Lucas miró su rostro, que reflejaba una expresión de sorpresa. Sintió que su corazón se arrugó un poco, quizás se apresuró al decir esas palabras: «Te amo», dijo y la asustó, pero moría por decir esas palabras desde hacía rato, ya se sentía así con ella desde hacía un tiempo.
—Lucas, yo, yo…
—Así me siento yo, no estoy esperando nada de ti… sin expectativas. ¿Recuerdas? No tienes que decirme algo.
—Me dejas sin palabras —dijo nerviosa. Ladeó la cabeza un poco.
Él realmente no esperaba nada; y nada incluía que no esperaba ver que le afectara lo sorprendida que ella se mostró. No solo no respondió, lo que él entendía, pero, además, se veía impactada.
—Sí, te amo, estoy enamorado de tu cara de boba. —Rio para aligerar el ambiente.
—¡Lucas! Esto ha sido muy intenso —continuó ella con tono serio.
—Basta, Mariana. No tienes que decir nada, ni explicar nada. ¿Y Biel?
—Tomando su siesta. No sabe con qué juguete jugar ya, suelta la moto, toma el carro, agarra otra cosa.
—Parece un viejito a veces, me gusta que juegue como un niño —respondió.
Lucas se lanzó agotado sobre el sofá, ella se colocó junto a él y acarició sus cabellos, besó sus labios y se recostó luego de su pecho. Así se mantuvieron un rato, en silencio, ambos se quedaron dormidos así por un rato. Los despertó Biel gritando en sus rostros.
—Tengo hambre —gritó.
Mariana se sobresaltó y Lucas la miraba con un ojo abierto y otro cerrado, cargó a Biel y lo colocó sobre su regazo.
—¿Por qué gritas? —lo increpó Lucas reprimiendo una sonrisa.
—Por qué no me escuchaban. ¿Por qué abrazas a mi mamá?
Lucas y Mariana se miraron. Lucas carraspeó su garganta y se llevó la mano a la parte de atrás del cuello, ladeó la cabeza y se mantuvo en silencio un rato antes de contestar, Biel no dejaba de mirarlo con expresión cautelosa.
—Porque ella tenía frío y la estaba abrazando para que entrase en calor.
Biel continuaba mirándolo con expresión seria, levantó los labios un poco como evaluando algo y asintió sin hablar. Se metió en el medio de los dos y abrazó a Mariana.
—Yo te abrazo, mami.
—Claro, mi vida.
—Biel —dijo Lucas.
—Lucas, no —lo detuvo Mariana.
–Biel. Yo quiero ser el novio de tu mamá. ¿Estás bien con eso?
Mariana se puso pálida y negaba meneando la cabeza. Se cubrió el rostro.
—Ella no va a tener novio porque es mía, Lucas.
—Las personas no pertenecen a otras personas, Biel. Yo quiero a Mariana.
—Yo también la quiero.
—Todos la queremos, pero quiero ser su novio.
Frunció el entrecejo y apretó los labios. Cruzó sus brazos sobre su pecho y se recostó de Mariana.
—No.
—Biel, mi amor, yo quiero que Lucas sea mi novio, y no dejaré de quererte un segundo por eso —le explicó Mariana.
—Ah, no hombre, no mami. ¿A ti también te gusta? —se quejó Biel inflando sus mejillas.
—Lo amo —contestó Mariana y miró con picardía a Lucas, él le sonrió ampliamente—. Y no lo digo para convencerte, lo digo porque es verdad.
—Sí, eso sí, mami. Está bien, pero sigues siendo mía.
—Claro que sí, vida mía. ¿Te gusta la idea entonces?
—Sí, me gusta. —Rio.
—¿Abrazo de familia entonces? —preguntó Mariana.
Biel se sentó en el sofá y se abrazó a los dos riendo. Abría y cerraba las manos sobre sus cuellos, y beso sus sienes.
—Te puedes casar con ella, Lucas —dijo Biel con seriedad.
—Ah, pues gracias, sobrino. Gracias, de verdad. —Lo besó en la mejilla. Mariana rio a carcajadas.
Le sirvieron una avena con cereales y le prendieron el televisor, se entretuvo.
—No debiste decirle nada —comentó Mariana.
—Quiero gritarlo al mundo, y mi mundo ahora comienza con ustedes dos. ¿De verdad me amas?
—No, ni un poco, lo dije para que no pasarás pena humillado por un niño de cinco años.
Lucas rio y la abrazó a él. Sonó su teléfono.
—Atiendo esto y vuelvo contigo para que me digas cómo es que no me amas —le dijo a Mariana.
—Ah sí, anda.
—¿Papá? —preguntó Lucas sobre la línea.
—No has revocado lo de la custodia. Lucas, creí haber sido claro.
—No, yo creí haber sido claro. Yo no te dije que accedería a tu petición, las cosas se quedarán como están.
—¿Estás loco?
—No, cuerdo, muy cuerdo. Te refresco las noticias: Mariana tiene la custodia de Biel, ella y yo estamos en una relación. Es mi novia.