Viviendo mi propia historia

Vida tranquila

LIANNA.

Ser fotógrafa es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida, y estoy segura que así será siempre. Amo mi profesión, puede que no sea tremendamente reconocida y famosa, pero sí he trabajado en algunos proyectos, como secciones de bodas, baby shower, fiestas de cumpleaños. Pero lo más difícil que he hecho en mi vida, aunque no me arrepiento, es independizarme... Bueno, pensándolo bien, puede que sí me arrepienta un poco, bastante. Digo, ¿quién en su sano juicio decide independizarse recién graduado de una universidad? Exacto, muy pocas personas, por ejemplo, yo. Al tomar la grandiosa decisión de independizarme al solo salir de la universidad, dejar la casa de mis padres en donde literal no pagaba nada, absolutamente nada. Ahora tengo que pagar el alquiler, gastar lo de la quincena, pagar luz, agua, internet, tengo que pagar absolutamente todo. Aunque amo hasta el alma mi profesión, siendo sincera, no todo el tiempo tengo trabajo, porque decidí hacerlo todo sola, sin ayuda de nadie, y está siendo un proceso difícil y largo, aunque muy bonito la verdad. Me encanta el hecho de que estoy poniendo en práctica mi carrera y estoy trabajando en lo que más me gusta, sé que muy pocos pueden seguir sus sueños y amo lo que estoy haciendo y logrando. Aunque a veces sea difícil.

Escucho el tono de llamada de mi celular, dejo de editar las fotos de mi nuevo proyecto para contestar a la llamada.

—Alo, Gladys —saludo al contestar.

—Por fin contestas, pensé que tendría que ir a tu departamento —me río al escucharla, es exagerada, a veces—, no te preguntaré cómo estás, porque sé perfectamente que estás muy bien.

—Sí, muy perfectamente bien, no te preocupes por mí, vivir mi vida loca es genial —la escucho suspirar y no puedo evitar reírme.

—¿Qué vida loca? —pregunta sarcástica—, si ni sales con nadie, no vas a fiestas y peor no le aceptas las citas a nadie. —Me río a carcajadas al escucharla.

—Déjame ser, soy feliz así —digo orgullosamente feliz.

—De eso no lo dudo —hace una pequeña pausa antes de volver a hablar—, por cierto, debemos salir mañana en la noche, estoy segura que se nos dará bien charlar y ponernos al día, desde hace tiempo que no salimos.

—Aún debo terminar el proyecto y la verdad no tengo dinero para salir —digo lo último un tanto avergonzada.
No es nada lindo decirle a los demás que no tienes dinero y peor aún cuando literal juraste que serías millonaria cuando fueras grande.
Siempre soñé que sería millonaria, pero no. Soy más pobre que antes. —Está bien, yo invito, pero debes llegar si o si, no me dejarás plantada —me advierte con su característico tono de mamá regañona.

—Claro que no haré eso. —le aseguró.

—Más te vale —ambas nos asustamos al escuchar un tremendo ruido, como si hubiera quebrado muchos platos de vidrio—, ¡Por Dios! ¡¿Qué has hecho Ángel?! —grita exaltada.

—¿Qué pasó? —pregunto preocupada.

—Ángel ha quebrado cuatro platos de vidrio y esos no son nada económicos —me dice enojada, suspira antes de volver a hablar—, te dejo, mi querida Lianna.

—Cuídate, Gladys. —ambas finalizamos la llamada al mismo tiempo. Dejo mi celular a un lado y continuo con mi proyecto, que mis fotos no se editarán solas.

Al terminar de hacerle los últimos detalles quedé satisfecha con mi trabajo logrado, las fotos quedaron hermosas, sin presumir.

Me arreglo para ir a entregar las fotografías, bueno lo bueno que me pagarán, aunque ese dinero pasará de largo, debo de comprar algunas cosas para mi cámara.

Me arreglo con un pantalón de tela negro amplio de las piernas y tallado en la cintura y una playera lila, siempre sencilla y casual.

Que tengo tanto dinero para mostrarme de alto estatus, aunque yendo a comprar ropa a la paca, si lograría alcanzarme para comprarlo, si uno busca encuentra prendas muy bonitas y elegantes, es cuestión de paciencia y perseverancia.

Me terminó de peinar el cabello y me hago una coleta alta.

—Muy bien, tu puedes —me digo frente al espejo antes de salir de mi departamento.

El parque queda a quince minutos caminando, es bueno hacer un poco de ejercicio, ¡que mentira!, en realidad es porque me gasto todo mi dinero como si fuera millonaria y luego me terminó quedando en la quiebra y no me alcanza para el taxi después.

El cielo está hermoso, saco mi cámara y le tomo varias fotografías, continuo mi camino, ver a los autos pasar y escuchar sus ruidosas bocinas me estresa, ojalá Vivera en una casa en medio del campo rodeada de naturaleza y hermosos paisajes.

Llegó al parque y me acerco en donde está la fuente, ahí quedamos en encontrarnos mi cliente y yo, al llegar veo que mi cliente ya está ahí, es más puntual que yo.

—Buenos días —le saludo sonriente y alegre.

Él al escuchar mi voz se da la vuelta y me sonríe

—Buenos días, señorita Lianna, estoy emocionado de ver las fotografías de mi esposa —me comenta tan feliz, mi corazón sé hablando al escucharlo.

Ojalá algún día alguien me amara tanto como para hacerme una sola sección de fotos solo de mi y mi sonrisa, pero no estoy segura que eso es difícil, hoy en día los chicos no son tan románticos, y si hay, son muy pocos, como él señor Lucas, él si que está muy enamorado de su esposa.

—Ella salió hermosa, tan hermosa —halago, la verdad si quedo hermosa, saco el sobre en donde están todas las fotografías y se las doy—, espero y le gusten, si desea le puedo hacer unos cambios.

Él abre el sobre y comienza a apreciar las fotos de su amada, al verlas su sonrisa crece más y sus ojos brillan. Tan enamorado que está, realmente todas las chicas merecemos que nos vean así.

—Me encanta, felicidades has hecho un increíble trabajo Lianna —me felicita tan alegre.

Siento una calidez en mi pecho al escuchar su felicitación y sonrió instantáneamente.

—Gracias —digo sonriente.

—Realmente tienes una gran pasión y talento para la fotografía —me vuelve a halagar mientras me da un sobre con el pago.




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