Una noche con el jefe

4. La visita menos pensada.

Creo que lo que más me molestaba en aquel momento no era el hecho de que había caído como una boba en sus engaños, se había dedicado todo este tiempo a tejer la red como una hábil araña y yo me enrede en ellos como un pobre e ingenuo insecto

Lo que me ponía furiosa era la liviandad con la que se estaba tomando las cosas, era como si esto no tuviese importancia, como si fuese nada.

— ¿No? ¿Nada de champagne?— dijo levantando la cabeza por sobre su escritorio—Es una verdadera pena.

— ¿Qué demonios haces ahí? — pregunté—Estas buscando algo o...

—En efecto, Lena. Aquí tengo una mini refrigerador cargado de las cosas más espectaculares que puedes encontrar— respondió sonriente.

—No me digas así—hice una pausa al comprender que es lo que pasaba— ¿Estás diciendo que tienes alcohol aquí? — susurré en voz baja, sintiéndome bastante estúpida al haber hecho aquella pregunta cuando la respuesta era obvia.

— ¿Que más tendría? ¿Comida?— soltó una carcajada— ¿De qué otra manera crees que soportaría estar horas y horas sentado aquí leyendo manuscritos de novatos como tú? ¿Acaso tienes una idea de lo desgastante que es tener que pasar hojas tras hoja que escriben estos intentos de King, Shakespeare o Austen?— se llevó una mano a la frente y la frotó haciéndome entender lo frustrante que eso era.

— ¿Acaso es no es ilegal?— inquirí sin ser capaz de ocultar la molestia en mi voz—Y creo que no deberías ser tan desagradecido y desagradable. Después de todos esos "novatos" son los que te están llenando tus bolsillos con cada libro que publican aquí, o me equivoco.

Dalton clavó su mirada en mí y me observó por unos segundos sin decir absolutamente nada.

—Primero que nada, soy el dueño de todo esto y puedo hacer lo que a mí me plazca, segundo—puso dos dedos en alto— ¿Me parece a mí o es posible que haya herido tu orgullo? — agregó divertido.

Mordí mi labio con fuerza hasta que sentí el gusto metálico de la sangre que salía de él. Sabía que si abría la boca podía despedirme de mi trabajo soñado y de la posibilidad de publicar algún día mi libro con una de las editoriales más importantes del país.

—Si mal no recuerdo el dueño de todo esto es tu padre— puse un dedo en alto al igual que él. Y tú estás a esto de perderlo todo—Aparte debes saber que las personas que llegan aquí lo hacen con muchas esperanzas, ninguno de ellos esperan encontrarse a un patán como tú— puse los ojos en blanco.

— ¿Tu eres una de ellos?— dijo mostrando un repentino interés en mí.

— ¿Y que si lo es así? ¿Te burlaras de mí también? ¿Me llamaras incrédula y novata también?

—Veo que mis palabras calaron profundas en tu interior—contesto orgulloso.

—Si ese es el caso hay algún problema con ello? Sabes no te mataría ser amable de vez en cuando. Al fin y al cabo todo esto lo tienes gracias a las personas que depositaron su confianza en ti y te trataron con respeto. Lo mínimo que esperan es que hagas lo mismo.

— ¿Así como tú me entregaste la tuya y firmaste los papeles sin siquiera leerlos?— inclinó su cabeza como un niño pequeño.

—Sigue regodeándose con eso. Juro que encontraré la manera de que todo el mundo se entere de ello. Esto no quedará así— lo amenace.

—NO— exclamó golpeando nuevamente la mesa— No lo harás—paso ambas manos por su cabello para peinarlo mientras recuperaba la compostura— No a menos que quieras despedirte de tu trabajo, el cual déjame recordarte aún no comienzas así que tranquilamente puedo tocar este botoncito—señaló a un aparato que tenía sobre el escritorio— Y llamar a seguridad.

Hizo girar sus dedos sobre el punto rojo, una y otra vez.

—Puedo decirles que tú solo eres una ex despechada que vino aquí para atacarme o mejor—agrego— ¿No fue por eso que terminaste en la cama conmigo aquella noche?

Enarque una ceja ante su insolencia. Parecía que por algún motivo él no quería dejar atrás lo que había sucedido entre los dos.

— ¿Tan buena fui contigo? Digo por lo que no puedes dejar de traer el tema a colisión. Supéralo. Y para que sepas puede que sea una ex despechada y tal vez Toby sea un cretino por haberme engañado con Penny sin embargo no es la mitad de capullo de lo que tú eres— lo señalé con mi dedo— Y que te quede claro, nunca seré tu ex— afirmé en tono desafiante.

—Eso lo veremos — respondió en el mismo tono— Porque cuando este contrato termine inmediatamente pasarás a ser mi ex.

— ¿Y cuánto tiempo se supone que durará está tortura? ¿Si lo puedo saber? —

Me cruce de piernas lentamente con la esperanza de que esto lo distrajese un poco y quizás podría hacerlo cambiar de opinión.

—Pues lo que sea necesario, hasta que mi padre se convenza de que soy un hombre que es responsable, dedicado y que deje atrás está "faceta" — dibujo unas comillas en el aire.

—Déjame ver si entendí bien. ¿Estás queriendo decir que esto podría durar unos meses o años y años?

—El destino es incierto y no sabemos que nos puede pasar. Nada está escrito a diferencia de los libros que llegan aquí. Y hablando de eso—ahueco su rostro en su mano apoyando el codo en la mesa.

Tengo que decir que cada vez que hacía el pánico invadía mi cuerpo. No era normal que alguien como Dalton se interesase en la vida de alguien más que no fuese ellos a no ser que pudiese sacar provecho de ello.

— ¿Estás trabajando en algo?— preguntó—Supongo que como alguien que recién se gradúa de la carrera de letras debe tener aunque sea un borrador escrito. ¿No es para eso que estudian esa carrera?

Negué con mi cabeza.

—No es que sea de tu incumbencia pero no. No he tenido tiempo para hacer eso.

—Puedes escribir sobre la extraña manera que tuvo tu ex pareja de decirte que ya no te quería.

—Ajajaja, tienes sentido del humor por lo que veo.

—No siempre—admitió—Aunque cuando eso sucede puedo ser el hombre más gracioso del mundo. El alma de la fiesta.




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