Vínculo Forzado

Capítulo VI

El sol apenas comenzaba a asomarse en el horizonte cuando Alma se levantó de la cama, lista para enfrentar un nuevo día como CEO del consorcio Hoteles Paraíso. Siguiendo su rutina habitual, hizo ejercicios, pero esta vez en el gimnasio del apartamento, consciente de la importancia de mantenerse en forma para afrontar los retos que le esperaban. Luego, preparó un desayuno ligero, pero nutritivo, y se vistió con elegancia para ir al trabajo.

Al salir de su habitación, tocó suavemente en la puerta de Thomas, recordándole la importancia de la jornada que tenían por delante.

—Thomas, ¿estás listo? No podemos demorarnos hoy, recuerda la situación de la empresa y lo que nos pidió tu abuelo —le recordó con seriedad.

Salió de su habitación con gesto adormilado, frotándose los ojos mientras la observaba ya vestida.

—¿Ya te vas? —preguntó, sorprendido por verla lista para salir tan temprano. Ella asintió con determinación, indicándole que ya había desayunado y que en la nevera había alimentos para que él preparara lo que quisiera.

—Pero aún no he desayunado, ¿no vamos a hacerlo juntos? —protestó, sintiéndose un tanto desplazado por su premura.

Ella lo miró con firmeza, sin ceder ante su petición.

—Thomas, el hecho de que convivamos no significa que tenga que cuidarte como a un niño. Hay comida en la nevera, prepárate algo si tienes hambre —respondió con voz firme, dejando claro que no estaba dispuesta a retroceder en su postura. Su respuesta solo aumentó el malestar de él, quien se sintió frustrado por la situación. Sin embargo, sabía que discutir más no llevaría a ninguna parte, así que se resignó y fue hacia la cocina a prepararse el desayuno, mientras la veía salir del apartamento. 

«Cómo una mujer tan hermosa y joven puede ser tan odiosa e irritante, algo tengo que hacer para cambiar esta situación», pensó.

El apartamento estaba tranquilo cuando Alma cerró la puerta detrás de sí, dejando a Thomas sumido en sus pensamientos. 

«Quizás si pongo en juego mis dotes de conquistador se enamore y deje de molestar tanto, dicen que las personas felices no joden», consideró consciente de que esta situación era cada vez más difícil para él.

 

(***).

La fresca brisa matutina acariciaba su rostro mientras caminaba por el pasillo hacia el ascensor. A pesar de la hora temprana, el bullicio de la ciudad comenzaba a despertar a su alrededor.

Al llegar a la planta baja, se encontró con el portero del edificio, quien le deseó buenos días con una sonrisa amable. Alma respondió con cortesía, subió a su auto y salió a la calle, donde el sol comenzaba a iluminar las calles adoquinadas.

El trayecto hacia la oficina fue tranquilo y reflexivo. Alma repasaba mentalmente los planes para el día, consciente de las responsabilidades que ahora recaían sobre sus hombros como CEO. A pesar de la incertidumbre y los desafíos que enfrentaba, se sentía decidida a demostrar su valía y llevar a la empresa hacia el éxito.

Al llegar a la sede de Hoteles Paraíso, fue recibida con saludos cordiales por parte del personal. El ambiente en la oficina era animado y lleno de energía, con todos trabajando en sus respectivas tareas para asegurar el buen funcionamiento del negocio.

Se dirigió a su despacho, donde encontró una serie de documentos y correos electrónicos que requerían su atención. Se sumergió en su trabajo con determinación, dedicando cada momento a planificar y tomar decisiones que impulsaran el crecimiento de la empresa y descubrir lo que había detrás de los anónimos, si eran ciertos o una simple campaña de difamación. 

Alma se sumergió en su trabajo con determinación, revisando documentos y correos electrónicos con atención meticulosa. El tiempo pasaba rápidamente y, antes de darse cuenta, ya eran casi las diez de la mañana. Recordó la reunión con los accionistas de la empresa, incluyendo al señor Hall y sus padres. Suspiró profundamente, sintiendo una mezcla de determinación y frustración. A pesar de su molestia por no haber sido consultada en decisiones importantes, sabía que debía enfrentar la situación con profesionalismo.

Con paso firme, se dirigió hacia la sala de reuniones donde se encontraría con los accionistas. Al entrar, encontró al señor Hall y a sus padres conversando animadamente. Levantaron la vista al verla y le dedicaron sonrisas cordiales, pero Alma apenas logró contener su irritación.

—Buenos días, señor Hall, señores Villarreal —saludó con un tono que apenas disimulaba su molestia.

—Buenos días, Alma. ¿Cómo has estado? —preguntó el señor Hall, con su habitual tono amable.

Alma mantuvo una expresión neutra mientras tomaba asiento en la mesa. Observó a los accionistas con cautela, consciente de que debía mantener la compostura a pesar de su disgusto.

—He estado ocupada revisando algunos asuntos importantes para la empresa —respondió Alma con diplomacia.

El señor Hall asintió con comprensión, pero Alma notó una mirada de evaluación en sus ojos. Sabía que debía demostrar su valía como CEO, especialmente ante alguien tan influyente como el abuelo de Thomas.

—Hija, debemos conversar —pidió su padre casi en un ruego.

—Este no es el lugar adecuado, luego lo haremos. —La reunión comenzó con una revisión de los informes financieros y estratégicos de la empresa. Alma tomó notas meticulosamente, haciendo preguntas pertinentes y ofreciendo sugerencias para mejorar la eficiencia operativa y la rentabilidad.




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