Vislumbre

CAPÍTULO 25: EL FRÍO TERMINÓ Y EL INVIERNO COMENZÓ

–A-h... hay mucha luz... ¿Lo logré?

–Doctor, está despertando. – Dijo una enfermera en voz baja.

El doctor se acercó a la camilla y bajó la intensidad de la luz, que enceguecía a Charlotte.

–Hola pequeña, ¿cómo estás? Tranquila, no te esfuerces de más.

–¿Estoy en un hospital?

–Si, tranquila, ahora todo va a estar bien. – Levantándose se dirigió a la enfermera. – Haz el reporte, avisa a Psicología y a su familia.

/ / /

–Yo, yo solo caminaba por aquí oficial, y vi a la niña en el suelo.

Un chico que vivía por la zona encontró a Charlotte y llamó a la policía.

...

–¿Como está la niña doctor?

– Ella vivirá, pero necesito hablar con alguno de sus representantes legales por favor.

–Ay carajo, carajo... – La mujer que cuidaba de ellas comenzó a llamar a Jane desesperadamente, mientras atrás de ella, Mery estaba aterrorizada.

La mujer se volteó a hablar con Jane, entonces Mery se acercó al doctor.

–Yo lo siento... Si hubiera sido una mejor hermana, nada de esto le habría pasado a Charlotte.

–Tranquila niña, esto no es tu culpa, ella estará bien. Lo prometo.

Dos días después, Jane llegó a Boston, junto al padre de las niñas.

–Sí, por ahora está en recuperación, por suerte calló sobre el peso de sus piernas y espalda, esto evitó su muerte. Aún así, golpeó su cabeza de manera fuerte y necesitará varios días para despertar en sí. Además de esto, ella no podrá volver a caminar. Si bien sus piernas no se rompieron del todo, el golpe en la medula y las piernas fue tan fuerte para alguien tan pequeña, que los nervios ya no pueden llegar del cerebro a sus piernas de manera correcta, por lo que, el daño es casi total. – El doctor comenzó a obresvar su cuaderno de apuntes. – Por lo que, a la larga quizá pueda mantenerse de pie con dificultad, pero va a necesitar el uso de una silla de ruedas de ahora en adelante.

–Entendemos doctor... Muchas gracias por lo que ha hecho por mi hija. – Sollozando Jane agradeció.

–Supongo que ya hablaron con el oficial también.

–Si, sobre todo. El proceso psicológico...

–Y las cartas que dejó.

–Sobre eso también.

El doctor miró con algo de desagrado; él fue quien las encontró cuando Charlotte llegó a emergencias, para posteriormente dárselas al oficial de policía.

–Está bien. Seguirémos con la observación y les avisaremos cualquier avance. – Dicho esto, el doctor se fue.

–Me largo de aquí. Ya está bien.

–Es tu hija... Al menos espera a que despierte...

–No, no puedo. Tengo que irme.

–¿A qué le tienes tanto miedo?

Él se giró y sintió un punzón en su pecho.

–Es todo. – sacó la carta de su bolsillo y la dobló para irse.

–¿Charlotte está bien, mamá?

–Si hija, ella estará bien, y yo ya no viajaré más por este año.

/ / /

–Charlotte. – Jane la saludó impactada, conteniendo sus lágrimas.

–Hola mamá.

–Por favor conserve este espacio, aún se está recuperando y no queremos que se mueva. – Observó el doctor.

–Hija... Lo siento mucho, yo no tenía idea... no, es mi responsabilidad, te exigí tanto que-

–No pasa nada, ya está todo bien, solo quiero volver a casa, el olor de aquí me molesta.

–Hija, yo te amo.

–Y yo... también te amo mamá. Tengo mucho sueño.

–Falta poco para que volvamos a casa. Juntas, con Mery.

Charlotte cerró sus ojos.

–¿Como está ella? – Preguntó Mery.

–Esta bien, supongo que todo es demasiado para ella, ¿por que no vas tu?

–No... no puedo.

Jane pensó por un momento.

–Está bien hija, vamos a almorzar algo.

Charlotte tuvo distintas terapias fisicas por varios años, al final, lo que el doctor dijo se cumplió, y con mucho esfuerzo y ayuda podía mantenerse en pie.

También tuvo múltiples consultas de psicología por varios años, al final, dejaría de asistir por voluntad propia. Ahora recibiría clases particulares, pues se negó a volver a asistir a la escuela.

DIAS DESPUÉS A SU RECUPERACIÓN

–Llegamos a casa, iré a pedir algo que les guste para cenar niñas.

–Mery.

–Charlotte, tranquila, si quieres yo puedo ayudarte a organizar mi cuarto y-

–Papá vino... ¿Él vio mi carta?

...

–Sí, él la vio y se fue.

Charlotte entonces se dirigió a su habitación, ahora aprendiendo a moverse en su silla de ruedas.

–Que me he hecho... – Susurró mirándose al espejo.

Sus piernas estaban vendadas en casi su totalidad abajo de su pantalón. Posteriormente quedarían cicatrices por la caída que con tratamientos disminuirían, pero algunos aún serían visibles. Por esto, siempre usaría medias largas y oscuras o directamente pantalones.

–No sirvió de nada... ni siquiera eso funcionó.

¿De verdad las cosas pueden mejorar?

Entonces Edward se levantó de su asiento, y sin pensar ni importar las demás personas, abrazó fuertemente a Charlotte.

–No hay nada que me haga más feliz hoy que el hecho de que hayas confiado en mí... Y si me permitieras ser parte de ti cuando tengas dolor, prometo que no voy a fallar...

Su voz era frágil, lentamente Charlotte, quien narró las cosas al inicio bastante nerviosa, terminó diciendo todo como si algo sin importancia se tratara, abrazó de vuelta a Edward, y cuando sus brazos también estaban alrededor de los suyos.

–He tenido tanto miedo toda mi vida, Edward...

Charlotte lloró.

–Lo sé, pero ya no estás sola.

Pero no eran las mismas lágrimas que conocía.

–Te quiero, Edward. – Ella sintió lágrimas en su hombro mientras también lloraba sobre él.

Eran unas nuevas.

–Y yo a ti Charlotte.

...

–Muchas gracias por la comida, Mery.

Los tres, luego de cenar, estaban en la puerta del hotel.



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En el texto hay: romance, romace drama, romcom

Editado: 27.03.2026

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