Un matrimonio a distancia

Capítulo # 15

Capítulo # 15

Días después.

En Italia.

En la mansión Sorrentino.

Meghan se encontraba mirando televisión cuando sintió que alguien abrió la puerta.

—Hola.

Ella emocionada.

—Mamá.

Malva entró a la habitación con África y Cleo.

—Vinimos a visitarte.

—Es un gusto verlas —dijo ella sonriéndoles.

África le entregó un regalo.

—Para tu bebé, Meghan extraños tus gritos y tus órdenes.

—Sí —dijo Cleo, nostálgica—, eres la mejor.

Meghan conmovida.

—Ustedes son unas masoquistas.

—Así te queremos —les dijo ellas emocionadas.

—Tu hermano trajo a su prometida —le informó Malva sentándose a su lado—, se llama Helia.

—Tengo que conocer a la mujer que se robó el corazón de mi hermanito.

—Tu padre y abuelo están en la sala, Leonel no quiere verte. Dijo que puede alterarte y eso.

—Está bien madre, yo tampoco quiero verlo.

—Te traje tu pastel favorito y algunas cositas para el bebé —dijo ella emocionada.

—Mamá —dijo Meghan contenta—, no debiste molestarte.

—Estamos muy felices por la llegada del bebé —le informó eufórica—. Leonel dijo que será una niña, hasta tu padre piensa lo mismo.

Se sorprendió, no pensó que su padre y su abuelo estuvieran deseando que sería el bebé, menos que estuvieran contentos.

—Yo también espero que sea una niña.

—Qué lindo, Elián y yo queremos tener un hijo. Pero aún no —comentó África mirándolas.

—Meghan. ¿Y qué te dijo el médico? —preguntó Cleo.

—Tengo que estar en reposo un par de semanas, dentro de poco tendré consulta con el médico que ve a Layla, la madre de Uzeil —informó—, ellos están tratándome muy bien.

—Me alegro tanto, hija.

.

.

En la sala.

Todos los hombres estaban reunidos en la sala y la única mujer que se encontraba con ellos era Helia, rápidamente Zita se la llevó para la cocina.

—¿Y cómo está mi hija? —preguntó Gaelan a Uzeil

—Muy bien, hemos estado tratando de que lleve una vida tranquila, sé que se aburre y es entendible estar todo el día en cama es muy aburrido.

—Pobre de mi hermana, es por el bien de ella y del bebé.

—¿Y cuándo la vera el médico? —preguntó Leonel

—En unos días —respondió Víctor—, se sabrá si puede viajar o no.

Todos lo miraron.

—Por favor, dejen los rodeos, hablen claro… Ustedes quieren que Meghan regrese a Grecia.

—Yo sí —dijo Gaelan mirándolo—, ella es mi hija y no confió en ustedes.

—Eso lo puedo decir yo —habló Uzeil incomodándose con la situación que se estaba creando—. Meghan tiene mucho tiempo que no los ve, es por algo.

—Eso fue hace tiempo, ella es igual nuestra familia —habló Leonel serio—, es lógico que estemos preocupados por ella.

—Nosotros no somos extraños —dijo Alessio alterándose—, nos conocemos de hace años, sabes muy bien como somos nosotros.

Leonel mirándolos.

—Yo te conozco a ti, no a tu nieto.

Uzeil enojado.

—Cómo se atreve.

Layla acercándose.

—¡Qué demonios les pasa, cálmense o si no los sacó de mi casa a todos ustedes!

Víctor asombrado, su esposa no alzaba la voz.

—Cariño.

—Si van a discutir, háganlo a fuera. Lo que menos deseo que Meghan se vaya a alterar por sus gritos de cavernícolas.

Los hombres bajaron la cabeza, avergonzados y cambiaron de actitud.

—Tu mujer da miedo —murmuró Leonel mirando a Víctor.

—Mamá debe de estar muy alterada.

—O está muy encariñada con Meghan —dijo Alessio suspirando.

.

.

En la habitación.

Meghan estaba emocionada con la ropita que estaba mirando.

—Muchas gracias, estoy realmente emocionada.

—Hola —dijo Layla entrando y mirando la ropa de bebé—. Dios mío, qué cosita tan bella.

—Ella es mi madre, señora Layla —dijo Meghan señalando a Malva—. Ellas son unas amigas.

—Mucho gusto —dijo Malva extendiéndole la mano—, espero que mi hija se esté portando bien.

—Ella es un amor, sé que tiene un carácter fuerte… Ella es de la familia.

—Hola, Meghan —saludó Helia asomándose.

Ella se sorprendió.

—¿Helia?

Malva confundida.

—¿Sé conocen?

—Claro que sí, ella va conmigo a las clases de yoga.

—¿Haces yoga? —dijeron todas, mirándola confundida.

Ella asintió.

—No sabía que eres mi cuñada —comentó sonriendo.

—¿Y sigues yendo a las clases?

—Muy poco, con los preparativos de la boda y eso.

—Yo me voy —comentó Cleo mirándolas—, es que quede con un amigo en vernos en un restaurante.

—Ten cuidado —dijo Meghan preocupada—, no conoces este lugar y te puede pasar algo malo.

—Ciro es muy amable y no creo que me haga algo malo.

Uzeil abrió la puerta de la habitación.

—Amor, me voy, parece que Ciro no podrá traerme los papeles que le pedí.

—Amor no te vayas —le pidió Meghan poniéndose triste.

—Estás con buenas compañías.

—No es lo mismo.

—Voy a enviarle, si no puede no puedo hacer nada.

—Hazlo.

Uzeil salió de la habitación.

Cleo curiosa.

—¿Ciro?

—Es la mano derecha de mi hijo en la empresa, es alto rubio y tiene unos ojos hermosos —dijo Layla sonriendo.

—Cleo parece que Layla quiere buscarte un novio —habló Meghan divertida.

Cleo avergonzada.

—Ciro es como ella lo describe.

—¿Tienes una foto de él?

Ella asintió, sacó una foto de su cartera.

—Es él.

—Es Ciro —dijo Layla sonriendo—, le voy a decir a Uzeil que le diga que venga para acá, que se lleve una sorpresita —divertida y saliendo de la habitación.

—El mundo es un pañuelo —dijo sonriendo África—. Cleo se quedará aquí en Italia.

—No estaría mal —dijo Meghan divertida.




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