Lianna
Como lo prometí, a las siete con veinte minutos estoy parada frente al portón del edificio.
¿Será que estoy llegando muy temprano?
Realmente intento convencerme que no, me levanté desde las cinco con treinta minutos, me levanté ¡antes de que mi alarma sonará! Eso es demasiado admirable, detesto madrugar, no es lo mío.
Me arregle lo mejor que pude, anoche después de cenar, arregle mi portafolio, con mis mejores trabajos, debido a la emoción apenas y pude descansar. Veo unos guardias acercarse hacia mi, me siento terriblemente nerviosa, debo de controlarme o terminaré arruinando mi entrevista.
—¿Viene por la entrevista? —interroga él seguridad, es muchísimo más alto que yo, con suerte logro llegarle al hombro.
—Si —respondo firme, sin duda o nervios en mi voz.
El guardia me analiza con la mirada, mis nervios aumentan ante esa acción, tarda unos segundos que para mí son horas, y por fin abre el portón dejándome pasar.
—Segunda planta, oficina tres —menciona toscamente.
—¿Cómo? —pregunto confundida.
—Ahí será la entrevista —responde y cierra el portón.
Confundida y nerviosa camino hacia la entrada de la agencia, ese guardia si que da miedo, por un momento me hizo sentirme como si fuera un intruso o un ladrón.
Entro a la agencia y la recepción me recibe con una amplia y encantadora sonrisa, es muy una chica castaña muy hermosa, alta y morena clara, con su impecable traje formal de color negro.
—Un gusto querida —acomoda su cabello detrás de su hombro, lo tiene más largo que el mío— vienes a la entrevista ¿Verdad?
—Sí —respondo sonriente—, el guardia me menciono algo como "segunda plata oficina... ¿Dos?" —menciono intentando recordar bien las palabras del señor.
—Asi es linda, solo que es oficina tres, puedes tomar el elevador —sugiere señalando con su mano derecha hacia el elevador que está a su costado.
Le sonrió agradecida por su amabilidad, amo a las personas así, tan encantadoras.
—Muchísimas gracias, que tenga un lindo día —ella me sonríe.
Me despido de ella con un movido con mi mano izquierda, comienzo a dirigirme hacia el elevador, tocó el botón para que se habrán las puertas, el lugar es amplio, muy ordenado, personas caminando de aquí para allá, modelos muy bien arregladas luciendo trajes fantásticos, sonrió emociona realmente espero poder ganarme algún puesto en esta agencia. Las puertas del elevador se abren, por suerte está vacío, me adentro a él y presionó el botón de la segunda planta, espero pacientemente mientras el elevador hace su labor, y seguidamente vuelve a abrir la puertas, antes de salir me veo en la cámara de mi celular, para intentar arreglarme un poco más, la presentación es lo más importante.
Salgo del elevador tomando una bocanada de aire, intentando tranquilizar mis nervios sin tanto éxito, soy la segunda persona en llegar, tomo asiento en la segunda fila cerca de la puerta de la oficina tres, no observó a nadie más, en lo único que puedo concluir de que soy la segunda es porque en la primera silla hay un bolso muy costoso y una carpeta con una buena presentación.
La puerta de la oficina se abre dejando ver al chico de los anuncios, quién sonríe al verme.
—Muy puntual, puedes pasar y tomar asiento —me indica.
Me levanto insegura.
¿En donde estará la otra persona?
Bueno, si la espero podrían regañarme.
—Buenos días —saludo sonriente mientras me adentro a la oficina, el chico asiente ante mi saludo.
—Buen día —saluda un hombre un poco alto, con el cabello gris, con su impecable traje formal azul, caminando con el mentón el alto, mientras toma asiento en la silla giratoria delante de mi.
—Buenos días —saludo sonriente —, mi nombre es Lianna Beltrán
—Un gusto Rodolfo Ruiz, dueño de la Agencia Roiz entretenimiento, no este nerviosa relájese, está entrevista no será tan tediosa —se endereza y junta ambas manos sobre la mesa—, estoy en busca de un gran, no, un impresionante y espetacular fotógrafo, algo que pueda captar el momento de una manera inigualable, ¿Cree usted que sería capaz de ser ese fotógrafo? —interroga.
—Por supuesto que sí, soy capaz —afirmo confiada de mi misma y mis habilidades.
El sonríe de manera egocéntrica ante mi afirmación.
—Muy bien, que mejor manera de probar eso, que poniéndolo en práctica —se levanta de su asiento que camina hacia la puerta, lo observo confundida e intrigada.
—Venga, quiero que me demuestres si eres capaz de ser ese fotógrafo que tanto busco —informa mientras sale de la oficina.
Sin esperar más, me levanto rápidamente mientras lo sigo, a mi lado izquierdo va el chico de anoche. Los tres tomamos el elevador en un extremo silencio, las puertas se abren y él señor Rodolfo rápidamente sale, entramos a lo que es un estudio, este lugar es tan amplio, con espejos grandes con luces alrededor de ellos, una decoración sofisticada y elegante.
—Hará una sección de fotos a mi mejor modelo —menciona y me da una cámara profesional, no diré que igual a la mía, porque está es más mejor—, pero ella no modelara, simplemente estará ahí caminando o realizando cualquier acción y usted deberá de sacar unas excelentes fotos —informa.
Asiento nerviosa, muy bien, debo de relajarme, es igual a como cuando le tomo fotos a las aves por las mañanas, ellas no posan para mi, sino que soy yo la quién debe de capturar su mejor esencia. Preparo la cámara, lo más rápido que puedo, si soy velos tendré más posibilidades de ganarme este puesto.
—¿Lista? —cuestiona el señor Rodolfo.
—Sí.
—Muy bien, tú debes actuar como sino hubieran cámaras, haz lo que quieras —le informa a la chica quien asiente sonriente.
Camina hacia el espejo y se observa en el, genial con la luz y esa acción podría sacar una gran foto, sin pensar enfocó la cámara y justo cuando ella se acerca al espejo para arreglarse una pestaña, tomó la foto, ella voltea a verme sorprendida.
#5905 en Novela romántica
#1374 en Novela contemporánea
fama celebridades, enemies to lovers, romance contemporaneo juvenil
Editado: 15.02.2026