Una carta para lisa

3. Todo aquello que tú quieres, lisa.

La fórmula te la di no hace mucho. Está a tu alcance, ya la tienes, y solo debes hacer lo mismo de siempre, pero con una consciencia distinta; lo haces para ser mejor.

No mejor hija, o mejor hermana o mejor prima. Quítate de la cabeza eso de ser lo que los demás quieran de ti. Eso no.

Naciste diferente, y por eso te vapulean, porque saben que, en el fondo, te pueden nivelar a golpes y hacerte igual a ellos. Eres un naranjo, lo llevas en la sangre, y ellos saben que pueden nivelarte para que no sigas cometiendo la sacrílega herejía de destacarte.

Así que no les permitas que te nivelen. En el capítulo 6, te enseñaré cómo salvar tu esencia interior. (Que publicaré mañana, no te adelantes. Ahorita estoy muerto de cansancio. 3:47 am del martes)

Por y para ti misma, tú debes ser es una mejor lisa, esa cuya espalda de titanio resiste a las puñaladas más traperas, y cuya espada de titanio corta de raíz toda emboscada que se trame en tu contra. Recuerda, esa es solo tu coraza. Por dentro, seguirás siendo una frágil criaturita que necesita de mucho amor, y ese será un tema a dilucidar en el capítulo 6.

En este momento, ¿qué debes hacer? Irradiar. Ser radiante. Que tu felicidad no dependa de lo que otros digan o hagan, sino solamente de ti.

Que te hagas inmune a los ataques de los demás, que solo buscan que seas infeliz solo porque no te pliegas a sus caprichos. Eso se acabó, córtalo ya.

Te repito, la fórmula te la di no hace mucho, está a tu alcance. Ya la tienes, y solo debes hacer lo mismo de siempre. ¿Qué es? Rodearte de radiación personal.

Rodéate de música radiante, de libros radiantes (no te aconsejo los míos, son muy lecherosos. En Booknet, intenta a Mary Rojas. Es muy popular entre las chicas que aman el poder femenino y el triunfo sobre la falocracia).

En cuanto a música, de lo que ya sabes bastante y, quizás, no estoy en posición de darte muchos consejos, pero has que Google te recomiende cosas iguales a “More” de KDA. La letra de esa canción es una inyección de positivismo y energía. Es la comida que tu cerebro necesita para secarte las lágrimas y levantarte de esa cama.

Lo siento, lisa. Yo no recomiendo a ningún latinoamericano. Todos son lecherosos, cuando no abiertamente llorones. No los soporto.

La música caribeña en castellano es sumamente falocrática. Solo trata de hombres verriondos buscando mujeres que se dejen manosear. No soporto tan increíble mal gusto.

(¡Pero eso es lo que tú escribes, Amadeo! Si, ya lo sé. Fue un experimento que ya terminó, con resultados muchos menores de los que yo esperaba. Por eso este (ahora sí) es mi último libro, y sólo porque tú lo mereces, lisa. Abandonaré lo de escribir por un tiempo. Quiero probar otras teorías, pues necesito dinero y estoy desesperado.)

Perdóname lisa, pero de todos, los mexicanos son los que menos soporto. Esa auto compasión y lloradera de Marco Antonio y Juan Gabriel me revuelven la bilis. Eso está entre los peores alimentos mentales que se puedan imaginar. Eso jamás te levantará de la cama.

Necesitas bailar, sudar la fiebre, ¡irradiar! Por eso U.S.A es el primer mundo y nosotros el quinto. Porque la comida mental que ellos consumen es muy distinta a la que nos imponen por la radio.

“My heart is a storm” de Aurora, ese es el tipo de canciones que me “transforman”, si vamos a ser literales con la letra. Pero hay que entenderlas, lisa. Necesitas empaparte de la letra, eso es muy importante. ¿Sabes inglés, lisa?

Te pregunto, lisa: ¿te has propuesto una meta de qué quieres ser cuando seas adulta? ¿Quieres tener una casa bonita y elegante, vestirte a la moda, ver películas como “Mario Bros” en pantalla de cine, tener un smartphone de última generación, licencia de conducir y viajar al extranjero?

Todo aquello que tú quieres, bueno… es decir, eres mujer, lisa. Sé de una mujer que lo consiguió todo; esa “Shakira” de la que tanta expectativa te he generado. Pronto te hablaré de ella.

En cambio yo, que he sudado tanto, escribiendo, dibujando y, en general, haciendo todo aquello en lo que (modestamente) soy un gran profesional, no he logrado nada de eso, ni nada de nada.

Solo he sudado, bajo una severa ola de calor. Nada más.




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