Una princesa para el príncipe

Capítulo 19

-Llegamos.-dice Harry a la vez que se disponía a abrirme la puerta una vez estacionado el auto.

Al fin lo habíamos logrado. No sabía cuando lo haríamos luego de haber tomado el camino largo.

Salí de la limusina con un semblante radiante. Todo estaría bien. Trataba de convencerme a pesar de que sabía la realidad.

Dexa se posicionó a mi lado y me sonrió animándome. Le devolví la sonrisa y puse mi mirada hacia el frente. El majestuoso castillo donde todo inició.

El palacio Iasi.

Harry me extendió su brazo y lo acepté. No estaba en posición de negarme. Debía hacer una tregua con él ya que por primera vez en mucho tiempo lo admitía, necesitaba su apoyo, el apoyo de mi antiguo amigo.

Por un momento su semblante lució sorprendido, no esperaba que le aceptara pero por desgracia a partir de ahora no podría negarme mucho a él.

Él tenía la clave para calmarme en todo este caos, al menos siempre solía tenerla por lo que esperaba que aún pudiera aferrarme a él. Que por unos instantes se volviera a convertir en mi roca, mi lugar seguro.

Respiré profundamente cuando llegamos a las puertas del palacio. Ambos príncipes se encontraban a mi lado apoyándome.

-Es hora.-susurró Dexa en una extraña y apaciguante calma.

-Estoy lista-sonreí con la cabeza en alto aunque me estuviera quebrando por dentro. Esta era una prueba de actitud y no estaba lista para dejarme vencer por toda esta situación.

Las puertas fueron abiertas por los guardias y frente a mi se encontraba un panorama realmente inesperado.

¿Eran mis padres? ¿No podía creerlo, qué o cómo? Espera, algo raro pasaba aquí. Mi madre poseía una corona en su cabeza y mi padre evitaba mi mirada. Junto a ellos se encontraba la familia real completa, ambos reyes, los abuelos de Dexa y Harry junto con los padres de la primera, pero, también estaban algunas personas desconocidas.

No estaba entendiendo nada, era como si hubiese entrado en un universo paralelo en el que todo mágicamente hubiera aparecido porque sinceramente era muy difícil ver a todas estas personas juntas en un mismo lugar ya que la mayoría no se soportaba sobre todo la reina, quien no podía ver a los padres de Dexa.

Luego de preguntar en mi fuero interno más de una vez para averiguar lo que pasaba me decidía a preguntar a mis padres cuando Dexa se adelanta.

-¿Qué es lo que está pasando aquí? ¡Necesitamos una explicación!-exigió y yo la secundé mirando a mis padres con gesto de duda.

Rápidamente las dos miramos hacia el único que no había dicho ni una palabra, Harry. Segundos después de verle nuestro rostro cambió.

Se veía impasible, como si nada de lo que estuviera viendo le afectara.  Es más, se lo tomaba con una calma antinatural,  como si él supiera algo que nosotras dos no. En ese instante lo comprendí, justo así era.

Él sabía todo lo que pasaba y gracias a eso, el pequeño gramo de confianza que le había depositado desapareció. Ahora era solo una cáscara vacía lo que hacía unos segundos atrás representaba mi esperanza.

-¿Mamá? ¿Papá?-dudé y por un momento ellos se mostraron como ¿avergonzados?, ¿temerosos? No entendía esas reacciones.

-Mi niña, es hora de que escuches una historia, mejor dicho, que todos escuchen la historia.-dijo mamá con un tono sumamente serio.

Jamás la había visto así y esto no hacía más que ponerme peor de lo que ya estaba, no hacía más que desesperarme y lograr que imaginara una serie de escenarios extraños en mi cabeza.

Me aferré al pequeño objeto causante de todos los problemas. Un pequeño anillo de una esmeralda y diamantes a su alrededor, algo muy ostentoso y único ya que Harry me había confesado que era el mismo que desde hacía algún tiempo llevaba en el cuello, el anillo de su abuela.

Me erguí tratando de no caer ante nada de lo que pasaba y cuando creí que nada podía ser más raro la mismísima reina me invitó con aparente amabilidad a sentarme en su mesa.

Nos dirigimos hacia el salón de reuniones. Un salón majestuoso pintado de color blanco y que poseía una antigua lámpara de araña de las de la antigüedad, lámpara bajo la cual se encontraba una gran mesa de forma cuadrada donde en su cabecera y al lado derecho de esta, se encontraban las personas menos esperadas, la abuela de Harry y la mía propia.

Ambas me sonrieron con calidez y con un mote más, que en el caso de la abuela de Harry fue de pena y en el de la mía, fue de reconforte.

Tomé asiento al lado de Dexa y por muy raro que pareciera Harry se sentó a mi derecha y eso hizo que me llenara de más confianza.

Levanté la barbilla y observé como todos los demás tomaban asiento a nuestro alrededor.

Mamá se sentó junto a papá y al observarles me entró un sinsabor en la boca, no sabía lo que estaban a punto de revelarme pero, sentía que aquello me cambiaría la vida por completo.

-¿Te acuerdas de la primera vez que llegaste a este palacio?-comenzó mamá y ¿cómo olvidarlo si aquella había sido la primera vez que había visto a Harry?gracias a aquel día era que había logrado obtener al mejor amigo del mundo mundial.

Sentí un apretón en la mano por parte de este.

-Claro- pronuncié y asentí en respuesta.

Mamá tragó y respiró hondo, incluso sus ojos se habían llenado de lágrimas. No entendía nada pero se veía que era algo difícil para ella, tan difícil que papá tuvo que tomarle de la mano para reconfortarle. Jamás les había visto así en toda mi vida.

-Ese día te mentimos, no vinimos por nada de lo que pensaste, ni a formalizar un acuerdo entre familias, ni a conseguir contratos para la empresa.-tragó grueso-Vinimos por una simple y llana razón, a conocer a la familia real rumana y presentarnos como la familia real de Grecia.

No, esto no podía ser. Ahora mismo me estaba sintiendo sumamente mal. Era como esa película de Diario de una princesa. Ahora mismo me sentía como una Mia Thermopolis cualquiera, engañada.

-¿Me estás diciendo que todo este tiempo he sido una princesa?-pregunté en voz baja una vez salí del shock, no obstante la abuela me había escuchado y no tardó en responder.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.