Una intensa navidad con mi jefa

Capítulo 7

20 de diciembre de 2024.

Hoy se sentía diferente de otros días, como si algo fuera de lo común fuese a pasar y la verdad, Josh con su sexto sentido estaba seguro de una cosa:

Estar en el hospital era aburrido a morir.

Si las grandes deidades pudieran concederle un deseo, ese sin duda sería el de no enfermarse de nuevo e ir a parar a un hospital.

—Quisiera poder verla.

Murmuró para sí mismo, porque en el fondo de su corazón sabía que el deseo que más anhelaba no era el de no enfermarse, sino el de sentir nuevamente entre sus brazos a su amada humana.

—Quiero otro beso.

Un puchero se formó en sus labios y un escalofrío le recorrió el cuerpo entero al recordar a su preciosa humana besándolo y acariciando aquella parte de su cuello tan erógena para los omegas.

—La quiero conmigo de nuevo.

De solo pensar en otro beso, su cuerpo se encendía y su lobo interno aullaba con intensidad haciendo que le doliera todo, necesitaba a Karly, quería a su Karly y no estaría con buena salud ni feliz hasta que su preciosa Karly estuviera con él.

—Soy un asco.

Se dijo al tener pensamientos tan posesivos por su querida humana y más porque al crecer entre humanos, se había dado cuenta de que ese tipo de sentimientos no eran sanos, por lo tanto, eran mal vistos en la sociedad.

—Hola —escuchó una tranquila voz cerca de él —. ¿Estás mejor?

No pudo evitar brincar al ver que de pie tan cerca de él estaba el objeto o mejor dicho la persona que lo tenía obsesionado desde hace casi un año, un sonrojo no tardó en aparecer en sus mejillas y Karly parecía divertirse al verlo en ese estado.

—Sí, solo quiero salir de aquí lo antes posible.

Karly sonrió y de hecho una pequeña carcajada divertida salió por sus labios y él se perdió aún más en un mar de sentimientos de amor y mucho cariño por su amada.

—Te comprendo, además espero no se te haya olvidado que me llevarás a tu casa, chico desaliñado y atrevido —le dijo en un reproche divertido.

—No me arrepiento de nada, señorita —le dijo tomando la mano de Karlyy atrayéndola de forma que quedara sentada en la camilla aún más cerca de él —, y si usted me lo permite, quisiera volver a sentir sus labios sobre los míos y la piel de sus manos sobre mi cuello como aquella vez.

Podía notar los nervios en ella y un aroma seductor salir de su cuello, era como si se estuviese conteniendo por no saltarle encima con esa declaración y entonces se permitió contemplar la dulce timidez de su humana favorita.

—Eres un atrevido, Harper —le dijo con un explosivo sonrojo instalandose en sus mejillas blancas —. Cuando llegues a la oficina tendrás mucho trabajo que hacer.

Y aunque lo dijo con un pequeño temblor en la voz, muy despacio y de hecho casi imperceptible, Karly había tomado con sus manos su cuello y daba en la zona un pequeño masaje qué le encantaba en sobremanera.

Cuando menos lo pensó, Josh podía contemplar por completo aquellas hermosas facciones que lo habían hecho caer enamorado desde hace... sabrá Dios cuanto tiempo y luego aquella dulce tentación estaba servida para él en bandeja de plata.

Los dulces labios rojos de Karly estaban sobre los suyos, envolviendolo en un calor del que no se quería separar jamás, con sus brazos aprovechó para pasarlos por los hombros de su chica hermosa intensificando aún más aquel ansiado beso.

—¿Qué es esto? —preguntó distraído por el calor que le recorría —. Nunca había experimentado estas sensaciones antes.

Vio a Karly relamerse los labios y fijar su intensa mirada en él, mejor dicho en sus labios y se sintió extraño otra vez.

—Quizás nunca te besaron con pasión —dijo ella con algo de orgullo y Josh pudo ver en esos ojos negros, que ella quería saber algo, el problema era que él no sabía que era ese "algo" qué buscaba en su respuesta.

—Nunca había besado antes —dijo y Karly pareció satisfecha y a la vez algo preocupada —. Esta es la segunda vez que recibo un beso y las dos fueron contigo.

Y parecía que su respuesta hizo muy feliz a su hermosa chica especial, porque una sonrisa más bella que la que estaba recibiendo en este momento, no la había visto nunca en ella.

—Adulador —le dijo, quitándole dulzura al romántico momento que compartían—. Tal vez no tengas que trabajar horas extra como siempre.

Y luego le dio un piquito y se marchó.




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