CAPITULO CATORCE
DESPUES DE HORAS DE ANGUSTIA AL FIN DESPERTARON
Luego que la tía Katerina, la trajo de la clínica, la abuela aún seguía dormida, hubo la necesidad de
adminístrale antídotos para revertir los efectos de las drogas inductoras del sueño con la que mantenían
dominada y secuestrada, hbaia pasado todo el día y parte de la noche cuando los dos dieron señales de
despertarse.
Al momento que abrieron los ojos, aún estaban muy confundidos, respirando agitados, pero despues que
abrieron los ojos confusos igual intentaron levantarse, en especial cuando se dieron cuenta que estaban en
un sitio extraño.
La tía Katerinna y el juez Esteban, se acercaron rápidamente al lado de la abuela y nosotros a cada lado de la
cama de nuestro padre,
−tranquilo papá estamos aquí, estamos aquí−, dijimos simultáneamente como siempre respondíamos cuando
estábamos bajo estrés,
−Kira, Andréi, están bien, están bien, no estoy alucinando−, dijo nuestro padre, quien empezó a sollozar, al
vernos juntos y sanos, creí que los había perdido, él hablaba de sus planes, los que tenía para robar su
dinero, para tenerlos secuestrados a nosotros, a Anastasia, hay que buscarla está en peligro −, murmuró
angustiado, tratando de levantarse,
−hay que ir a su casa−, dijo de prisa con una voz ronca casi inentendible,
−tranquilo papá, ella esta aquí está a salvo, ya el no puede hacernos daños −, le decían a su padre, mientras
se limpiaban las lagrimas de las mejillas,
−creí que los había perdido a ambos, no pude hacer nada, me sometieron y luego me inyectaron , Antonio
está loco, se quiere hacer pasar por mí, para tobarles su herencia, ha enloquecido −, dijo angustiado,
−no pudieron con nosotros papa, el tío Antonio no pudo con nosotros, lo vencimos, recuerdas, somos tus
gemelos, tu y la abuela y la tía nos enseñaron a cuidarnos −, le dijo Andréi tomando su cara con ambas
manos,
−también tuvimos ayuda, una ayuda inesperada, igual también salvamos a la abuela, está aquí con nosotros,
le indicó hacia donde estaba la abuela, quien era abrazada por mi tía Anastasia,
−hijo estas bien −, preguntó la abuela al verlo que trataba de verla,
−si mamá, ahora si estoy bien−, dijo sonriendo y llorando al mismo tiempo, lo mismos que hacia la abuela,
llorar y reír al mismos tiempo.
Después de la emoción y tranquilidad de saber que todos estaban a salvo, el juez Estrada, miró fijamente a
Anastasia, y luego le dijo con algo de emoción en su voz,
−Anastasia, aun no me recuerdas−, ello lo miró nuevamente y luego sus ojos se abrieron enormemente,
#5470 en Novela romántica
#1463 en Novela contemporánea
intriga conspiracion secretos familiares, intriga acción detective, aventuras y acción
Editado: 07.06.2026