— Miren cómo estamos —digo riendo, contemplando a toda nuestra compañía—. Somos tan distintos, pero juntos creamos algo increíble. Una verdadera familia. Estoy muy feliz de haber cometido un error que un día cambió mi vida para siempre…
Estas palabras me provocan, por alguna razón, ganas de llorar, aunque son lágrimas de alegría genuina. Supongo que ya empiezan a hacerme efecto esas famosas hormonas de las embarazadas.
—Y así es —confirma Olif—. Aunque todos venimos de rincones distintos del mundo, hemos logrado crear algo especial aquí, en esta mansión. No podría haber imaginado una despedida de soltero mejor.
—Es porque todos compartimos lo mismo: el amor a la vida y el amor entre nosotros —añade Alisha, mirando a su futuro esposo con ternura en los ojos.
Asentimos con ella, riendo en voz baja, saboreando esos momentos inolvidables. Es la prueba de que la verdadera familia no son solo quienes comparten tu sangre, sino también quienes eliges en tu vida.
Ahora me siento verdaderamente rodeada de personas que me son queridas. Incluso Desmond ya no me parece tan insolente. Su comportamiento simplemente está muy ligado a su carácter arisco y a una buena dosis de testosterona en la sangre.
Y también me gusta ese vínculo que ha surgido inesperadamente entre él y mi amiga. Una imagen absurda destella ante mis ojos: yo, Alisha y Jenny paseando con cochecitos, y en mis labios aparece una sonrisa.
Me aprieto más contra mi amado y cierro los ojos un instante. Olif tiene razón: no podría imaginarse un momento mejor.
Cuando cae la oscuridad total, Dwayne cobra vida de repente y se levanta, invitándome a seguirle.
En mi rostro aparece una expresión de sorpresa, y por dentro se vuelve todo muy cálido y agradable. Tengo muchas ganas de quedarme a solas con él. Aunque ya estamos solos, para mí no es suficiente.
—¿Ya quieres irte? —le pregunto con esperanza.
—Quiero mostrarte algo antes de que nos vayamos.
Dwayne y yo salimos al exterior. El viento húmedo y helado nos trae el rumor de las olas del océano, y él me lleva detrás de la mansión, donde en un descampado cerca del borde del precipicio de un encantador fiordo se abre una vista al cielo estrellado.
El cielo sobre Irlanda siempre impresiona por su belleza. Parece mágico, como un lago lleno de estrellas que se pierde en las turbulentas aguas del fiordo. Dwayne me toma de la mano y juntos contemplamos esa belleza incomparable.
—Hace mucho tiempo que quería mostrarte esto. Me parece que a tu naturaleza creativa le encantará este paisaje. Para mí, lugares como este inspiran la creación de nuevas historias. Espero que te ayude a encontrar una nueva idea para tu próximo libro, que será aún más exitoso. Y aunque no sea así, simplemente disfruta este momento. Te lo mereces —dice, mirándome con amor y ternura en los ojos.
—Dwayne… es tan conmovedor. Es como si estuviera soñando…
Le sonrío agradecida, sintiendo cómo el corazón se enciende ante esas palabras tan significativas. Contemplamos el cielo estrellado en silencio, abrazados, disfrutando de ese hermoso momento. Siento cómo mi corazón se llena de amor, y sé que este instante lo recordaré para siempre.
Nuestras manos entrelazadas, observamos en silencio cómo las estrellas titilan en el cielo nocturno. Esa sensación de unidad con el universo infinito y, al mismo tiempo, de intimidad con Dwayne es tremendamente poderosa.
Nunca me había sentido tan feliz.
El amor es un sentimiento muy mágico, capaz de cambiar el destino de las personas. Enciende en los corazones el fuego de la pasión, inspira grandes actos y ayuda a encontrar el sentido de la vida. El amor puede ser imprevisible, inesperado, pero siempre traerá nuevas emociones y experiencias.
Sin embargo, a pesar de todos esos momentos hermosos, el amor puede traer también dolor y sufrimiento. Y aun en los instantes en que todo parece perdido, es capaz de aparecer de nuevo, recordándonos la belleza infinita de la vida.
De repente Dwayne suelta mi mano. Su palma se cuela bajo mi abrigo y cubre mi vientre.
Me acaricia suavemente a través de la tela, y su mirada lleva tanta ternura que me siento extraordinariamente importante. ¡Una verdadera reina!
—Nunca me he sentido vidente, pero algo me dice que vamos a tener una niña… Será tan hermosa como su mamá —añade con una sonrisa tierna.
Siento que en mi rostro también resplandece una sonrisa:
—Ya no puedo esperar a conocerla —respondo, mirándole con amor—. Y además ya sé de qué tratará mi próximo libro.
—¿De qué? —me mira Dwayne con sorpresa.
—Escribiré cuentos para nuestra querida niña…
Por supuesto, aún no entiendo cómo podré cambiar de género tan rápidamente, pues toda mi vida me he identificado como autora de novelas apasionadas, llenas de sentimientos ardientes y sin rodeos; pero por alguna razón siento que seré capaz de escribir una colección de cuentos para niños.
Tengo apoyo. Siento que a partir de ahora Dwayne siempre estará de mi lado. Y la prueba son las palabras que siguen:
—Sin falta se los leeré antes de dormir —añade Dwayne con una sonrisa.
Le miro, con amor en el corazón, y sé que estamos listos para este nuevo capítulo de nuestra vida.
***
Fue verdaderamente una velada inolvidable, y estoy segura de que esta noche ocupará un lugar especial en mi memoria.
A partir de este momento, Dwayne no se convirtió simplemente en parte de mi historia, sino en parte de mi alma. Su presencia, su amor, su bondad me regalaron no solo inspiración para mis obras, sino también fuerzas, fe en mí misma y esperanza en el futuro.
Contemplando las estrellas, comprendo que, independientemente de lo que traiga el futuro, siempre recordaré este momento y esta cercanía que siento ahora junto a Dwayne. Y sé que, sin importar adónde nos lleve esta vida maravillosa, siempre encontraré consuelo en mis recuerdos de este instante mágico bajo el cielo estrellado.