Un matrimonio a distancia

Capítulo # 24

Capítulo # 24

En Italia.

En la mansión Sorrentino.

Meghan sonrió como su hija se alimentaba.

En la habitación de la bebé.

—Te gusta mucho la leche materna…. Debo de quitártela pronto.

Uzeil entró a la habitación y sonrió.

—Es una hermosa imagen.

—Que durara poco, pienso quitarle la leche materna. Después llorará y me daría tristeza dejarla llorando.

—¿Y quién la cuidará?

—Mi madre, lo platicamos la última vez que vinieron a Italia.

—Lo siento mucho, pero eso no va a suceder —dijo el sensato—. Me voy contigo, así como estuviste seis meses en mi país, yo también lo haré.

—Uzeil —dijo ella perpleja.

—No quiero separarme de Zoe —se inclinó para agarrar la manito de su hija—, ella es mi único amor.

—Y querías un varón.

—Eso era antes, cuando la tuve entre mis brazos, me enamoré completamente de ella —comentó él encantado.

—Mi departamento es pequeño para los tres —confesó ella.

—Compró una casa.

—Uzeil…

—Por mi hija lo que sea —aclaró.  

Meghan se inclinó y le dio un beso en la mejilla.

—Gracias Uzeil, me alegra que quieras ayudarme con los cuidados de nuestra hija.

Él sonrió enamorado.

—No puedo evitarlo.

Meghan le regalo una hermosa sonrisa, sintió la mano de Uzeil como agarraba la suya, se sintió un poco extraña tanto tiempo sin ningún contacto físico, sintió su corazón latir con tanta fuerza, tenía tiempo que no se sentía tan enamorada.

Después de amamantar a su hija, le dio un beso en la frente y salieron de la habitación, sonrientes y entraron a su habitación.

Uzeil agarró a Meghan del brazo y la atrajo a su cuerpo.

—Uzeil —dijo ella nerviosa.

—No me digas nada, todos estos meses he deseado besarte, hacerte el amor y no he podido —le confesó él acercándose a sus labios.

—Uze —dijo ella en susurro y deseosa que él la besara, sintió los labios de su esposo. Al besarla ardientemente y ella lo aceptó de la misma manera.

Él la llevó hasta la cama y la depositó con cuidado.

Ella se separó de sus labios.

—¿Tienes un preservativo?

—Sí.

—Entonces a la acción.

Uzeil sonrió divertido y la beso de nuevo.

Ella se sintió en las nubes al sentir las caricias de su esposo, tanto tiempo sin ser acariciada, sabía perfectamente que Uzeil no había buscado a ninguna mujer en todo este tiempo.

Ellos se dejaron llevar por la pasión y el amor que sentían el uno por el otro.

—Te extrañé mucho —dijo Uzeil besándola nuevamente—, te amo tanto.

—Yo también te sigo amando —dijo ella sonriendo y riéndose al sentir los besos de su esposo por su cuello—. No, me da cosquilla.

—Me moría por hacerte mía.

—Yo por disfrutarte —dijo acariciando sus brazos y le dio una palmadita en el trasero.

—Oye —dijo él sorprendido.

—¿Qué? Eres mío.

—Acuérdate que estamos en proceso de divorcio —le recordó él.

—Lo mismo digo —dijo divertida al sentir las manos de Uzeil en sus senos—, deja de manosearme.

—Lo mismo digo.

—¿Y si lo repetimos? —propuso ella mirándolo.

—Será un placer —dijo él besándola nuevamente.

.

.

Días después.

—Adiós, abuelitos —dijo Meghan mirando a los bisabuelos y abuelos Sorrentino.

—Adiós, mi niña —le dijo Zita angustiada.

—Cuando lleguemos llamaremos —habló Uzeil mirándolos—, cuídense.

—Bye —dijo Meghan despidiéndose de ellos.

Uzeil le quitó a la niña a Meghan y sonrió.

.

.

Unos días antes.

—Lo que sucedió no cambia nada —dijo Meghan mirando a Uzeil—, cada quien eligió su camino.

—Estoy de acuerdo, pero… Si quiero seguir intimando, prefiero hacerlo contigo —le confesó él agarrándola del brazo.

—No me parece mal —dijo Meghan sonriendo—, podemos seguir viéndonos y darnos cariñitos.

—No seremos los únicos —le comentó, contentó—, mis abuelos lo hacían.

—Como es natural en tu familia —dijo burlona—, trató hecho.

Uzeil sello su secreto con un beso.

.

.

Actualidad.

—Estaban muy triste —comentó Meghan mirando a su esposo.

—En unos días se les pasará.

—Me siento mal por ellos —dijo mirando a su hija como dormía en sus brazos—, mi familia nos espera.

Uzeil solo sonrió levemente, para él sería duro separarse tanto tiempo de su familia y en especial su abuela Zita.

.

.

Unas horas después.

En Grecia.

En la mansión Antoniou.

Uzeil acostó a Zoe en la cuna.

—Se quedó dormida.

—Gracias por quedarse aquí —dijo Leonel mirando a su nieta—, sé que es difícil para ti.

Meghan suspiró, cuando bajó del avión su familia le pidió que se quedara con ellos y así disfrutar a la pequeña. Ella aceptó, porque la familia de Uzeil disfruto a su hija por seis meses y quería una igualdad para ambas familias.

Los días fueron pasando lentamente para Uzeil, no podía quedarse mucho tiempo con la niña en brazos, porque Malva, las primas, cuñada o el abuelo de Meghan no permitían que Zoe llorara o él estuviera mucho tiempo con él, se imaginó que Meghan tuvo que pasar por lo mismo cuando él trabajaba en su país, se sintió aburrido y las pocas veces que la tenía en brazos, era cuando su mujer llegaba y se la quitaba a su abuelo.

—Meghan, necesito hablar contigo —dijo Uzeil serio.

Meghan acostó a Zoe en la cuna.

—¿Qué sucede?

—Tu familia no deja que cuide a Zoe —le comentó el serio.

Ella sonrió.

—Estás viviendo lo mismo que yo viví con Italia —dijo Meghan sentándose en la cama y mirándolo—. Me imagino que te sientes aburrido, desesperado y con ganas de salir corriendo. ¿Verdad?

Uzeil asintió.

—Lo mismo lo viví yo, lo soporté por seis meses —dijo Meghan suspirando y seria—. ¿Ves el sacrificio que una mujer siempre hace?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.