Una familia sorpresa

Capítulo 15

Adriana

—Señorita Adriana, siento que usted y mi papá se van a ser novios —dejé de beber mi limonada para mirar a la niña sentada sobre el césped, a unos metros de mí—. Emma dice que es lo que pasa.

—¿Lo que pasa? —carraspeé, asustada de la pregunta pero alegre de ver a Elizabeth hablar tan tranquilamente—. ¿Qué es lo que pasa?

—Ya sabe, señorita —la niña sentada a su lado dejó de peinar a su muñeca para mirarme con aburrimiento—, primero se gustan, luego no se quieren y luego se casan y son papá, como mi mamá Isa. Papá era malo, pero era porque le gustaba.

No pude evitar reírme ante aquel comentario. Había conocido a muchas niñas demasiado despiertas o inteligentes para sus edades antes, pero sin lugar a dudas aquella Emma se llevaba el primer lugar.

La niña volteó los ojos antes de volver a su tarea de peluquera con la pobre muñeca despelucada, mientras yo dejaba de reír.

Me incliné sobre el sillón del porche y suspiré. Un grave error, porque ahí apareció una vez más la imagen de la noche anterior, el sabor en mis labios del vino y la electrizante sensación de aquellas callosas manos sobre mi piel, recordándome lo maravilloso que puede llegar a ser sentirse pequeña entre los brazos de un hombre…

¡No es un hombre!

Detuve mis pensamientos justo ahí. Anthony era un padre, y no cualquier padre: el padre de una niña que no debería estar teniendo conmigo ya.

¡Había roto las reglas para estar aquí!

¿Por qué seguir añadiendo puntos en mi contra?

Negué para alejar aquellos pensamientos mientras bebía un poco más de la limonada sobre la mesa a mi derecha.

Lo de anoche había sido causa del vino, un desafortunado suceso que jamás volvería a suceder. En tres meses me iría y todo terminaría.

—¡Buenos días! —me puse en pie de un salto ante aquella voz.

—¡Lo siento, no quería asustarte! —la muy embarazada mujer que acababa de aparecer desde la derecha del porche me sonrió—. Rodeé la casa y…

—Oh, no pasa nada —me puse en pie con prisas—. Estaba… perdida en mis pensamientos. ¿Vino por Emma?

—No, en realidad quería charlar un rato contigo. Es difícil encontrar a alguien de ciudad aquí. ¿Puedo quedarme un rato?

—Esta no es mi casa, yo… solo soy una invitada —dije con prisas—, pero un poco de compañía estaría genial.

—Mami, la señorita Adriana va a ser mi tía —negué ante las palabras de aquella niña que se acercó a besar a Isabella—. Ayer durmieron juntos con el tío en el sofá.

—¿Qué? —Isabella me miró—. ¿De verdad?

No dije nada y solo escapé hacia la cocina; sin embargo, no tuve mucha paz, ya que Isabella me siguió.

—Ok, no quiero entrometerme, pero quiero saber qué pasó escasamente. Emma tiende a dramatizar las cosas.

Miré a la mujer frente a mí y realmente pude mentir o decir que era una confusión de la niña, pero tal vez fuera menos pesado si le contaba a alguien…

—Quizás fue el vino o… que estaba un poco… emocionada por algunas cosas que dijo Anthony, pero yo no estoy buscando una relación y él no parece de los hombres que quieran una.

—Anthony es un buen hombre y creo que no ha encontrado a la mujer para querer una familia, pero si esa mujer apareciera…

—Bueno, esa mujer no soy yo —declaré—, estoy segura de eso. Así que digamos que esto fue… un accidente aislado.

—¿Y por qué me lo contaste entonces? —Isabella sonrió—. ¿Por qué estás sonriendo como una tonta?

—Bueno, eso es porque me avergüenza, pero realmente tenía que contarle a alguien. Nunca he tenido una amiga, pero jamás me había acostado con un hombre tan… tan…

—¿Caliente? —Isabella suspiró, acariciando su vientre—. Ethan es el hombre de mi vida, pero su hermano es un buen tipo, además de estar muy bueno —ella tomó mi mano—. Y ahora que somos amigas, te confieso que ya había pensado en hacer de casamentera con ustedes dos. Pareces una buena mujer, así que… estás advertida sobre mis intenciones.




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