Por varios días, antes de salir con Edward, ella iba a ver a Claire por las mañanas, cuando Edward estaba atareado con los exámenes finales, pasaba gran parte del día con ella. También, de vez en cuando debía salir para que las personas que venían a verla entraran, aunque a Claire no le gustara esto.
–Oye, Charlotte, tengo una pregunta para ti.
–Te escucho, Claire.
–Crees que está bien que... ¿No les dé nada? Quiero decir, si muero, no tengo a nadie a quien dejárselo.
Charlotte pensó por un momento. Y aunque por toda su vida, había tenido una postura crítica con toda su familia, últimamente, aunque no sentía algo distinto, podía permitirse tener una posición más abierta, gracias a que ya no sentía que el mundo estaba fuera de su alcance completamente.
–Quizá podrías buscar a algún familiar lejano que realmente tenga necesidad. ¿Puedes pensar en uno?
–Has cambiado bastante, no eres esa niña rica que conocí hace unos meses. Quiero decir, aun así, no está mal, pero creo que realmente has hecho las cosas bien, Charlotte. – Claire sonrió en su camilla.
–No es todo gracias a mi esfuerzo. – Charlotte miró hacia la ventana nostálgica. – También he tenido tu ayuda y la de Edward, yo se los agradezco siempre, y aunque a veces todo sigue igual, al menos siento que... puedo escapar de esa realidad por un instante.
–No debes solo buscar un escape temporal, debes soltar y realmente ser libre, Charlotte.
–¿Libre? ¿A qué te refieres?
–Debes soltar el pasado, debes aprender a vivir sin atarte a ti misma al suelo... a esa silla.
–No puedo levantarme de esta silla.
–Quizá no sola al principio.
Charlotte suspiró.
–Aun así vas un paso a la vez, y lo estás haciendo bien. – Ella le sonrió a Charlotte, que dejó de ver la ventana para verla a ella. – Déjame pensar si recuerdo a alguien lejano...
El resto de esa tarde estuvieron pensando y haciendo borradores de un eventual testamento, que días después se concretaría, habían encontrado a unos sobrinos lejanos de Claire.
–¡Charlotte!
–Hola Claire, ¿me extrañaste?
–Siempre cariño, pero, adivina que.
Claire tenía algo bajo sus manos, estaba sentada en la camilla.
–No sé si sea algo que me sorprenda más que el hecho de que estés sentada, eso me alegra demasiado.
–Muchas gracias, cariño.
–Quizá ni siquiera haya sido nece-
–No soy inmortal, Charlotte, es mejor tener algunas cosas listas. – Ella mostró un documento sellado en una carta. – Aquí está sellado y ratificado, mi testamento.
–Vaya, entonces lo terminaste.
Claire sonrió débilmente mirando el torso de Charlotte, no podía ver a sus ojos.
–Me gustaría pedirte un último favor.
–Puedes pedirme los que quieras.
–¿Podrías llevarle esta carta a esa familia? Cuando sea el momento, me gustaría que lo hicieras tú.
–No pienses en esas cosas ahora Claire.
–Y una cosa más.
Claire tenía un tono completamente serio.
–Te escucho.
–Por favor... no pierdas la fe y no termines como yo, sola.
Los ojos de aquella mujer de avanzada edad se llenaron de lágrimas. Charlotte solo le abrazó y tomó la carta, aceptando lo que Claire le pidió.
Una semana después, Claire falleció.
Charlotte asistió al funeral de Claire, en el que posteriormente se hablaría sobre la herencia que Claire había dejado tras fallecer, en forma de testamento. En aquel lugar, había muchas personas. Nadie puso un centavo para pagar los costos del lugar o el ataúd, de igual forma, Claire lo había dejado pago.
No sé que es lo que querías que viera aquí Claire, lo unico que siento en este lugar es impotencia y rabia.
Tanto a un lado como al otro, Charlotte solo veía personas despreocupadas, con sus telefonos o niños, tan despreocupadas que nadie se había preguntado por qué habia un aextraña entre todos ellos.
–Tardó un poco, ¿no? – Burló un sujeto con otras personas a su lado.
Comentarios así rondaron por todo el lugar, nadie había ido a despedirse de ella.
–Ah...
Entonces Charlotte se dirigió hacia adelante, para despedirse de ella.
–Disculpa señorita. – Dijo una niña pequeña a su lado.
–¿Qué necesitas?
–Quería saber si podía sentarme en tus piernas para ver a Claire, por favor.
–¿Eh? Claro.
Aquella niña hacía parte de la familia a la que Claire dejó su testamento, Charlotte olvidó que cuando habló sobre ello con Claire, ella le dio el número de aquella familia, y con esto ella los invitó al entierro, sin mencionar nada sobre dinero. A pesar de vivir lejos de Boston, asistieron.
–¿Y de qué conocen tus padres a Claire, niña?
La niña le contestó mientras veía a Claire.
–Yo no la conocí mucho, pero mis papás dicen que la tía Claire siempre estuvo muy alejada de la familia. Papá la invitó al campo con nosotros una vez, pero la tia Claire quería quedarse en la ciudad. Papá dijo que... Ella extrañaba mucho a su esposo, y a nadie en la familia le gustó que lo prefiriera a él, aunque ya no estuviera allí con ella.
–Oh, entiendo, gracias por decirme.
La niña con cuidado se bajó de las piernas de Charlotte y se acercó al ataúd con temor.
–¿Que es lo quisiste decirme?
Al ver el cuerpo de aquella mujer que aunque no conoció durante toda su vida, si la marcó, Su cuerpo se sintió atravesado por una lanza. Charlotte trató de tragar su labio inferior mientras lo mordía, pero no pudo evitar lagrimear.
Siempre pensé que cuando viera a un ser querido morir, no lloraría, pensé que sería un descanso para esas personas. Entonces... ¿Por qué?
–Por que te fuiste tan pronto... – Lloró en voz baja poniendo sus puños en el vidrio del ataud.
"Tan pronto" Esas palabras resonaron dentro de Charlotte.