Un puente a su mundo

El páramo.

Alex asuzó a su lobo. 

De un salto, éste cruzó los dos metros que separaban el páramo del bosque. El terreno irregular era una complicación del mapa así que, incluso en su huargo, el resto del viaje fue accidentado. En el borde de su campo de visión se notaba una línea roja. La indicación de que estaba adentrándose en un lugar peligroso. De fondo, se escuchaba una melodía ascendente que la mantenía en tensión constante. Los acordes disonantes ayudaban a mantener la al filo de su silla de montar. El mapa de bosque a sus espaldas se convirtió en una mancha apenas visible. Entonces comenzó a ver a los seres que habitaban este lugar, y que también eran la razón principal de que los jugadores lo visitaran a pesar de todo. Eran unos humanoides de al menos 3 metros de altura. Estaban hechos de roca y una esfera de maná en su pecho los mantenía unidos.

Nuriel le dio una orden mental a su lobo y este saltó atacando al golem más cercano. Ella desmontó en medio del salto y rodó por el suelo al caer. Cerbero tenía la cabeza del monstruo trabada entre sus mandíbulas. Esa era la razón de su nombre. Si te topabas con el, estabas en las puertas de la muerte. Nuriel corrió con la pala en su mano. El filo brillaba por el calor. La enterró de una en el núcleo mágico de la criatura. La piedra que lo rodeaba se fundió, pero no era nada físico lo que lo mantenía en su lugar. 

Cerbero mordió la cabeza con más fuerza. La piedra crujió. El golem agitaba los brazos sin concierto. Nuriel había hecho ésto tantas veces, que ni se inmutó cuando vio que el golem se preparaba para un ataque. Sacó la pala de monje de un tirón, causando mas daño. Enseguida dio un barrido que desprendió una ola fuego. El ataque del golem ya estaba listo, así que ordenó a su lobo que soltara. Cerbero obedeció y luego de un momento desapareció. Nuriel se alejó rodando hacía atrás. El monstruo giro los brazos a su alrededor, pero no alcanzo a golpear nada. Nuriel esperó pacientemente. Cuando el ataque terminó, dio el golpe final. De un salto alcanzó a la criatura y ataco en el núcleo con un golpe descendente. Éste estalló y junto con el, el resto del golem.

En el suelo donde antes estaba el monstruo, había una pequeña piedra con grietas que despedían una luz naranja. Nuriel la tocó y el objeto fue directo a su inventario...Estuvo alrededor de una hora matando golems por todo el mapa. En ese tiempo encontró algunos que habían sobrevivido suficiente como para subir uno o dos niveles. Eso los convirtió en monstruos más poderosos, pero ninguno era algo que ella no pudiera manejar. De lo único que tenía que cuidarse era de que se juntaran más de dos a su alrededor. Eso sí la pondría en problemas. 

Tras comprobar el reloj, que marcaba las 20:26 horas. Se dijo que era suficiente. En su inventario había 34 piedras como la que había recibido al principio. Tenía otras 247 en el banco. Aún no eran suficientes para el arma que quería elaborar, pero tampoco tenía tanta prisa por hacerla. Además, aún tenía misiones diarias que hacer.

Antes de irse miró a su alrededor. Generalmente había al menos otros 5 o 6 jugadores, pero ésta vez estaba completamente sola. Supuso que era por el nuevo calabozo. No le tomó mucha importancia. De hecho, lo aprovechó. Una vez que sus habilidades habían enfriado por completo, cambió de postura. Se puso en guardia. Una aura blanca emanó de su cuerpo. Estaba usando su postura de luz. 

Lo primero que hizo fue comprobar sus estados junto a su barra de salud. Como si supiera lo que pensaba, la barra roja que normalmente permanecía en la parte superior de su campo de visión, bajo unos cuantos centímetros y se agrandó. De bajo de ésta había 3 cuadros. El primero lo reconoció como el indicador de la postura que estaba usando. A un lado estaba el de la postura que acababa de usar, de fuego. El tercero era un círculo con rayos de luz saliendo de él. Era el aura blanca que la rodeaba. Tenía un montón de características, pero lo más importante era que afectaba tanto a enemigos como a aliados. Seguramente era lo mismo con la de oscuridad.

Luego dio un vistazo a sus habilidades principales. Eran casi las mismas que en la postura de fuego, excepto que daban un buff cada vez que las usaba. Una en particular, que la hacía dar vueltas incendiando todo a su alrededor. Ahora, en lugar del fuego normal, soltaba un fuego blanco que quemaba cualquier condición de daño directo que tuviera aquel a quien tocara. Eso implicaba un montón de cosas a considerar para usar las habilidades con propiedad de luz.

Miró al frente. Había un golem solitario. Era un objetivo perfecto para probar a usar la luz. Lanzó una estocada con la pala que alcanzó al golem en el torso. Era un ataque básico que originalmente incrementaba el filo con calor. En esta ocasión, el bastón se iluminó con una luz dorada que estalló al chocar contra el objetivo. El golem recibió daño por el corte. Pero además,  debido al aura que la rodeaba, tanto ella como el monstruo recibieron daño de quemadura. Cada uno de los dos tenía dos cargas. El aura también aplicó una bendición que regeneraba la salud perdida en una 60%. Al final del ataque ella tenia 95% de su salud total mientras el golem tenía 91%. Éste intentó atacarla, pero ella retrocedió hasta que el agro se anuló y el monstruo perdió interés.

—Uff.

Suspiró cansada. Era demasiado para considerar. Quizá serviría en una retirada, pero en un combate era muy difícil encontrarle un buen uso. Se imagino que la obscuridad era más de lo mismo y prefirió explorar la tierra y el aire. Pero antes de que pudiera hacer nada más, un aviso apareció frente a ella.

"Tienes visitas"

—¡Que raro!

Exclamó. Con las horas... días... meses...? El tiempo que había pasado jugando sola en Ayapan, se le había quedado la costumbre de hablar sola. Guardó sus armas en sus vainas, lo que las ocultó de la vista. Luego presionó el anuncio que tenía enfrente. Alex despertó en su cama dejando a su personaje en suspenso, con un letrero en la cabeza que decía "AFK". Era una opción de emergencia que le permitía al jugador abandonar la sesión rápidamente para volver de la misma manera. Por supuesto ésto dejaba a su pj vulnerable, pero no tenía pensado tardar demasiado. Seguramente era un vecino con alguna solicitud banal. Le daría lo que buscaba y regresaría rápidamente. Se quitó los lentes de la cabeza mientras volvían a tocar la puerta.

«Estúpidos vecinos»

Pensó molesta. Dejó el aparato en la cabecera de su cama y fue a la puerta. Abrió sin siquiera mirar, confiada en que seria un vecino. Se sorprendió muchísimo. El tipo frente a ella era Tanke...




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