Veinte estaciones sin ti

•Verano I

¿Recuerdas el día que nos conocimos?

Seguro que sí. Fue en verano. Un día como hoy. Uno cualquiera, diría tu. Para mí fue el día en que mi vida tomó color.

El calor se parece mucho a ti. Insiste. No se va. Se mete en la piel con brusquedad.

Ayer fui con tu hermano a verte. Llevé flores. ¿Te gustaron? Quise pensar que sí aunque no dijeras nada.

Dos meses sin vernos, mi amor. Dos meses aprendiendo a hablarle al silencio. Extrañando tu voz.

Tu madre me mandó galletas recién horneadas. Siguen siendo las mejores. Las hace con un amor tan puro... cómo el que siento yo por tí. Uno tan grande que ya no se dónde ponerlo. Tan grande que ya dejé de sentir.

Estos días miro mucho al cielo y no puedo evitar pensar en ti. Pero ¿a quien intento engañar? Si pienso en ti incluso cuando no quiero.

Se que es inútil escribirte. Que es una locura. Pero aún así lo hago. Porque en algún universo quiero creer que me puedas leer una última vez.

Sí, quiero creer.

No han sido días fáciles, creo que no era necesario decirlo, pero como ya sabes, contigo nunca supe callar.

Kira está bien, te extraña. Se le nota en los ojos cuando se queda quieta frente a la puerta de la casa. Esperando... como yo.

¿Cómo se explica una ausencia eterna cuando uno mismo aún la espera?

A veces imagino que vuelves. Que entras con esa sonrisa tuya y con el cabello revuelto por el calor. Que dices mi nombre como si nada se hubiera roto.

Extraño tu voz.

Si llegas a leer esto, perdóname. Las lágrimas han dañado cada palabra porque aún no sé escribirte sin romperme.

Te amo, mi amor.

Incluso aquí.

Incluso ahora.

Siempre tuyo, Nicholas Ross.

Gracias por leer🍃




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