OCHO AÑOS ATRÁS
–Bueno, Charlotte, Mery, mañana vendrá la Señora Fern, entonces hasta entonces... Pórtense bien, espero no tardar mucho esta vez, entonces nos veremos en mayo.
–Claro ma.
Mery fue a su habitación, Charlotte no se despidió y siguió almorzando en la mesa, inexpresiva.
–Bien... Adiós.
Luego de despedirse, Jane cerró la puerta y se fue a uno de sus recurrentes viajes de negocios.
–Ah, estoy segura de que sí se puede tomar una estrella.
Entonces Charlotte se cambió de ropa y fue en taxi hacia la playa, en busca de una estrella.
–Muchas gracias, señor.
–No hay de qué, señorita, pero se hace de noche, no tarde mucho por aquí.
–Tranquilo, no hay problema. – Dijo ella dándose la vuelta.
–Si desea puedo esperarla para cuando quiera volver. – Ofreció el hombre preocupado.
Ella solo se alejó, sacudiendo la mano hacia los lados.
–No lo entiende... A esta hora es cuando nacen las estrellas; es el único momento en el que podría cazar una.
La niña sacó unos binoculares, una red para insectos y dos chocolates de su mochila.
–Muy bien, me esconderé atrás de esa roca y esperaré el momento preciso. – Ella entonces se agachó atrás de una roca grande en la playa.
La marea era fuerte, comenzó a hacer mucho frío y ella lo notaba.
–Ya están en el cielo, pero aún no veo a ninguna... aquí no hay ruido de autos o tiendas, no deberían temer bajar. – Declaró tiritando. Entonces recordó. – "Pf, otra vez dices cosas ridículas, Charlotte, nunca podrías tomar una estrella en tus manos." – Ella sintió como si le hubieran dado un golpe en el estómago. aun así...
Charlotte esperó...
Y esperó...
Y esperó...
Entonces casi a la medianoche.
–¡Ahí la veo! – Gritó un policía.
El taxista después de un rato volvió al edificio a preguntar si la niña había vuelto. Llamaron a Jane y al no estar, Mery bajó. Después de un rato llamaron a la policía y fueron a buscar a Charlotte, quien estaba congelada atrás de la misma piedra, con los ojos entre cerrados, negándose a rendirse.
–Ven, niña, vamonos. – Ofreciendo su mano dijo el policía.
–No, no ya casi o logro...
Charlotte se durmió, exhausta.
Las niñas fueron llevadas a un orfanato de paso, mientras todo se arreglaba. Básicamente hasta que Jane fuera a arreglar las cosas, y para que todo no fuera a mayores, tuvo que pagar un par de (multas) bastante costosas. Al final las niñas pasaron cuatro días en dicho lugar antes de volver a casa.
–Una cosa pedí Charlotte... Una cosa, no puede ser que no pueda siquiera trabajar ahora. ¡No quiero depender de su padre y ustedes no me ayudan! – Jane se quejaba con Charlotte.
Mientras ella le seguía reclamando, Charlotte seguía muy triste pues, no pudo atrapar ninguna estrella.
–Me estás escuchando? Sabes... todo el dinero que perdímos... que perdí, por tener que volver? Yo... – La rabia estaba tomando su cuerpo. – Ah... Hoy vendrá quien las cuidará, apenas llegue, me iré. No puedo dejarlas solas... – Entonces, frustrada, Jane se dirigió a su habitación.
Charlotte permaneció ahí parada, frente a la puerta, hasta que la señora que las cuidaría llegó.
–Volveré en Junio. Adiós niñas.
VARIOS DIAS MÁS TARDE: 4 DE ABRIL
–Charlotte... – Susurraba Mery
Ella estaba durmiendo aun.
–Ya es el medio día, no puedes seguir durmiendo.
–Si puedo...
–Ven, vamos preparate. Le dije a la señora Fern que es tu cumpleaños y irémos a comer algo.
Despues de insistir un rato Charlotte se levantó para prepararse y salir.
–¿Por qué mamá nunca está para mi cumpleaños?
Adelante de la mujer que cuidaba de ellas, ambas niñas caminaban por un centro comercial.
–Papá y mamá tienen mucho trabajo, supongo que si no lo hicieran, no podriamos vivir de una buena forma.
–Pero si nos dieran aun más tiempo, eso no haría que no tuvieramos comida...
–Quien sabe, a lo mejor si. Lo importante es que estamos juntas hermanita.
Mery abrazó a Charlotte.
–No tengo amigos, Mery...
–Charlotte...
–No tengo amigos, ni tengo padres, no se por que soy tan extraña... Es mi culpa ser así, yo debería ser más como tu.
–Tu no eres extraña Charlotte.
–¡Lo soy! – Gritó en medio de la gente. – Lo soy... yo... busqué como tonta cazar... estrellas, todos los niños se burlan de mí por eso... en la escuela, en familia, todos se burlan de mí.
–Yo no me burlo de ti.
–No siempre vas a estar conmigo, no siempre lo estás. Simplemente debo... Madurar.
–Pero Charlotte-
–No quiero hablar más sobre eso Mery, por favor.
Con 12 años, Charlotte comenzaba a demostrar un carácter más fuerte.
AL DÍA SIGUIENTE
–Entonces Charlotte, ¿has avanzado en la crianza de gusanos? O, o, ¿en la granja de grillos? Claro si es que al menos encontraste uno en la ciudad... – Preguntó una compañera de clase irónicamente.
Varios niños alrededor de ellas en clase rieron.
–Ya dejé de hacer esas cosas de niños, Verónica.
Al fondo se escucharon las voces de niños cuchicheando sobre Verónica, que quería burlarse de Charlotte.
–Oh, eso... no es divertido.
Entonces Veronica tomó del cabello a Charlotte, levantando su mirada hacia ella, que estaba a su espalda.
–¿Crees que con eso puedes quedar bien con los demás haciendome quedar como tonta a mi? – Ella apretó y levantó más hacia arriba el rostro de Charlotte tirando de su cabello.
–¡Ya SUELTAMÉ! – Gritó Charlotte mientras lanzó un puñetazo hacia el rostro de la chica, lanzandola hacia atras, cayendo al suelo mientras Charlotte acomodaba su cabello. – Eres tan infantil...