Una Deuda, Una Oportunidad De Encontrar El Amor

CAPITULO 23

Ya en el despacho, verificado el nombre del demandante: Jaime Camargo, Germinia le relató lo sucedido, haciendo énfasis en la culpabilidad del hombre y en el hecho de que fue informada de que estaba en prisión por intento de acceso carnal violento. 

- Todos los hombres testificaron a favor de ella, tenía magulladuras y moretones. Realmente fue admirable enterarme de cómo se defendió sin temor alguno. Mario y yo tuvimos que explicarle de los diversos casos y de las realidades de las mujeres que se encuentran solitarias en los campos. Me solicitó el salvoconducto para el uso del arma que lleva en privado. Se lo gestioné porque me demostró que sabe utilizar un revólver; al vivir en zona de conflicto armado y estar a cargo de una tierra, Don Pablo vio necesario enseñarle a disparar para que pudiera ayudar a defender en caso de una balacera. Esta citación es el intento de un oportunista de sacar dinero del asunto; aún detrás de las rejas sabes que existen abogados que se encargan de estos casos para ganarle billetes a los terratenientes. 

- ¿Se puede saber la razón de no haber sido informado antes?- dijo aún enojado.

- Pensé que con la prisión todo estaría resuelto- La mujer bajó la mirada avergonzada.

- y por supuesto el salvoconducto.

- Así es.

- Mina, por favor, que esto no vuelva a suceder, se me informa de todo.

- ¿Vas a intervenir?- su mirada era suplicante.

- Si, mañana lo resuelvo.- la miró detenidamente- ¿por qué la defendiste?

- Tú no eres así, te conozco. No puedo dejar que te hagas vil. Tienes otros medios e influencias, deja de actuar de forma impulsiva.

- Te agrada la muchacha- sonrió.

- Le tengo respeto, su actuar después de descubrirnos fue honorable.

- Aún crees en el honor.

- Si

- Hablando de ser descubiertos… ¿puedo invitarte a cenar?

- Aún no

- ¿Por qué?

- ¿Realmente quieres que te describa lo que pasa cuando nos vamos de la zona a cenar?, cuando todo esté legalizado invítame a viajar por un tiempo.

- A veces no se si admirarte u odiarte por ponerme en estas cuarentenas- se pasó las manos por la cabeza.

- Conformate con saber que mi corazón te pertenece; esta cuarentena, como tú la llamas, te la ganaste solito. Todo cambiará entre nosotros cuando te comportes como debe ser.

La puerta se abrió de un empujón. En la entrada un furibundo capataz echaba fuego por la mirada, las manos a los lados empuñadas, la postura inclinada hacia delante, el sombrero caído en la espalda y el cabello alborotado le daban un aire salvaje.

Se lanzó sin palabras ni explicaciones hacia el escritorio de Julian Santoya, sacándolo de un solo tirón de su asiento detrás del escritorio, en un movimiento rápido le estampó un golpe en la cara. Al verse agredido sin medicación de argumentos, el hombre también devolvió el golpe, ambos tropezaron, Mario se levantó como un tigre contra su presa, Julian se colocó detrás del sofá, buscando tiempo para preguntar:

- ¿Qué sandeces son estas ?

- Sandeces las tuyas de ir a ponerle la mano encima a una de las empleadas delante de todo el personal, idiota de M….!

Se abalanzó contra su jefe y amigo, mientras este lo recibía con un puñetazo en las costillas. Fue el ama de llaves quien salvó de que la situación continuara o llegara a mayores al colocarse en la mitad de los dos luchadores so pena de salir golpeada por alguno. 

- ¡Basta!

Al verla en la mitad, sin más defensas que sus manos extendidas entre ambos, dudaron de continuar, ninguno deseaba lastimarla.

- La violencia no soluciona las cosas Mario, te ruego te calmes y me digas la razón de tu molestia.

Al capataz le llegaron las noticias de los hechos minutos después de la acción. Se dirigió al almacén observando a un empleado  que estaba aplicando algo en el brazo enrojecido y amoratado al tiempo de su muñeca del alma. Cuando preguntó por lo sucedido, alguien mencionó la frase: el dueño. Y helo allí, indignado con su mejor amigo, dolido por su amada chica e impotente ante la posición de Germinia.

- ¿Germinia cómo proteges a un hombre que agrede a alguien de tu propio género? Adela vivió un episodio de intento de abuso sexual en nuestras propias narices hace unos diez días y ahora mi querido amigo va y la lastima. ¿En qué mundo medieval se cree que vive para comportarse tipo patán machista sin cerebro?

- ¡Mira como me hablas Muchacho!

- Haz silencio Julian que vas a empeorar las cosas, no te pongas con él. Sabes que tiene razón, aunque sus hechos no sean los adecuados, si la señorita tuviera un familiar varón de tu edad, ya estarías en el hospital. Por favor. Ambos bajense el tono y sientense a hablar.

- Mina, él fue quien vino a pegarme sin reclamo previo. Veo que está muy interesado en ser el caballero de brillante armadura, aprovechemos la metáfora del mundo medieval que mencionó.

- Mira- habló Mario apenas controlado- acepta que te lo merecías, a las mujeres no se les toca...




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