Josh veía el perfil de Karly mientras ella conducía, la verdad sea dicha, ella era la humana más preciosa que había conocido en la vida, se sentía muy orgulloso de la belleza que poseía la mujer con la que la Diosa luna lo bendijo.
No podía dejar de mirar esa piel blanca, ese cabello negro muy largo, tanto que le llegaba a esa cintura tan estrecha, porque sí, él tambien se dio el lujo de abrazarla tan calurosamente, que estaba seguro de que su aroma viviría por siempre en ella; las manos de Karly eran tan grandes y poderosas, a su lado, las suyas parecían manitas de bebé, su rostro era perfecto con la cantidad perfecta de gracita en las mejillas como para apretarlas y sentir suavidad, esos labios delgados y rojos, no de labial sino naturales, que lo volvian totalmente loco y esa sonrisa de gomita que se estaba formando al sentir su mirada en ella.
—Me gastarás el rostro si sigues mirandome de esa forma —le dijo ella muy divertida y Josh solo pudo sonrojarse al ver que ella lo provocaba como siempre.
—Es que... —ella lo llamaría loco por lo que diría a continuación, pero la verdad es que ya no podía ocultar más sus sentimientos, ni mucho menos los locos pensamientos que su lobo interno le hacía sentir hacia ella —. Eres perfecta, señorita Newman.
Esas mejillas que la mayoría del tiempo estaban de su color blanco natural, fueron tiñendose de un rojo mucho más fuerte que el de sus delgados labios y Josh se sintió feliz, él no podía ser el único en sonrojarse y sentir tanto, ella también debía sentirse tan o más nerviosa que él.
—Lo sé, soy lo mejor de este mundo —y parecía decirlo de verdad, porque su sonrisa se ensanchó demasiado con un toque narcicista.
—Aunque tu personalidad sea de dudosa procedencia.
Karly procedió a verlo con rabia y Josh se echó a reír como tenía meses de no hacerlo, la mirada en esos gatunos y profundos ojos negros que ella poseía se fueron suavizando hasta volverse muy dulces, siempre viendo el camino por el que conducía su auto, pero seguramente imaginando su rostro en su mente.
—Aún así me amas, ¿No es así?
Al parecer ella quería que él se confesara primero, y Josh quería hacerlo, pero su lobo interno le decía que Karly debía dar el primer paso como todo alfa seguramente lo hacía, el problema es que ella es humana y no un lobo como él, si no tomaba esta oportunidad para dejarle en claro que la veía como una pareja de por vida, ella se escurriría de sus manos como nieve al deshacerse.
—Señorita Newman —dijo, porque comprendió que se tardó mucho al estar hablando con su lobo —, creo que usted es una mujer fantastica y aunque nuestra relación no fue buena al inicio, tal vez, podría considerar sentir algo por usted que no sea una simple relación jefa - asistente.
No había sido una confesión como tal, ni siquiera le pidió se convirtiera en su novia, pero estaba seguro completamente de una cosa: Karly Stel Newman era la mujer que quería en su vida y a nadie más y al parecer ella no era ajena a sus verdaderas intenciones.
—Comprendo, yo también pienso lo mismo.
Y aunque ella sonrió con delicadeza, algo en su pecho le decía que esa repentina mirada triste, escondía algo.
—¿Esta bien, señorita? —preguntó, pues el suave aroma que desprendía, era uno lleno de cierta turbulencia.
Entonces, el semáforo se puso en rojo y la mirada preocupada de Karly se posó en su rostro y no supo como reaccionar más que solo con silencio, esperando a que ella expresara lo que inquietaba si corazón.
—Eres dulce, Harper —le dijo con una pequeña sonrisa adorable, pero siempre con una mirada nerviosa —. En este momento podría decirte todo de mí y no arrepentirme en el proceso —comentó con un poco de incertidumbre marcandose en su rostro —, pero no estoy lista para un paso tan grande.
Y esto era algo que se le había olvidado por completo, Karly, su amada era humana y las relaciones humanas eran de larga duración, mientras que los lobos podrían encontrar a su pareja y el mismo día decidir pasar toda la vida juntos.
Eran tan diferentes, tal vez ella se sentía incomoda porque su relación había dado un enorme salto en poco tiempo, de pasar meses odiándose a amarse en un par de semanas o menos, algo en él se rompió, no debió hacerse ilusiones tan rápido, pero... pero su lobo, él había hecho que se enamorara perdidamente de esa preciosa mujer frente a él.
—Lo sé —dijo con voz pequeña —, solo no puedo evitar posar mi mirada en usted, algo muy dentro de mí me quema si no estoy cerca suyo —para este momento su rostro estaba rojo, sí, pero rojo por las lágrimas de tristeza que recorrían su rostro —. Se que es poco tiempo como para llamarnos una pareja, pero, quisiera una oportunidad para probarle que a mi lado puede ser feliz y yo lo seré también.
Karly lloraba también al verlo tan sensible frente a ella, de seguro debía tener una patética expresión, ya que, ella desabrocho rápidamente el cinturón de seguridad solo para abrazarlo y envolverlo en su calor.
—No te equivoques, niño desaliñado —le susurró en el oído —. Quiero muchas cosas en esta vida y una de esas, eres tu, y reinas por sobre todo, en poco tiempo de has convertido en lo que más amo.
—¿Entonces...
—Hay muchas cosas que no sabes sobre mí y que me dolería mucho saber que no cumplen con tus expectativas —le interrumpió —. Es hora de seguir nuestro camino.
La conversación quedó hasta allí, ella lo amaba, ahora tenía esa certeza, pero no contaba con una relación todavía, así que no podía alegrarse por completo.
En poco tiempo, llegaron al aeropuerto y Karly le dio la noticia de que partirían rumbo a NYl a casa de sus padres, Josh se alegró mucho por la sorpresa, tardarían dos días en llegar, pero estaba ansioso, tanto que no pudo evitar saltar al cuello de su humana y abrazarla con tanto cariño que fue correspondido inmediatamente.
Tal vez, esta navidad no tenía que ser mala para ningún individuo que finalmente había encontrado a la otra mitad de su alma en este mundo, donde las almas destinadas y los lobos cambiaformas estaban al borde de la extinción.