CAPITULO DOCE
SE ATREVIERON A ENCERRAR A MI MADRE DIJO LA TIA
Todos voltearon al escuchar la voz de la mujer que dijo esa pregunta,
−tía Katerinna −, dijeron ambos, parándose a abrazar a su tía, mientras ella los abrazaba también,
−al fin los veo, cada vez que iba a la casa me decían que habían salido o están dormido −, les comento y
luego volvió a preguntar,
−de que lugar estaban hablando y donde estaba mi madre que creía de viaje −, preguntó con voz extrañada y
preocupada,
−la abuela Anastasia está encerrada en una casa de reposo, con diagnóstico de demencia, el tío Antonio la
encerró, para robarnos nuestro fideicomiso, el que dejó nuestra madre y mi abuela cuando nacimos−, poco a
poco le fueron narrando todo lo que había pasado, ella dejo salir las lágrimas de coraje e indignación cuando
con la mirada de culpa, su esposo le dijo que sabia todo,
−me engañaste, no me dijiste nada−, dijo parándose frente a él dándole dos buenas bofetadas, que le
hicieron sangrar la boca,
−donde tienen a mi madre, malditos, y mañana me divorcio de ti infeliz−, le dijo con una voz tan gélida que
todos sintieron el frio en el ambiente,
−ya se de donde viene ese genio de Kira, −, dijo el juez, y seguidamente volteo a ver a la mujer que temblaba
de indignación,
−y mañana mismos le puedo firmar la solicitud de divorcio, las evidencias ya registradas le dan el derecho −,
terminó diciéndole con seguridad,
−gracias, señor, le tomó la palabra, pero primero rescatemos a mi madre de donde la tienen encerrada, y va a
ser mas de uno que será golpeado si la tienen drogada o sometida −, sentenció enseguida,
−la acompañaremos a buscarla −, dijo el juez, a la vez el fiscal, el teniente y el notario, también se ofrecieron
a acompañarlos,
−gracias por su gesto de apoyo juez Estrada, y como está Alejandro −, preguntó volteando a ver a sus
sobrinos,
−estamos esperando que lo trasladen a la habitación−, respondió Kira de una vez, mirando a su hermano que
había cerrado los ojos apoyando su cabeza a la pared,
−y a él, parece que tanto la sangre que le donó a nuestro padre y las drogas aun no le dejado de hacer
efecto, le está afectando seriamente −, dijo Kira, luego acercándose a su hermano se sentándose a su lado
en el sofá, acerco su cabeza a su hombro, el abrió un poco los ojos y luego los cerró con confianza, el sabía
que mientras estuviera a su lado estaría seguro, ella siempre fue mas fuerte que él.
Casi estaba amaneciendo cuando ambos nos habíamos quedado dormido por ratos, pero a pesar del
cansancio tenía un estado de alerta que me hacía abrir los ojos al sentir cada ruido en el pasillo, a media
noche el juez, el fiscal y el teniente de la policía se habían retirado del hospital y nos quedamos con varios
agentes y dos de los escoltas que había tenido mi padre, aunque no confiábamos mucho en ellos, el señor, el
notario tampoco confiaba mucho en ellos, les comentó que los había visto en más de una oportunidad
hablando con Antonio Medina, así que envió a su familia fuera y se regresó al hospital acompañado de tres
hombres a los que le había hecho varios favores y ofrecieron ayudarlo en lo que fuera, así que lo llamó y les
ofreció cuidarlos, que ellos le pagarían mucho dinero por cuidar que nadie volviera a tocar a su padre y a
ellos, así que habño con Kira,
−señorita Kira, esos escoltas que su padre había contratado, lo traicionaron, los he visto con Antonio y lo
llamaban señor Alejandro, así que no creo deban estar aquí−, le dijo preocupado,
−les he dicho que se pueden retirar, pero dijeron que solo aceptaban ordenes del señor Alejandro−, le
comento hablando en voz muy baja,
−a mi tampoco me dan confianza−, le comentó ella también de su desconfianza,
−no los vamos a alertar, dejemos que ellos mismos se desenmascaren,
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Editado: 07.06.2026