CAPITULO VEINTE
EPILOGO
MI PADRE LE PIDIO MATRIMONIO A LA TIA
No nos sorprendió la petición que le hiso nuestro padre a nuestra tía, ella no había tenido hijos y nunca dijo
porque, solo que después que nuestra madre falleció, mi tía y la abuela siempre estuvieron presente, la tía
suavizaba lo estricto del entrenamiento de la abuela y de nuestro padre, haciendo que entendiéramos que
ellos solo los estaban preparando para lo que estaban destinados, la gran responsabilidad de ser los
herederos de la fortuna que heredarían, y de la gran cantidad de personas y de vidas que ellos debían cuidar
y defender, los ciento de hombres y mujeres que trabajaban para las empresas de la familia Medina y Solock,
Así que cuando la tía dijo que si a la propuesta de matrimonio, solo dijimos que, qué bueno que todavía la tía
podía darnos un hermanito, que nosotros la ayudaríamos a cuidarlos, que ella era joven que solo tenia
cuarenta y siete años y nuestro papá cuarenta y nueve, ya que nos habían tenido a nosotros muy jóvenes,
−nos parece muy bien, un bebé seria fabuloso −, dijeron los abuelos,
−si, mas primos, somo una familia corta, casi no hay tíos, ni tías, así que uno primitos para enseñarles de
todo desde chiquitos seria genial −, dijeron Tómas y Elissa, riendo felices como si ya vinieran los primos,
−no creen que vayan como muy rápidos−, dijeron mi papá Alejandro y mi tía Katerina,
−pero ya la tía dijo que si y los esposos nuevos, siempre quieren hijos, o no, imaginen si tienen gemelos como
nosotros, que te parece abuela, otros gemelos −, dijeron los chicos,
−definitivamente sería más que fabuloso −, dijeron ambos, asintiendo felices,
−veremos−, dijeron ellos, ambos ruborizados, pero no negaron esa posibilidad
−ahora vamos a Francia y estaremos cinco días, hay varias actividades interesantes −, dijo la tía,
−Podemos visitar Nantes y Estrasburgo, para presenciar los desfiles y festivales de música celta, ya que ellos
siguen la tradición de celebrar a San Patricio y su introducción al cristianismo desde el siglo V, desde
Bretaña e Irlanda −, dijo emocionada la tía
−también podemos participar en la búsqueda de huevos de Pascua en los jardines de Versalles eso es uno
de los símbolos más populares de la Pascua, no les gustaría buscar los huevos de chocolate y el conejito de
Pascua−, preguntó a sus sobrinos.
−porque no mejor se casan en Francia y los dejamos solos esa semana para su luna de miel, o los
acompañamos y festejamos todo juntos, mientras nos encargan a los nuevos gemelos, −dijeron los abuelos
mas que entusiasmado con la idea de los unos pequeños iguales corriendo por toda la casa y ellos atrás de
ellos.
−los abuelos tienen razón, vamos a comprar tu vestido tía y vamos al registro civil a apartar el día de la boda,
han esperado bastante para eso. −les dijo Kira, sin nada de vergüenza
−como que están apurados de que nos casemos −se expresó mi padre,
−No es eso padre −, dijo Andréi,
−es solo que no sabemos que nos deparara la vida, y solo queremos que seamos felices ahora−, los abuelos
pensaron que ese joven tan reflexivo acaba de decir una gran verdad.
−tienes razón hijo, vayamos a buscar un juez de paz para que nos case – expresó nuestro padre, sonriendo
feliz con estos gemelos que la vida le dio, y que eran unos gemelos de cuidado, pero que quizás también
tengamos otros.
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Editado: 07.06.2026