—Sal de tu camioneta —vuelve a ordenar.
—No, no tengo por qué salir de ella —respondo con el mismo tono que él—, no tienes por qué ordenarme eso.
—Sí, si tengo razón, estás invadiendo mi privacidad y yo te estoy regresando lo mismo
Abro la boca sorprendida, pero la cierro rápidamente, intentando volver a mi papel de seguridad.
—No estoy invadiendo tu privacidad —miento, porque es obvio que si lo estoy haciendo.
—Lo estás haciendo al llegar a este lugar y tomarme fotografías, te observé cuándo venías a subirte a la camioneta con una cámara en manos, y no te has ido de este lugar, estás aquí desde hace dos horas.
¿Cómo pudo notarme? He intentado ser lo más sigilosa durante todo este tiempo.
—Eso no es cierto, tenía mi cámara porque soy fotógrafa cuando salí del restaurante y observé que el cielo está hermoso y decidí tomarle una foto —explicó, agarró la cámara, por suerte después de tomarle fotos a él decidí tomarle unas al atardecer, muestro a través de la pequeña pantalla de la cámara las fotografías, como son las últimas están de principio.
Él las observa detenidamente, su rostro comienza a suavizarse, dejando atrás esa expresión de furia total, despega su mirada de las fotos y me observa.
—Ha sido un malentendido —pronuncia con las mejillas ruborizadas.
—Lo sé, ahora debo irme porque mi esposo me espera —miento.
Ni pareja tengo, pero lo más conveniente es mentir.
—Por esa razón estuve aquí dos horas, hablando con mi amiga, antes de regresar a mi hogar, o ¿También quieres que te muestre nuestra llamada? —cuestiono con una ceja alzada, esperando y pidiendo internamente que no lo pida.
—No, no es necesario, yo... debo de irme —habla y se aleja de mi, cuando está lo suficientemente alejado jalo la puerta y la cierro.
Enciendo la camioneta y me alejo de ahí, mejor dicho huyó de él. Wow estuve apunto de ser descubierta.
—Estuvo apunto de descubrir quién era —le cuento a William, mientras el guarda las fotos en la laptop.
—Pero no lo hizo ¿Verdad? —cuestiona dejando de observar la pantalla.
—Por suerte no, le mentí diciendo que estaba equivocado, por suerte le tome fotos al cielo y mentí con que solo le estaba tomando fotos al atardecer.
—Eso fue muy ingenioso
—He intentado ser lo más sigilosa posible —sincero.
—Deberás cambiar en algo, para que él no te reconozca
—¿Qué? —dejo de tomar mi café y coloco la taza sobre el escritorio de él.
—Sí, debes de hacerte un cambio de físico —sugiere a lo que lo observo indignada.
—No tengo ganas de eso, además no quiero cambiar algo de mí —admito, volviendo a tomar café.
—Pondrías usar algo temporal y no permanente, espera un momento —pide y sale de la oficina.
Me encojo de hombros y comenzó a comer mi pan relleno con mermelada, a los segundos él regresa con una caja entre sus manos.
—¿Eso para qué es? —cuestiono.
—Es para cambiar tu imagen, son pelucas, mira esta —saca de ella una peluca rubia, lo rubio no le va a alguien como yo.
—El rubio no me va por mi tono de piel —señalo, el ríe negando con la cabeza.
—Uno nunca sabe, tal vez si te quede bien
—Prefiero no arriesgarme
—Está bien, y ¿qué tal estás? —muestra una variedad de pelucas, de color negro, rojo, negro con rayitos de colores.
—¿Tienes una con rayos plateados? —pregunto interesada.
—Creo que sí —comienza a buscar en la caja de pelucas, hasta que al fin da con una con rayos plateados.
—Esa si la usaría —prometo agarrando la peluca entre mis manos.
—Es bueno saberlo, ya se está haciendo muy tarde —informa.
—Sí, será mejor que me vaya, estoy agotado —admito levantandome de la silla cómoda, tomo mi cartera y comienzo a guardar en ella la cámara y la peluca—, nos vemos mañana, feliz noche, William.
—Cuídate y feliz noche, Lianna.
Salgo de la oficina y comienzo a caminar hacia el elevador, está nueva vida es un tanto complicada, jamás pensé que me volvería está clase de persona. Presionó el botón del elevador y espero pacientemente a que las puertas metálicas se abran. Esto de ser prácticamente una acosadora es agobiador y muy poco profesional de mi parte, pero lastimosamente me pagan por hacer esto. Las puertas del elevador se abren y entró, presionó el botón de la primera planta, las puertas de cierran y comienza a bajar, poco a poco. Observó mi cartera y mi vestimenta, hoy estuve apunto de ser atrapada, no quiero ni imaginarme lo que me hubiese pasado si él no me hubiera creído, posiblemente estaría con una demanda y un cargo por invasión a la privacidad, suspiró pesadamente, soltando el aire poco a poco, los ojos me duelen, hasta pestañear me es agotado en este momento. Las puertas se abren y sin esperar más comienzo a caminar con pasos apresurados, como si alguien me estuviera siguiendo y es algo así, me está persiguiendo el sueño, salgo por fin de la agencia y me encaminó hacia la camioneta que ahora manejo, coloco la llave en la puerta y dejó caer pesadamente mi cuerpo sobre el cómodo asiento de la camioneta, cierro los ojos por unos segundos, intentando recuperar energías, mi celular comienza a vibrar con una notificación, pesadamente dirijo mi mano hacia mi cartera y saco mi celular, enciendo la pantalla y en él observo la notificación con el mensaje de Gladys.
"Hoy fue un gran día, espero volver a vernos, avísame cuando tengas tiempo y yo ir hacia la ciudad, te extraño"
"¿Sabes? Me he dado cuenta que ya es hora de que tú seas tía, pero calma no te emociones, aún no estoy embarazada, pero espero muy pronto tener noticias"
"Descansa, come bien, se que ese trabajo es agotador, cuídate"
Sonrió encantada de sus mensajes, a pesar de ya hablar tan seguido ella sigue siendo mi amiga. Presionó el botón de llamar y espero a que ella contesté.
—¡Buenas noches! —saluda desde el otro lado de la línea.
—Buena noche, hoy debo de contarte algo
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Editado: 15.02.2026