LIANNA
No sé en qué momento llego a la barra y entre mis brazos está un chico con un gran parecido a Tom, pero es asombrosa la manera en la que besa; besa incluso mejor que él.
No tengo ni la menor idea de absolutamente nada, ni sé la ubicación de Maril. Solo espero que esté cerca de mí, de lo contrario William me matará.
—Cenicienta, eres tan increíble —susurra sobre mis labios, alejándose poco a poco de mí.
Río como si hubiera bebido cinco botellas de champán.
—¿Por qué me dices Cenicienta? —pregunto abriendo los ojos, observándolo detenidamente. Hasta en los detalles se parece tanto, especialmente en sus pequeñas pecas.
—¿Se te ha olvidado? ¿Tan rápido? Se me hace algo muy grosero de tu parte, porque yo jamás fui capaz de olvidar tus labios.
—¿Mis labios?
Él ríe bajo, levantando las cejas coquetamente e invadiendo más mi espacio natural. Justo en este momento, de espacio personal tengo lo más mínimo.
—¿Ya te olvidaste de mí? Déjame ayudarte entonces. Hace un tiempo vi a una fan siguiéndome; intentabas tomarme una foto, pero no lo lograste. Te seguí y luego tú decidiste besarme. Realmente estaba molesto contigo, pero al momento de conocer el poder de tu boca mi molestia desapareció. Fue algo, sin duda alguna, mágico... o mejor dicho, estratégico.
Abro mis ojos sorprendida ante la información. Alejo un poco mi rostro para poder detallar mejor el suyo.
—¿Eres Tom? —murmuro sin poder creerlo.
—Sí, pero esta noche no quiero ser tu actor favorito, solo quiero conocerte —sonríe coquetamente acercándose más a mí—, pero solo si me das permiso.
Que se arruine todo.
—Claro que sí.
Él vuelve a besarme de manera arrebatadora y embriagadora, tal y como solo él sabe hacerlo. Me toma de la cintura, sentándome en el banco de cuero y acomodándose mejor; acaricia mis piernas con una mano y con la otra sostiene mi cintura. Siento cómo empieza una pelea entre nuestras lenguas y, de un segundo a otro, muerde sutilmente mi labio inferior.
—Pero... ¿solo quieres besarme? —pregunto sin poder evitarlo. Amo sus besos, pero no solo quiero eso.
—Me podría pasar toda la vida besando tus labios y jamás cansarme.
—Pero yo...
Siento cómo mi teléfono comienza a sonar, llamando su atención. Él arquea la ceja izquierda; yo sonrío apenada y me alejo un poco para poder atender la llamada de William.
—¿Sí?
—Liana, iré a recogerlas. Por favor, espérame en la entrada de la discoteca, no quiero que sigan en un ambiente tan desagradable —informa William—. Llego en tres minutos.
Corta la llamada dejándome con los nervios de punta. ¿Tres minutos? No tengo ni la menor idea del paradero de Maril.
—¿Sucede algo? —cuestiona él.
—Yo... necesito ir al baño, ya regreso —hablo intentando bajarme del banco, pero antes de que lo haga, él me toma de la cintura y me ayuda a bajar.
—¿Quieres que te acompañe?
—No es necesario.
Comienzo a alejarme de él buscando con la mirada a Maril. Suspiro de alivio al verla cerca de la entrada besándose con su novio. Camino rápidamente hacia ellos y toco el brazo de ella llamando su atención.
—¿Sucede algo? —pregunta al momento de separarse de él.
—Sí, ya es hora de irnos. Tu hermano ha venido por nosotras —informo angustiada.
Ella suspira y vuelve a besar a su novio; a diferencia de hace un momento, este beso es más fugaz.
—Nos vemos, amor.
—Te llamaré, cuídate.
Ella le manda un beso volador mientras se aleja poco a poco. Toma mi muñeca dándose la vuelta hacia las puertas.
—Sí que disfrutaste —habla saliendo de la zona VIP. Río nerviosa al escuchar sus palabras.
—Yo puedo explicarte...
—¡Hey! Tranquila, solo bromeaba con lo de "cuñada", sé que solo eres una amiga de mi hermano —dice mientras bajamos juntas por las escaleras—. Aunque tienes buenos gustos, ese chico se ve que es muy guapo.
Siento como la temperatura sube hacia mi rostro sin poder evitarlo, agacho la mirada para que ella no pueda notarlo y después burlarse de mí.
—¿Te pidió tu número?
—¿Cómo? —formulo desconcentrada.
—Solo preguntaba si él te pidió tu número para comunicarse contigo después de este día.
No.
Ni tiempo de decirle adiós pude.
—Sí —miento.
Al abrir la puerta de la discoteca observo la camioneta blanca y al lado de la puerta de piloto observo a William con las manos dentro de los bolsillos viendo fijamente hacia nosotras al identificarnos sonríe de oreja a oreja, en sus ojos puedo notar ese gran alivio que le invade. Realmente se preocupa tanto por su hermanita.
Comenzamos a caminar hacia él sonriendo, al llegar junto a él mi sonrisa se desvanece poco a poco.
—¿Hola? —saludo tímida por su mirada tan penetrante sobre mí.
Él se acerca rápidamente hacia mi evaluandome de pies a cabeza con un ritmo tan tortuosamente lento.
—¿Por que estás así? ¿Alguien intento algo contigo? —pregunta seriamente.
—¡Ay, Wily! ¡Está así porque se beso con un guapo chico! —exclama divertida Maril riendo divertida por la situación, al instante siento como la temperatura sube por todo mi cuerpo hasta llegar a mi rostro.
—Ah, bueno supongo que ya es hora de irnos Maril —ordena dándose la vuelta hacia el lugar del conductor.
—Feliz noche —me despido girando sobre mis pies hacia mi camioneta.
Tom.
La peor cosa que te puede pasar es quedarte sin absolutamente nada de dinero, lo segundo es quedarte sin familiares o seres queridos a tu lado y lo tercero sería que te dejen plantado e ilusionado.
Tal vez estoy exagerando, pero es algo que te deja pensando demasiado.
¿Qué cosas hice mal?
¿Tan poco soy? ¿No era su expectativa? ¿Qué me falta?
Esas y más preguntas rondan por tu cabeza.
Pero se supone que es una fan mía, en si debo de gustarle y ser su expectativa, pero parece como si fuera todo lo contrario. No me molestaría en otro caso, pero ¿A quién le miento? Sí, me molesta en este y más casos.
#7092 en Novela romántica
#1734 en Novela contemporánea
fama celebridades, enemies to lovers, romance contemporaneo juvenil
Editado: 22.04.2026