Feliz aniversario, hermosa.
Disculpa si este año no te dí un regalo de bodas. No es que lo haya olvidado. Al contrario, lo tengo vivo en mi mente a cada hora, pero créeme cuando te digo que se me hace difícil solamente escribirte un par de renglones.
Espero que me entiendas. Espero que no te enojes.
¿Recuerdas el primer regalo que te dí por nuestro aniversario?
No fue caro ni pretencioso. Fueron tus flores favoritas y un álbum con 365 fotos nuestras.
Me dijiste no no era solo fotos. Que no era solo papel y tinta. Que era nuestra historia. Que aquello nos definía.
Estabas tan felíz ese día que no pude evitar molestarme conmigo mismo por esperar una fecha conmemorativa para darte ese pequeño detalle.
¿Por qué no lo hice antes?
Reíste. Bailaste. Cantaste. Me abrazaste.
Extraño tu risa, y me duele sentir el eco de ella en mi cabeza y no en cada rincón de nuestro hogar.
Aún siento tu presencia en la casa. Cuando me levanto. Cuando duermo. Cuando respiro y tú olor se funde en mi pecho.
Muy loco, ¿cierto?
Aún así, extraño tu risa.
•Gracias por leer🍁