Viviendo mi propia historia

Malas decisiones

—¡Mira este hermoso vestido! —exclama Gladys emocionada, me río al verla tan feliz.

—¿Crees que se me vea bien? —pregunto un poco insegura, no tengo un gran cuerpazo que digamos.

—¡Claro que sí! Ve y prueba lo, verás lo hermoso que te quedará —me da el vestido y me empuja en el vestidor—, quiero verte con ese hermoso vestido.

Me pruebo el vestido y la verdad siento que si me veo bien, aunque esté un tanto corto, pero me siento cómoda. Salgo del vestidor para que Gladys me vea.

—Te ves preciosa —me dice con una amplia sonrisa—, realmente estás muy guapa mi Lianna.

Me sonrojo al escucharla.

—Gracias, pero aún tengo curiosidad ¿por qué debo de ir tan bien vestida?

—Bueno... —ella me mira con esa ojos de cachorro, oh no, conozco esa mirada y se que no me gustará lo que vendrá—, no te enojes conmigo, primero nada quiero aclara que estoy haciendo esto para que tú puedas humillarlos a ellos, debes de hacerlo, tu estás hermosas y ella han cambiado y su físico también, tu eres mas hermosas que ellas, eres mejor en sí, y debes de demostrarlo, pero si no quieres no te obligaré.

Frunzo el ceño, ha hablado tan rápido que me cuesta asimilar la información.

—No estoy entendiendo bien —confieso, ella suspira antes de hablar.

—Nuestros excompañeros van a hacer una reunión, ya sabes para "volvernos a ver" y nos invitaron, pero si tú no quieres ir, no iremos.

En realidad no tengo ganas de volver a verlos, nunca fueron unas personas tan amigables conmigo, peor algunas chicas, siempre me hacían sentir menos que ellas, también a sentirme insegura e incómoda, pero cuando Gladys llego como la chica nueva tuve a alguien me hacía sentirme cómoda, ella es mi lugar seguro desde que la conozco.

—Perdón si te traje malos recuerdos, no quería eso, solo me gustaría que ellas tuvieran su merecido, y no hay mejor venganza que demostrarles que tú te has superado y eres mejor —sonrie de oreja a oreja antes de continuar —, ya me imagino la caras de ellas al ver lo hermosa que estás, y que tienes mejor vida que ellas.

No puedo evitar reírme un poco.

—Tú siempre tan tú, pero no soy millonaria aún.

—Tu lo has dicho "aún", pero en un futuro lo serás de eso no tengo duda —se acerca y me abraza fuertemente —, serás la mejor fotógrafa de esta ciudad.

También la abrazo fuertemente, ambas nos reímos felices.

Si acepto ¿Que podría pasar? Estoy segura que nada grave.

—Pensándolo bien creo que estaría bien ir a esa reunión —digo Gladys al escucharme se aleja un poco, mirándome interrogante.

—¿Estás segura? —me pregunta preocupada, asiento antes de hablar.

—Sí.

—Okey, compremos esto y vamos al salón de belleza —comenta emocionada.

Tom.

Detesto que los paparazzis no puedan respetar mi privacidad, son unos idiotas.

—No podremos salir en la puerta principal, está llena de paparazzis y más fans —me informa mi representante.

Suelto un bufido lleno de enojo, esas personas ¿no tienen vida acaso?.

Me imagino que no.

—Por mis fans no hay problemas, lo amo pero detesto a los paparazzis.

—Eso pasa cuando te vuelves famoso —comenta divertida Chiara, mi actual pareja de actuación—, me sorprende que aún no te acostumbres.

—Lo sé, no me gustaría acostumbrarme a vivir así —miro con aburrimiento la ventana por donde están todos, violan mi derecho de privacidad, la vez pasada casi me toman fotos mientras me baño, es detestable, totalmente detestable. Si tan solo, puedo hacerlo, tengo mis propios abogados, sonrió con malicia, nadie podrá impedirlo, tengo el dinero y soy dueño de ello, haré lo que se me plazca la gana, y justo ahora tengo ganas de demandar a ciertos fotógrafos—,
empezaré a demandar a cada paparazzi por invadir mi privacidad.

—¡¿Qué?! —exclaman mi manager y Chiara.

—No puedes hacerlo, a eso se dedican y aunque sea ilegal es su trabajo —Chiara me dedica una sonrisa con los labios juntos antes de hablar, pero Ronal la interrumpe.

—Ademas eso no te convendría, gracias a los paparazzis más personas pueden conocerte a través de sus publicaciones, es un tipo de marketing que ellos te hacen

—Yo me puedo encargar de eso, no necesito que ellos lo hagan —demando, decidido, me levanto del sofá.

—¿A dónde vas? —pregunta interesada Chiara.

—A casa, necesito dormir, ha sido un largo y cansado día —les informo, mientras continúo caminando, levanto mi mano izquierda y me despido de ellos con un movimiento de manos.

Camino mientras coloco mis manos en mis bolsillos delanteros de mi pantalón de tela, debido a las grabaciones y a la temática de la película debo de utilizar la mayoría de tiempo trajes elegantes, que ajusten a mi cuerpo y también pueda resaltar mis atributos, debido a que mi papel trata de eso. Tomo una bocanada de aire y me mentalizo antes de tomar el mango de las puertas, adapto mi mejor sonrisa y con entusiasmo jalo ambas puertas, lo primero que me recibe son los flashes de las cámaras, camino con tranquilidad evitando mostrar lo tan cansado que me siento, observó a todos los presentes con una gran sonrisa de oreja a oreja, observó a unas fans, mi pulso se acelera al ver lo que tienen en sus manos, algunos tienes fotos mías de revistas otras carteles con mi rostro, me estremecí ante eso, esa sensación de sentirte amado por otras personas es inigualable, amo a mis fans solo por ellas soporto a los paparazzis, me acerco hacia un grupo de mi fans y les sonrió feliz, a ellas no les dedico ninguna sonrisa falsa, todas son sinceras.

—¡Tom, te amo! —grita euforia una chica de cabello negro, alta de tez morena, me ruboricé ante eso.

—Yo también los amos —admito sincero—, ¿Nos tomamos una foto? —sugiero emocionado, todos los que están en ese grupo sienten felices, no puedo evitar reír con ternura al verlos ahí, saco mi celular de mi bolsillo derecho y doy clip en la aplicación de cámara—, muy bien, ¡sonrían!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.