CAPITULO TRECE
VAMOS AL RESCATE DE LA ABUELA
A las ocho de la mañana ya el juez, el fiscal y el teniente de la policía regresaron a la clínica, para acompañar
a su tía Katerina a buscar a mi abuela, para traerla hasta esta clínica que ya estaba custodiada por varios
agentes de la policía , por orden del juez estrada, nadie podía acercarse a la habitación del señor Alejandro
Medina, ni a sus hijos,
Cerca del mediodía regresó nuestra tía Katerina con mi abuela, quien dicho de paso golpeo a varios de los
enfermeros que habían atado a su madre con una camisa de fuerzas, mi madre a pesar de tener un poco
más de sesenta años, era fuerte y atlética y se necesitó más un enfermero para someterla, eso le dijeron a la
tía Katerinna, que ella misma los golpeo y les fracturó una mano a cada uno por atreverse a maltratar a una
anciana,
Ella permanencia dormida, por todas las drogas que le habían estado dando, se le tomaron muestras de
sangre para realizarle pruebas toxicológicas para saber que tanto le habían dado,
El director se había dado a la fuga y estaba siendo buscado, la fiscalía dio órdenes para congelar sus
cuentas iniciando la investigación de todos los casos de pacientes ricos diagnosticados como enfermos
mentales, el fiscal se estaba haciendo cargo del caso porque al parecer muchos abuelos y padres que
habían dejado a sus hijos con fortunas en fondos para el futuro, habían sido diagnosticados con algún tipo de
demencia, así que mucha gente estaba involucrada y sería un caso muy largo haciendo que la fiscalía
iniciara la investigación abriendo una puerta de maltratos a muchos ancianos y niños por parte de familiares
corruptos .
Así que el juez Estrada antes de su retiro, realizó un ultimo caso, firmó el divorcio de la tía Katerina, siendo
firmado y registrado por el notario Rivas, dejando legalizado el certificado de divorcio, documento que entregó
el mismo una de las dos copias certificadas, una para ella dándosela el mismos en sus propias manos y otra
la dejó para que le fuera entregada al exesposo por correo certificado en su residencia.
Todo eso lo hiso antes de renunciar también a su puesto, ya que quería irse lejos de ese lugar, pero no antes
de que estuviera seguro que el padre y la abuela de los chicos Medina Kolock, recuperaran la conciencia, y
no solo él estuvo ese momento, aparte del Juez Estrada, estaba el fiscal judicial Fernando Alcazar y el
teniente de la policía Ruben Olivares, quienes se habían convertido oficialmente en los defensores de estos
valientes chicos, que indirectamente abrieron el camino para resolver algunos casos que habían dejado pasar
tomándolos como casos comunes cualesquiera,
Tanto el fiscal y el teniente de la policía seguirían con el caso de la clínica porque el juez si se retiró de sus
funciones ese día, no antes de decirle a su predecesor que no olvidara ver muy bien de que lado estaba la
justicia y eso era la verdad ante cualquier otra suposición y que su deber era ver y oír muy bien los dos lados
de cada demanda.
Al día siguiente tanto mi padre como mi abuela despertaron, estaban en la misma habitación, no dejamos que
los separaran, porque tanto la tía Katerinna como nosotros queríamos vigilarlos, así que estábamos, nosotros
tres, más el juez, el fiscal, el teniente y el notario que habían estado esperando con ellos,
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Editado: 07.06.2026