Un matrimonio a distancia

Capítulo # 20

Capítulo # 20

La boda de Marlon y Helia.

—Hola, hija —dijo Uzeil inclinándose y hablándole a su bebé.

—Te ves raro así —dijo Meghan sonriendo.

Uzeil le dio un beso en el vientre y después en los labios.

—Oigan, es mi boda —habló Marlon sonriendo.

Ellos se separaron y lo miraron.

—Tengo días que no veía a mi esposo —dijo Meghan molesta.

Marlon mirándolos divertido.

—Solo es una broma.

—Felicidades, hermano —dijo Meghan sonriendo—, te deseo lo mejor.

—Gracias, hermanita.

Helia acercándose a ellos.

—Vamos amor, la familia de Uzeil quieren tomarse una foto con nosotros.

—Vamos.

Los novios se retiraron, Meghan y Uzeil sonrieron para volver a besarse.

.

.

En una de las mesas.

—¿Y Meghan? —preguntó Víctor, impaciente, solo la había visto de lejos.

—Está con Uzeil —habló Marlon sonriendo—, parecen novios.

—Tanto tiempo sin verse —comentó Zita alegre.

—Y ¿cómo estás, Clío? —preguntó Layla.

—Muy bien, ya los malestares están pasando.

—Por eso que no tuve más hijos —dijo Layla bromeando.

—Igual yo —comenta Zita sonriendo.

—Está deliciosa la comida —comentó Alessio llegando a la mesa.

—Yo voy por bocadillos —habló Zita levantándose de la silla.

—Voy contigo —dijo Sandra atrás de ella.

Vito miró a Clío.

—¿Quieres comer algo?

—Sí, nada que tenga grasa.

—No te preocupes —dijo Helia mirándola—, puedes comer con toda confianza, la mayoría de nuestra familia no le gustan las comidas que tengan tanta grasa.

—Gracias.

Vito salió a buscar comida.

—¿Y cómo van las cosas con mi nieto? —preguntó Alessio.

—Bien, creo —dijo Clío apenada.

—¿Y para cuándo será la boda? —preguntó Víctor sonriendo.

—No lo sé.

—Deberían casarse pronto para que el bebé nazca con sus padres juntos —comentó Alessandro con seriedad.

—Eso lo que les digo todo el tiempo —dijo Layla seria.

—Tendré que hablar con mi nieto.

—Mi esposa y yo nos retiramos —dijo Marlon alegremente.

—Vayan hijos —habló Víctor observando cómo los novios se iban—, todo les quedó precioso y ni se diga de la comida.

—Sí, tienen mucho tiempo preparando el matrimonio —comentó Layla—. Meghan me lo contó

—Sé, ven enamorados y felices —dijo Alessio un poco de envidia—, me recordó mi juventud.

—¿Cuándo te casaste con Zita, con mi madre o con Medea?

—Con Zita, cuando me casé pensé que jamás nos separaríamos —confesó apenado—, las cosas no salieron como yo las había imaginado.

—Lo importante que cometiste el error tres veces —dijo Mauro, divertido.

Alessio lo miró seriamente.

Meghan y Uzeil se acercaron a la mesa.

—Hola, familia —dijo sonriendo a los Sorrentino.

—Hija —dijo Alessio se levantó para ver cómo había crecido el vientre de Meghan—. Sin ofender, pero estás enorme.

Meghan soltó una carcajada.

—Gracias, aunque unos meses estaré como nueva.

—Ven aquí —dijo Víctor invitándola.

Ella negó.

—¿Por qué?

—Voy a saludar algunos primos que no he visto por casi más de doce años —dijo ella sonriendo y separándose de Uzeil—, nos vemos pronto.

—Ve con cuidado.

—Wow mucho tiempo —comentó Clío asombrada.

—Podemos decir que Meghan fue o es la oveja negra de la familia Antoniou —dijo Alessio, serio.

Mauro negó.

—Para nada, Meghan solo vivió un engaño porque Leonel no quiso hablar con tiempo.

Una pequeña niña se había perdido y al ver a Mauro salió corriendo hacia él.

—¡Tío!

Los Sorrentino miraron asombrados el parecido de la niña con Meghan sobre todo en el cabello rubio y los ojos azules cielo.

—Megh —dijo él cargándola y sonrió—. ¿Y tus padres?

—Están con la tía Meghan, tiene una barriga enorme. Le pedí que me lleve con ella y me dijo que no…

—Eres una niña muy traviesa —le recordó el divertido.

Megh hizo puchero.

—No lo soy tío.

Meghan regreso y le jaló a Megh de la oreja, dejando a los Sorrentino con la boca abierta.

—Ya me contaron todo.

—¡Meghan! —exclamó Mauro serio.

—¿Y cómo es eso que golpeaste a los niños de tu escuela? —preguntó molesta.

—Tía… Yo.

—Primera y última vez —dijo Meghan con autoridad—, me vuelven a decir que estás portándote mal, no te llevo a New York.

—Te lo juro.

—Vamos con el abuelo, parece que te compro algo.

Meghan y la niña se alejaron.

—Meghan maltrata a mi nieta, tendremos problemas —comentó Víctor indignado.

—Por favor, papá —dijo Uzeil serio.

—Mi ahijada es terrible —habló Mauro mirándolo—, solo tiene ocho años y es un torbellino.

—Se nota que Meghan la quiere mucho —comentó Clío.

—Sí, es que la niña se parece a Meghan, porque genéticamente es su hija.

—¡Qué! —exclamaron todos.

—No se asusten, cuando ellos eran jóvenes, la prima de Meghan. Sus bebés se le morían cuando avanzaba su embarazo. Entonces necesitaban el ADN de una mujer sana y el esperma de esposo de ella, prácticamente la niña fue un tratamiento para ver que podía suceder, ¡Sorpresa! Nació la niña, por eso se parece a Meghan. Meghan es su madrina y yo soy su padrino, aunque la niña ha heredado muchas cualidades de la prima de Meghan, por eso que muy poco conocen esta historia.

—Es como ser su hija y no serlo —comentó Layla perpleja.

—No lo es, porque la niña tiene algunas cosas de su padre y si vamos a buscarle algo lógico, Marlon y Meghan no se parecen a Gaelan y Malva, la única que se parece a Marie es Meghan—comentó él mirándolos—, la niña no tiene por qué saberlo y Meghan lo hizo para ayudar a su prima.

Uzeil serio.

—Ella no me lo dijo.

—Para que…. Esa niña la quiere porque es su madrina y tampoco Meghan la ve como una hija —dijo él seriedad.




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