Una princesa para el príncipe

Capítulo 27

-¿Entonces te amenazó con una chancla y corriste como nenaza?- se burló Dexa por enésima vez

-Si te lo conté fue para que me ayudaras tonta no para que te burlaras de tu primo.-decía Harry y todos nos carcajeábamos con sus expresiones, era realmente gracioso. Aunque no podía evitar pensar en que nada de esto le hubiera pasado si no metiera sus manos en donde no debe.

Nos encontrábamos sentados en los sofás del gran salón con una película en la que supuestamente sería nuestra noche de cine, noche que habíamos aprovechado al máximo puesto que en vez de ver pelis nos habíamos propuesto decir anécdotas y un recuento de las situaciones graciosas que habíamos pasado uno al lado del otro. Así habían surgido historias como las de Nicole colándose con Dexa en el vestuario de los chico cambiándoles su champú por tinte de colores o la vez en que Ioan y Fabritzio se conocieron y este último terminó vomitándole en sus botas nuevas, también teníamos recuerdos como la vez en que golpeé a la novia de Harry y este lejos de enojarse me llevó a por un helado por haber vencido y sí, esta había sido la historia de mi primera pelea cuando con casi quince años había comenzado a descubrir los celos. Dentro de nuestras historias habían momentos tristes y graciosos donde mis amigos y yo no podíamos superar la cara de Dexa cuando Adair contó su incidente con la pérdida de ropa mientras se duchaba en casa de su madrastra y la salida en lo único que los diablillos de sus hermanastros menores le habían dejado, un bikini.

-He quedado con unos amigos en un bar a las afueras.-mencionó Nicole luego de los momentos de risa.

Su hermano la miró como si la estuviera inspeccionando y si yo hubiera estado en su lugar me asustaría mucho, pero, siendo este su hermano gemelo sobreprotector podía entender que ya Nicole estaba acostumbrada a ello.

-Ya sabía yo que ibas muy arreglada tan solo para hacer historias con nosotros. ¿Amigos o amigo?-cuestionó y no pude evitar reír ante la situación.

Harry me observó sin disimular las ganas de reír ya que cuando Ioan se ponía en fase protectora era todo un espectáculo.

Dexa tenía una mano extendida en señal de alto para que nadie interrumpiera mientras que Adair y Fabritzio jugaban a piedra, papel o tijera por lo que suponía debía de una apuesta.

-Tonto, si yo no te decía nada cuando tú te escapabas como sabandija por la ventana para ver a tus ligues en medio de la noche tu debes hacer chitón. Necesito darle alegrías al cuerpo Ioan. Hace mucho tiempo que nada y mi gemelo esta vez no me va a aguar la fiesta. ¡¿Entendido?!

Al instante Ioan palideció y yo me compadecí de él, pobre, su hermana podía ser realmente aterradora cuando creía que le fastidiarían la fiesta.

-Entiendo, ve a darle alegrías al cuerpo hermanita pero por favor no me mates.-susurró con rapidez a la vez que tragaba fuerte y Harry negaba seguramente pensando lo mismo que yo, nunca nos tocaban amigos normales.

Luego de la promesa de llamada de Nicole y de que todos decidieran irse a sus respectivas habitaciones Harry y yo nos habíamos quedado solos, una situación que me asustaba un poco ya que en teoría, no sabía lo que podría pasar.

Mi mirada se detuvo en toda la estancia evitando la suya, estaba tan nerviosa como la vez en que pese a estar borracha le confesé mis sentimientos.

(...)

-Esta es una muy muy mala idea, recuérdame el por qué te estoy siguiendo.

Un joven Harry corría persiguiéndome  hasta un castillo ya olvidado hace mucho, el Sium Castle, regalo de boda de los escoceses para con la reina madre, la abuela de Harry.

Ahí, en esa magnífica estructura la reina actual, la madre de Harry había vislumbrado sus primeros años de vida. Esta estructura de dos torres rodeadas de muros tal cual castillo medieval había sido testigo de los años de oro del reinado de los actuales Tepes, sus momentos más felices. Hasta que la felicidad acabó y con ello, la muerte del padre de la reina, el antiguo rey, quién había sido el mejor rey consorte que había vislumbrado Rumanía en miles de años según decía la historia y justo aquí quería que iniciara nuestra historia.

-Porque querías hacer locuras de borracho antes de comenzar a comportarte, idiota.-le contesté deteniéndome a un lado, evaluando la situación y buscando en mi cabeza ebria una forma de entrar.

Harry me alcanzó e inclinó su cabeza como diciendo<<touché>> Este tiempo había sido especialmente difícil para él, la noticia de que pronto me iría a recorrer mundo y nos separarían millas de distancia, el cáncer que estaba superando su padre y el hecho de que ahora debía hacer más apariciones públicas. Solo quería que olvidara todo por un momento.

-Mirando el cómo vas a entrar no lograrás nada. Vamos mi damisela.-sin esperarlo me tomó en brazos y yo aferré la botella con mi mano para evitar su caída a la vez que le daba con esta al imbécil que no quería bajarme.

El camino no había sido lejano y cuando estuvimos frente a la que suponía debía ser la puerta trasera del castillo me bajó.

-Hay un pequeño y cliché secreto de la familia Tepes, cando no tengas llave solo mira en la maceta más fea, en la que nadie pensaría esconder algo y ahí estará.

Tomó nuestra salvación entre sus manos y disponiéndose él a abrir le detuve.

Era ahora o nunca.

Observé la gran botella de whisky escocés que ya iba por la mitad<< sí que habíamos bebido>> y pegué el trago más largo que posiblemente daría en mi vida y cuando terminé volví a pegar otro hasta que una mano me quitó la botellita del ánimo.

Tosí con mucha fuerza, ni para tomar servía.

-Más suave princesa que yo también quiero de la fiesta y no creo que a mi madre le haga mucha gracia que te lleve en ese estado a mi casa porque ni loca creas que te llevaré así a la tuya a no ser que quieras que tú padre me...-suspiré y me lancé dispuesta a deborar sus labios para callarle pero ese roce fue casi imperceptible, prácticamente ni me llegó porque él me detuvo.




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