CAPITULO DIECINUEVE
NOS VAMOS DE VACACIONES Y LOS ABUELOS SE CASARON AL FIN
−Que visitamos primero −, preguntó Kira,
−que tal si subimos en el mapa, primero Francia, luego España, Suiza −, dijo Andréi
−Alemania, Bélgica, Irlanda, siempre quise conocer Irlanda−, dijo Elissa con voz soñadora y nostálgica de
algo que siempre añoró,
−Republica Checa, se que a la abuela le gustará conocer Praga y luego Viena, también les gustará bailar el
Danubio azul en los bosques de Viena, verdad abuela −, terminó diciendo Tomas,
Todos volvimos a verlo, y luego preguntaron extrañados, porque pensaba eso, y que sabia el de los abuelos,
que nosotros no, le preguntaron agarrándolo de un brazo cada uno,
−habla, cuenta todo, confiesa la verdad−, le dijo Kira rápidamente riéndose de la voz gruesa tratando de imitar
al abuelo Esteban,
Tomas riéndose por como ella le hacia la pregunta, se dio cuenta que el abuelo, alguna vez hablo a ella como
juez en la corte,
−porque le oí decir al abuelo una vez, que le hubiese gustado hacer un viaje por Europa y bailar el Danubio
azul en los bosque en Viena −, dijo casi en un susurro como para que no lo oyeran los otros cuatro que
caminaban hacia la terraza, mientras seguían hablando del viaje,
− y sé que no era con mi abuela con quien quería hacerlo, ella detestaba la música clásica, así que siempre
supuse que era por otra persona que le gustaría hacer ese viaje y ahora sé quién era y es esa persona −,
terminó diciendo Tómas reflexivo y ruborizado por la confesión, pero feliz por su abuelo,
−quieres casarte en Viena Anastasia −, le propuso rápidamente antes que la timidez le hiciera perder el
momento que le brindó su querido nieto,
−creo que Viena seria fabuloso −, respondió la abuela,
−bueno entonces que Viena sea el primer país para visitar, arreglamos el matrimonio, iniciamos en ese país y
luego venimos bajando, y si iremos a Irlanda, escocia y Londres, aunque me gustaría visitar Liverpool, quiero
oír música de lo Beatles en una taberna inglesa−, terminó diciendo muy seria la tía Katerina, en su papel de
organizadora de viajes, sin darse cuenta de que todos la mirábamos maravillados de que se expresara así
sus gustos,
−Liverpool, taberna inglesa, los Beatles −, dijeron los gemelos viendo a su padre, que miraba arrobado a la
tía, él siempre quiso ir a Liverpool,
−también te gustan los Beatles tía, porque papá cada vez que podía, no hacía más que oír sus discos en sus
equipos antiguo como si fueran lo último que oiría, −, preguntaron ambos a la vez como siempre, mientras
seguían mirando a su padre, cada vez más rojo,
−a quien no les gusta lo Beatles niños y se llama gramófono y si son una reliquia, yo también quería tener
uno−, dijeron los abuelos, nuestro padre y la tía a la vez, pero lo ultimo lo dijo solo el abuelo Esteban
−bueno que sea la taberna inglesa primero, todos somos mayores de edad, así que vamos por cervezas
inglesas −, dijeron los gemelos al dúo sincronizado de siempre, haciendo que todos dijeran al mismo tiempo,
−este será el mejor viaje de la vida− fue casi un rugido como dijera Kira, una sentencia como diría el abuelo,
lo más romántico del mundo como diría Elissa,
−si lo será −, dijo nuestro padre que se había mantenido en silencio por mucho rato.
Dos meses después en un registro civil internacional en una ciudad austriaca, se realizó la boda de los
abuelos y los abuelos dijeran el sí que esperaron más de cuarenta años para decirlo, fue un acto sencillo,
pero sincero y hermoso, luego fueron a un restaurant cerca de un hermoso bosque iluminado y al son del
Danubio azul de Johan Strauss , bailaron su primera pieza como esposos,
Fue hermoso, la abuela Anastasia estaba radiante, había rejuvenecido su espíritu igual que el abuelo
Esteban, ellos se habían amado durante mas de cuarenta años, sin saber que la vida los juntaría de nuevo y
no solo eso, los juntó con una gran familia que los amaba y respetaba, salimos juntos todos para el hotel,
Al dia siguiente recorrimos en tren la distancia hasta Budapest,donde estuvimos un par de días recorriendo
sitios de interés turístico como el Parlamento Húngaro, que es uno de los monumentos más emblemáticos
de Budapest, por sus trecientas sesenta y cinco torres que representan cada día del año o el baño termal
Szechenyi que creo que todos lo disfrutamos mucho, fuimos a mercado y plazas y como estuvimos muy
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Editado: 07.06.2026