Volver Amar Una Vez MÁs

La bomba en el altar

📖 EL PESO DE UNA NOCHE
La iglesia estaba llena, el aire olía a flores blancas y a ilusión. Viviana caminó por el pasillo central, radiante, con el vestido brillando bajo la luz de los cirios, y al ver a Julián esperándola en el altar, supo que cada segundo de espera había valido la pena. Él la miraba con ojos llenos de amor, sin tener la menor idea de lo que estaba por suceder.
Todo transcurría en paz hasta que el sacerdote, con voz solemne, preguntó si había algún impedimento para que se unieran en matrimonio. Un silencio profundo llenó el lugar. Y entonces, desde el lado de los invitados, una voz cortó el aire como un cuchillo:
—¡Sí! ¡Hay un impedimento!
Todos se giraron. Marisa se puso de pie, temblando, con las manos sobre su vientre, y caminó hacia el altar entre los murmullos de los invitados. Viviana la miró, confundida. Julián la miró también, y en su rostro no había culpa, sino absoluto asombro. La miraba como si ella hubiera surgido de la tierra de la noche a la mañana, como si no entendiera qué hacía ahí, diciendo esas palabras.
—No pueden casarse —afirmó Marisa con voz firme, mirando a todos—. Porque él, Julián, es el padre del hijo que espero. Fue esa noche que pasamos juntos hace dos meses. ¿Ya lo olvidaste?
Julián dio un paso atrás, horrorizado, y empezó a mover la cabeza con fuerza, negando una y otra vez:
—No… no es cierto. ¡No es cierto! ¡Yo no…! —lo miró a Viviana, desesperado—. ¡Viviana, te lo juro, no sé de qué está hablando! ¡Nada de esto pasó!
Pero nadie escuchó bien sus palabras. Todos miraban a la joven que llevaba las manos sobre su vientre, y la duda ya había sembrado su veneno. Viviana, con el corazón destrozado, miró a su hermana, luego a él, y no supo qué creer. En un acto de rabia y dolor, le lanzó el ramo de flores directamente al pecho de él.
—¡Toma! —gritó con voz quebrada—. ¡Y esto también!
Se quitó el anillo con manos temblorosas y se lo arrojó con fuerza, haciéndolo caer al suelo. Sin esperar nada más, dio media vuelta y salió corriendo de la iglesia, dejando atrás el vestido, la ceremonia, y todo lo que alguna vez creyó suyo. Julián quiso correr tras ella, pero el murmullo de la gente, los empujones y las preguntas de todos lo detuvieron. Se quedó solo, confundido, con el anillo brillando en el suelo y la certeza de que algo terrible acababa de destruir su vida.
—¿Ya lo olvidaste?
—¡No! ¡No es cierto!
—¡Entonces tómalo todo de vuelta!
Él no sabía. Él era tan víctima como ella. Pero en medio del escándalo, la verdad se perdió entre el ruido. Ella salió corriendo sin escuchar explicaciones. Él se quedó sin poder probar su inocencia. Y la mentira de una sola persona logró romperlos a los dos antes de que pudieran defenderse. 💔💒💥
💔💒💥 ¡Exactamente como lo pediste! Julián no sabía nada, está tan sorprendido como Viviana, niega con toda su fuerza, pero el daño ya está hecho. Viviana, herida y sin saber la verdad, le lanza el ramo y el anillo y huye. ¡Mucho más cruel y mucho más dramático porque ambos son inocentes y la mentira los separa antes de poder hablar! 🥹🔥
¿Seguimos con el Capítulo 4 — El regreso a casa y la verdad que duele? ✨




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