Se despertó con la alarma a las 5:50 AM, ese día quiso dormir con Biel en su cama, el niño ya estaba despierto y la miraba sonriente apoyado en una mano y con el codo hincado en la cama.
—¡Feliz cumpleaños, Biel! ¡Dios te bendiga, mi amor precioso! —Lo abrazó y besó su frente.
—Gracias, mami. Hoy tendré una fiesta de cumpleaños —susurró.
—Sí.
Era la primera vez que tendría una así, no solo el niño estaba ilusionado, ella también lo estaba, y no solo por la fiesta, por Lucas también, quien llamó temprano.
—Feliz cumpleaños, Biel.
—Gracias, Lucas.
—Mariana, tengo un problema, todos están llamando a mi teléfono para saludar a Biel. Voy a tu casa ya.
—Está bien. Te espero.
—Me muero por verte.
—Payaso. Exagerado. —Rio ella.
—Cierto, aquí tengo a Rosenda, la miro para recordarte.
—Tonto. —Colgó.
Recogió las cosas en un pequeño bolso, cambios de ropa para Biel, quien seguía en la habitación eligiendo qué ponerse, se tardaba mucho y Mariana se acercó a la habitación.
—¿Qué pasa, bebé?
—Yo no quiero andar en harapos, hoy es mi cumpleaños.
—No tienes harapos, Biel. Toda tu ropa es bonita.
—Quiero esto y esto con esto. —Señaló varias piezas.
—Eso no combina.
—Sí combina. Ya vas a ver.
Tocaron a la puerta. Mariana besó su cabello y salió de la habitación, era Lucas, ella se colgó de su cuello y lo besó en los labios, él la mantuvo apretada y besó sus mejillas. Aspiró su olor y ella rio con él tontamente.
—Te extrañé mucho, de verdad —dijo él.
—¡Exagerado! Lucas, eres muy exagerado.
—Es en serio, quiero verte todos los días, cada segundo —dijo, y besó sus labios con delicadeza.
Ella se aferró a sus brazos y dejó que sus labios tomaran los de ella, sintió una sensación de vacío en el estómago.
—Ya —se quejó ella apartándolo.
—Sí, necesito a Biel, para que lo llamen mis padres, Claudio y Jonás.
—Está en su habitación.
Lucas avanzó y Mariana fue tras de él. Lo vio alzar al Biel del suelo.
—Feliz cumpleaños. ¿Ya quieres ver mi regalo?
—Sí —dijo alargando el sonido de la i.
—Está en el auto, no lo subí, ahora cuando nos vayamos lo ves.
Tocaron a la puerta. Era Alberto con Isabel, cargaban un enorme arreglo de dulces y muchos juguetes.
—Hola, buenos días, Mariana —la saludó Isabel con cariño, la abrazó. Todos se quedaron en silencio cuando Lucas salió de la habitación con Biel. Alberto miró de forma reprobatoria a Mariana y no miró a Lucas.
—¡Padrino! —gritó Biel lanzándose sobre él, Alberto lo cargó, y Biel se aferró a su cuello y llamó a Isabel con la mano para que lo abrazara también.
—Feliz cumpleaños, Biel Mateo —le dijo Alberto.
—Gracias. ¿Qué me trajeron? —preguntó enseguida.
—¡Biel! —lo regañó Mariana.
—Déjalo, es su cumpleaños, sabe que lo vamos a llenar de regalos y consentirlo. ¿Verdad? —comentó Isabel.
—Sí —gritó y brincó con las manos alzadas.
—Vamos, Biel, hagamos un par de llamadas —dijo Lucas tomándolo por la mano, saludó a Isabel con un movimiento de cabeza imperceptible y volvió a la frialdad con Alberto.
Alberto e Isabel se sentaron en el sofá junto a Mariana. El ambiente se sentía tenso.
—¿Quieren té o café? —preguntó Mariana.
—Estamos bien —respondió Isabel.
—Hasta hace unas semanas llorabas desconsolada por lo que él te hizo y aquí está, como ayer, como todos los días, Mariana…
—Alberto, no es el momento, eso ya pasó, él corrigió eso.
—Después de que te hizo sufrir y al niño, y quien sabe qué es lo que quiere.
—¡Ya, Alberto! Déjala —dijo Isabel colándole la mano sobre la pierna.
—Parte del acuerdo es que ellos puedan ver al niño —se justificó Mariana.
—Y venías tú incluida en el paquete —le espetó Alberto.
—¡Ya basta! —dijo Isabel.
Mariana hizo un gesto de impotencia.
—Tú tampoco estás de acuerdo, pero ahora no dices nada —se quejó Alberto.
—¿Es en serio Isabel?
—Mariana, lo siento, ese no es mi problema, pero coincido con Alberto.
Mariana bajó la mirada y tragó grueso. Lucas regresó a la sala con Biel.
—¡Estamos listos! ¿Nos vamos? —preguntó Lucas sonriendo.
—Sí, listos. —Se levantó Mariana, intentó tomar el bolso, pero Lucas se le adelantó y lo tomó, salieron los cinco del apartamento en medio de una tensión palpable, aunque no para Biel.