confesó ella mirándolo—, cualquiera de los dos estaría bien.

—Si es niña prefiero que lleve al menos mi inicial —dijo Uzeil mirándola.

—Aparte que quieres que sea niño lleve tu nombre, también quieres que la niña lleve al menos tu inicial —dijo ella molestándose—. ¿Quién demonios te crees?

—El padre, también tengo derecho.

—¡Ja! Por favor, lo tendré casi por 9 meses en mi vientre. Aún estás exigiendo —dijo cruzando los brazos—, no eres tú que sufrirá de mal humor, posibles estrías o aún peor el aumento de peso. ¿Claro? Aun el señor exige colocarle el nombre a nuestro bebé.

Él la miró en una parte su mujer tenía razón.

—Está bien, tienes razón.

—El nombre lo elegiré yo —dijo mirándolo con desafío—. ¿Te quede claro?

—Aún puedo pelear —dijo serio.

—Déjalo, el médico me pidió reposo y lo que menos quiero es alterarme —dijo Meghan volteándose y dándole la espalda—, feliz noche.

Él no dijo nada, por la calentura del momento se olvidó de que su esposa debía de guardar reposo.

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Al día siguiente.

Meghan se había despertado y se dio una ducha para después desayunar.

—Buenos días —habló Uzeil entrando con el desayuno—, es hora de comer.

Meghan lo miró, estaba colocándose el pantalón cuando él entró.

—Gracias, voy a llamar a mamá para decirle del bebé.




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