Una mentira llamada amor

Capítulo 1

Rachell Jhonsson

Como si mi día no pudiera empeorar más, Stev se ha enterado que me han despedido del trabajo y ha decidido terminar nuestra relación. ¿Estaba conmigo solo por el dinero? En el momento no pensé en eso, solo buscaba soluciones para que él pudiera cambiar de opinión y se olvidara de la idea de terminar la relación que me tomó mucho tiempo conseguir.

Stev me ha gustado desde el tercer semestre de la universidad. Desde entonces, no descansé hasta poder conquistarlo y lograr tener una relación estable con él. Pero solo bastó menos de una hora para que todo eso se vaya a la basura.

—Encontraré un nuevo trabajo, pero aun no tires a la basura esta relación —lo tomé de la chaqueta.

—Solo tienes una semana para conseguir un trabajo —se soltó de mi agarre—. Mientras tanto, no quiero que nos veamos. Solo ignorame, así como lo haré yo.

Me dolía escucharlo hablar así, pero si era lo que tenía que hacer para que nuestra relación no terminara, lo haría.

—Está bien, volveré a hablarte cuando tenga un nuevo trabajo.

—No, no —negó con las manos—. Depende del trabajo que tengas, veré si mereces que te vuelva a hablar.

No podía creer lo que estaba escuchando. Lo amo, haré lo que me pida.

Thorin Rouss

Como si mi día no pudiera empeorar más, papá me ha amenazado con quitarme todo el dinero si no consigo una pareja. Odio que sea así conmigo por el simple hecho de ser el mayor.

Subí a mi habitación a ver una pelicula para distraerme un poco de todo lo que he escuchado en el almuerzo. Arhon, mi hermano de en medio, entró como si nada a mi habitación a molestarme un poco.

—¿A quién elegirás como pareja? No quiero que te quedes sin dinero eh hermanito —se sentó en la orilla de la cama.

—Deja de molestar mocoso —le tiré una almohada—. Esto es cansado, ¿lo sabes?

—Creo que es divertido ver como un grupo de chicas pelean por ser la elegida.

A comparación de mi, Arhon es todo un mujeriego, alcohólico y fiestero. No me ha llamado la atención ser ese tipo de hombre, aunque no niego que nunca he faltado a las fiestas a las que Arhon ha asistido.

—No me llama la atención, y lo sabes —apagué la laptop—. Como sea, solo espero que la chica elegida, no sea molesta.

—Dejame alguna —me tiró la almohada de vuelta—. Quiero divertirme un rato —me regaló un guiño.

—Fuera de aquí —me levanté de la cama—. No puedo creer que seas así.

Por alguna extraña razón, me llegó un olor a vainilla. Dejé de tomarle importancia al ver que no conseguía recordarlo. Me alisté para salir con Erick, mi mejor amigo desde los ocho años. El quedarme viendo una pelicula encerrado en mi habitación, no me ayudaría lo suficiente. Quería, necesitaba más adrenalina.

Rachell Jhonsson

Tomamos caminos diferentes. No podía dejar de pensar en lo que acaba de pasar, tanto que, casi me atropellaban. Un auto de último modelo con dos sujetos bastante groseros. Solo pude ver a uno de ellos. Tez blanca, cabello ondulado castaño claro, ojos marrones y labios bien marcados. Bastante atractivo, pero el que fuera grosero, le resta puntos.

—Ten cuidado chiquita —hizo sonar la bocina.

No respondí, solo quería llegar a casa y contarle el mal día que tuve a Siara, una de mis mejores amigas. Hemos vivido juntas desde el primer semestre de la universidad. Antho, ella es una riquilla que vive en la zona verde (la zona de los ricos) pero es un amor de persona.

Desde el primer día, tuvimos una conexión impresionante que nos ha llevado ocho años de amistad.

—Vamos a pasar un buen rato —me veía picaro.

Traté de esquivar el auto para salir de ese lugar lo más rápido que pudiera. Cuando por fin lo logré, seguí el camino más tranquila.

Thorin Rouss

Erick decidió manejar esta vez, era una lástima. Como sea, iba a disfrutar de todas maneras. Iba a toda velocidad, tanto que, no vio a la chica que casi atropellaba. Por suerte, frenó a tiempo.

Tez morena, cabello lacio de un tono castaño oscuro y de una estatura un tanto más alta que mi pecho. Es lo único que pude notar en el momento. Erick empezó a molestarla, es igual que Arhon, es por esa razón que se llevan tan bien.

—Vamos, deja de molestar a la tipa —dije mientras reía—. Se nota que no ha tenido un buen día.

—Vamos, que no todos han tenido un mal día al igual que tú —la esquivó.

—Solo vamos a pasarla bien —apoyé mi brazo sobre la ventana.

Quería seguir en auto a toda velocidad, no ir a un bar. Erick frenó el auto de golpe, haciendo que quedara en una perfecta posición, justo en medio de las franjas amarillas. Lo vi confuso mientras que él se reía y quitaba el cinturón.

—¿Qué haces? —puse mi mano detrás de su asiento.

—Voy al bar, ¿no es evidente? —abrió la puerta.

—¿Y yo?

—No creo que estés tan loco como para quedarte aquí.

Incliné el asiento hasta que pudiera encontrar una posición cómoda, me quedé recostado mientras me cruzaba de brazos. Claro que prefería quedarme en el auto a estar entre tantas personas borrachas. Bebo, si, pero medido.

—Bueno, si te aburres —bajó del auto—. Estaré esperandote.

Después de que Erick se haya ido, cerré un rato los ojos para poder dormir un poco. La voz de tres chicas hablando con la voz elevada, hizo que me sentara de golpe. No me dejaban dormir, quería ver de quienes se trataba. Me bajé del auto, pero ellas ya no estaban. Por suerte, vi que habían entrado a la fiesta, así que me dirigí a ella.

Rachell Jhonsson

Me encontré a Siara y Antho que iban hablando entre risas. Iban muy arregladas, eso significaba solo una cosa: iban a una fiesta. He perdido la cuenta de las tantas fiestas a las que han asistido. Pero no son cualquier fiesta, son fiestas de los riquillos. Antho por ser una de ellas, tiene permitido ir a todas, Siara por ser amiga de Antho, también.




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