Una familia sorpresa

Capítulo 18

Anthony

Vi a la mujer resbalar en la orilla del lago y corrí hasta ella, ignorando cualquier cosa a mi alrededor. La mujer, que jadeaba pataleando por reincorporarse en el agua, se aferró con fuerza a mi brazo cuando prácticamente conseguí sacarla a flote.

La vi jadear mientras me miraba con su rostro exaltado por la impresión. Sonreí ante el cabello mojado que caía sobre su rostro húmedo e intenté no presionarla más contra mi cuerpo cuando noté que los shorts cortos y la camisa se pegaban húmedos a su cuerpo.

—Ahora es cuando se besan.

Ambos miramos a las dos niñas y Adriana dio un paso atrás, alejándose de mí. Maldije nerviosamente cuando escuché los aplausos que venían desde mi espalda.

—Wao, qué bonito momento acabo de presenciar —Isabella gritó desde su tumbona—. ¿Ya se han besado, verdad?

Adriana negó, pasó una mano por su cara mojada y simplemente miró a las niñas, ignorándome.

—Chicas, ¿qué les parece si… si… vamos más adentro en el lago así Beth puede aprender mejor? ¿Les gustaría?

—¡Sí!

—Bien, vamos —Adriana me miró—. Gracias por… no dejar que me ahogara patéticamente en la orilla.

La vi alejarse en el agua junto a las dos pequeñas y me quedé como un tonto sin saber a dónde ir. Así que opté por la única opción que tenía y fui junto a Isabella.

—¿Y bien? —ella bajó sus lentes de sol—. Cuéntame todo, Toni, sin mentiras. No se miente a las embarazadas.

—¿Mentir? No voy a mentir, no hay… mucho que contar, tuvimos un… desliz.

—¿Desliz? —Isabella suspiró—. Tu futuro sobrino también fue un desliz en mi cocina y estamos a punto de conocerlo.

—No es lo mismo. Mi hermano y tú… se aman, ustedes van a tener… más probablemente.

—¡Dios, no! —Isabella suspiró—. Emma hace por diez y este bebé lo hará. —Miró hacia el lago—. ¡Ahora también tengo una sobrina! Si tuviera una cuñada, yo…

—Isabella, no vayas por ese camino —advertí—. Ya le dije a tu marido que no quiero una mujer, estoy muy ocupado con… mis asuntos.

—Toni, voy a serte sincera, dudo que no quieras una familia y dudo también que no te guste esa mujer que trata tan bien a tu nueva hija.

—Una hija de la que no tenía conocimiento —advertí— y de la que no habría sabido si su madre no hubiese muerto —negué—. Así que no tengo material de esposo.

—Porque no quieres, pero eso va a cambiar —advirtió ella—, así que cuéntame cómo planeas evitar enamorarte de ella.

No dije nada porque no sería capaz de hacerlo. Miré al lago y sentí algo quemar en mi pecho ante aquella imagen.

Adriana sonriendo, sosteniendo las manos de Beth mientras Emma la hacía patalear. Quizás si no hubiese vivido tanto tiempo cuidando de Ethan habría deseado la responsabilidad de una familia.

Una mujer como Adriana probablemente necesitaba un hombre mejor que yo. Alguien que dedicara su vida a hacerla feliz y con Beth ya había llenado la lista de responsabilidades que debía asumir por mi cuenta.

—Isa, no va a haber nada aquí, así que olvídalo.

—Bueno, tengo una amiga de ciudad que no quiero perder. En el pueblo necesitan una trabajadora social —sonrió— y el alcalde, mi amigo, está soltero.

—No, Isabella —dije con molestia—, ocúpate de tus asuntos, deja a Adriana en paz.

—¿Por qué? —cuestionó, alzando una ceja—. Tú no la quieres, ella sin dudas quiere estar cerca de Beth y yo quiero una amiga de ciudad, así que voy a hacer lo que sea para mantenerla.




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