📖 EL PESO DE UNA NOCHE
Capítulo 1: El día que todo parecía perfecto
El sol caía sobre la ciudad como una promesa dorada, tiñendo de ámbar las calles por donde Viviana caminaba con paso ligero, el corazón latiéndole con una mezcla de nervios y felicidad que le hacía sonreír sin poder evitarlo. Faltaba apenas una semana para su boda. Una semana para convertirse en la esposa de Julián, el hombre que amaba desde que era adolescente, el que le había prometido un amor sincero, un hogar, una vida entera juntos.
Llevaba en la mano una carpeta con los últimos detalles: la lista de invitados confirmada, el horario de la ceremonia, la cita para la prueba del vestido. Todo estaba en orden. Todo era perfecto. O al menos, eso creía ella.
Al entrar en su casa, el silencio la recibió con una calma que debería haberle parecido extraña, pero que en su euforia pasó por alto. En la sala, su madre bordaba con gesto lento, casi pesado, y su hermana Marisa miraba por la ventana, las manos apretadas contra el cristal, como si estuviera esperando algo que no se atrevía a nombrar.
—¡Ya estoy de vuelta! —anunció Viviana con alegría, dejando la carpeta sobre la mesa—. ¡Tienen que ver lo que me envió la iglesia! Todo está listo. Solo faltamos nosotros.
Su madre levantó la vista, sonriendo con una dulzura que no llegó a sus ojos.
—Qué bien, hija. Me alegra ver tan contenta.
Marisa no se giró. Su silencio pesó en la habitación, denso y frío.
—¿Marisa? —llamó Viviana, acercándose a ella—. ¿No te alegra? Pronto seré la esposa de Julián. Y tú… tú serás la dama de honor, como siempre soñamos.
Su hermana se volvió entonces, y en su mirada había algo oscuro, algo que Viviana no reconoció. Una mezcla de rencor y anhelo que la hizo dar un paso atrás.
—¿Soy la dama de honor? —repitió Marisa, con una voz que sonó quebrada—. ¿O soy solo la sombra que camina detrás de tu felicidad?
—¿Por qué dices eso? —preguntó Viviana, confundida, sintiendo cómo la alegría empezaba a desvanecerse—. Eres mi hermana. Te quiero. Y quiero que estés conmigo en este día.
—Estaré —respondió Marisa, bajando la mirada—. Estaré ahí. Pero no creas que todo es tan perfecto como parece, Viviana. Las cosas no siempre son lo que parecen. Y el amor… el amor puede ser muchas cosas. Pero nunca es solo tuyo.
Viviana quiso preguntarle qué significaba, pero su madre intervino entonces, poniéndose de pie y acariciando el hombro de Marisa con una ternura que nunca le dedicaba a ella.
—Déjala, Viviana. Está sensible. Ya sabes que ha tenido días difíciles. No le des importancia. Preocúpate por tu boda, que es lo que importa.
Viviana asintió, aunque una pequeña punzada de duda se instaló en su pecho. Quería creer que era solo nervios, que la cercanía de la fecha la estaba poniendo inquieta. Quería creer que todo era como siempre había sido. Pero al mirar a su hermana, vio en ella algo que la heló: una mirada de desafío, de posesión, como si algo le perteneciera y estuviera esperando el momento de reclamarlo.
Salió de la sala con el corazón inquieto, diciéndose a sí misma que eran imaginaciones suyas. Que nada podía arruinar lo que había construido. Que Julián la amaba. Que todo saldría bien.
Pero mientras subía las escaleras, no supo que esa misma noche, en la oscuridad de otra habitación, Marisa tomaba el teléfono y marcaba un número que no debía haber conocido. Y al otro lado de la línea, una voz respondió con un nombre que no debería haber sido suyo: Julián.
—Todo es perfecto, ¿verdad?
—Sí, hermana. Todo es perfecto… hasta que se rompe.
El primer capítulo no empieza con el estallido, sino con la calma antes de la tormenta. Viviana cree tenerlo todo, sin saber que lo que más ama ya está siendo amenazado desde el lugar donde debería estar más segura: su propia casa. Y la sombra no viene de afuera. Viene de su propia sangre. 💍🌑
¿Seguimos con el Capítulo 2? ✨