Luego de mis palabras el aire a nuestro alrededor se sentía cargado, no incómodo, pero sí reflexivo. Ethan se encontraba absorto, como si aún estuviera asimilando mis palabras, mi mi pasado,mi fe. Recorrí con la mirada toda la habitación hasta que un movimiento por parte de Alan hizo que me levantara de mi lugar como un resorte. Ethan salió de su ensoñación mirándome confundido.
– Está despertando– murmuré viendo como Alan poco a poco abría y cerraba sus ojitos acostumbrándose a la luz. Observó la vía que tenía en su brazo y miró a su alrededor desorientado. Sus labios comenzaron a temblar como una clara amenaza de que comenzaría a llorar en cualquier momento. Y así paso,las lágrimas empezaron a correr sin parar por sus mejillas.
– No llores pequeño príncipe,estamos aquí– mencioné acercándome hasta colocarme justo frente a él. Sus ojitos se abrieron sorprendidos al verme y como pudo estiró sus manos invitándome a acercarme más.
–Sami,me duele– gesticulo con algo de dificultad con sus manitos mientras me señalaba su barriga. Las lágrimas aún corrían por su rostro.
– Ya va a pasar pequeño príncipe. Recuerda que tú eres un niño muy fuerte– dije sentándome en un costado de la cama mientras secaba las lágrimas de su rostro, él asintió con un puchero en los labios. La enfermera entro a la habitación ya que Ethan la había llamado, y luego de saludarnos, caminó hasta Alan y le administro un analgésico para el dolor. Yo por mi parte acariciaba el cabello del pequeño hombrecito para calmarlo.
– Te extrañé mucho Sami– gesticulo cuando la enfermera salió de la habitación. Sus ojos me observaban con tanta intensidad que mi corazón se derritió dentro de mi pecho
– Yo también te extrañe hombrecito,no sabes cuanto– dije dándole un pequeño beso en la mejilla.
Volteé a ver a Ethan , quien al parecer se encontraba en una lucha interna pensando en si acercarse o no
Sus ojos miraban a Alan con añoranza y algo de miedo,miedo a que el pequeño príncipe lo rechazara.
– Sabes quién más te extraño hombrecito – me acerqué más para que solo él escuchara– Tu papi– susurré.
– Papi malo Sami, él te despidió, y por su culpa yo estaba muy triste. Estoy molesto con él – gesticulo el pequeño viendo por encima de mi hombro el rostro de su padre. El cual al percatarse de la mirada de su hijo,hizo un pequeño saludo con las manos. Alan rápidamente volteó el rostro y Ethan hundió sus hombros triste. ¿Qué voy hacer con estos dos Señor?– pensé viendo la escena.
– No somos perfectos Alan – giré su rostro y lo observé fijamente.– Todos cometemos errores alguna vez. Tú papá te ama,y te extraña mucho. Y yo sé que en el fondo tú también lo haces.– dije dándole un ligero toquesito en la nariz. Alan me miró pensativo.
–¿Verdad que lo extrañas?
– Un poquito –gesticulo haciéndose el difícil. Solté un bufido y me crucé de brazos viéndolo.
Alan sonrió.–Si Sami,yo también lo extraño mucho.
–Pues bien–me levanté de la cama y tomé a Ethan del brazo arrastrándolo hasta la cama del pequeño príncipe. – Háblale – le ordené a Ethan quien me veía atónito. Carraspeo aclarándose la garganta y aflojó el nudo de su corbata.
– ¿Y bien?– alcé una ceja esperando.
– Alan hijo yo...lo- lo siento mucho .Tú eres lo que más amo en este mundo y – lo miró –¿Me perdonas?.
–Si papi te perdono– gesticulo Alan regalándole a su padre una cálida sonrisa. Ethan sonrió feliz y se apresuró a abrazar a su hijo. El pequeño príncipe extendió su mano invitándome a que me uniera a ese abrazo y lo hice.
–¿Estás llorando?– preguntó Ethan cuando nos apartamos.
– Yo,estoy algo sensible últimamente– dije secando las lágrimas de mis rostro. La puerta de la habitación se abrió abruptamente, provocando que ambos nos sobresaltáramos.
–¡Ethan!– la señora Ana entró presurosa y se detuvo un instante jadeando .–¿Cómo es qué?– se encorvó apoyando una mano en la pared mientras luchaba por un poco de oxígeno.– ¿Cómo es qué mi niño Alan está aquí en el hospital y tú no me dices nada ¿eh?.– ¡Ay, mi columna!– murmuró esto último intentando enderezarse.
–– No lo sé Ana– balbuceo– Era tu día libre y yo...
–¡¡¿Pero tú te estás escuchando criatura?!!– gritó enojada y yo pegué un brinquito en el asiento por el susto. –¿Qué tontería es esa Ethan?, ¿mi día libre?,¡pamplinas!– refunfuñó molesta. Abrió la boca dispuesta a decirle otra cosa a Ethan hasta que sus ojos captaron a Alan mirándola sonriente,por lo que rápidamente se acercó él.
– Mi niño hermoso ¿estás bien?– colocó amabas manos en su rostro inspeccionádolo. Alan asintió risueño.
– Si soy un niño fuerte– Ana soltó una risita por lo bajo. –Claro que sí,mi pequeño Guerrero. ¡Ay pero si eres una hermosura!– pellizcó suavemente los cachetes de Alan y comenzó a repartir besos por todo sus rostro mientras el pequeño príncipe reía.
– Ya viste Ana, Sami está aquí.– gesticulo Alan cuando ella se apartó.
– Sami–murmuró pensativa.– ¡Samantha!. Recorrió con sus ojos el lugar hasta que dio conmigo. Levanté la mano saludándola.
–Sam querida– se acercó alegre – Que bueno verte, te extrañamos mucho en casa.– Me abrazó y correspondí gustosa. Sonrió cuando nos apartamos . Ana se quedó mirando fijo mi rostro por unos segundos y ví como la sonrisa de su rostro disminuyó – ¿Estabas llorando?. pregunto sería.
– Yo...como lo
– ¿Fue él verdad?– señaló furiosa a Ethan.
– Bueno,la verdad es que– no pude terminar de explicar cuando vi que la señora Ana se quitó una pantufla que traía puesta y comenzó a pegarle a Ethan.
– ¿Qué le hiciste a Samantha? ¿eh?– golpe – ¿qué le hiciste?.
–Espera Ana– se quejó Ethan cubriéndose con los brazos.– ¡Yo no le hecho nada!– comenzó a dar vueltas a mi alrededor tratando de evitar los golpes de Ana ,quien corría detrás de él con la pantufla en la mano. Carraspeé ante la escena que estaban dando, y tomando a Ana de los hombros la detuve. – Tranquila todo está bien.