Vows of Betrayal

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Capítulo 1.

Giselle.

Mudarme a Eugene fue la mejor decisión que tuve en los ultimos años. Mis padres querían que estudiará en la mejor universidad y claro que estaba en la mejor universidad de Oregon lejos de casa. Nueva York no era parte de mis planes ni soñando.

En el calendario junto a mi escritorio estaba marcando el 19/10 con rotulador naranja. Era imposible olvidarlo. Mañana cumpliré un año desde que me mudé a este pequeño piso con mi amiga Caleigh. Ella lleva aquí desde el primer año.
Algo pequeño y acogedor para dos universitarias además el alquiler no estaba tan caro. La casera también es la dueña del Olivia's Family Restaurant dónde trabaja Caleigh.

Sabíamos que los Haywood le tenian mucho cariño a este piso porque fue su primer hogar cuando llegaron desde Kansas. Con el tiempo se mudaron y mantuvieron este piso. Me cuesta imaginar el piso antes de que lo remodelaran aunque todavía quedan algunas cosas de los primeros días como las molduras bien conservadas, los marcos de las ventanas y dos cuadros del salón que habia pintado la señora Olivia.

En este instante presente mi cama era el lugar más calentito, pero debía prepararme para ir a clases. Por la hora lo mas seguro ya podía utilizar el baño. No es que tengamos un horario para ducharnos es mas primer llegado primer servido.
Por extraño que sonara no había ruido lo cual era un poco sospechoso ya que a esta hora Caleigh se esta preparando uno de sus jugos verdes.

¿Acaso el despertador no sonó ? ¿Quizas olvidamos que es festivo?
Mire la pantalla de mi movil para asegurarme, efectivamente hoy es lunes 18 octubre, 6h50 de la mañana y dos mensajes de Instagram que no pensaba leer.

Con mucho cuidado sali de mi habitación por si algún chico desconocido aparecía en el camino o para mi suerte veía a Hayes Witt. Era la lotería.

Ayer fuimos a cenar pero no volvimos juntas. Pude haber ido con ella a esa fiesta en casa de Hayes y para mi paz mental no me apetecia verlo. El ligue no tan ligue de mi amiga y yo nos decíamos hola porque Caleigh estaba cerca. No voy a arruinar mi mañana por alguien asi...

La habitación de Caleigh seguía abierta así que ella no se encontraba en casa. ¿Salió a correr? ¿Fue a comprar...
Su cartera estaba en el suelo y sus botas también como si hubiera dejado un caminito hasta el sofa. Ahí estaba ella acurrucada abrazando uno de los cojines y la manta en el suelo.

En una hora tenemos clases aunque viviéramos a 15 minutos de la facultad cada una tarda un pelin en areeglarse. Este era de esos días en que unos jeans, un polo y mí abrigo negro con unas zapatillas al menos me vería bonita antes de ir al trabajo esta tarde.
No era mala amiga por no despertar a Caleigh algo me decía que debía dejarla dormir un minutito mas. Me acerque con cuidado lista para despertarla. Como si fuera cosa del universo encima de la mesa su móvil empezó a vibrar con ese tono de llamada de Love me again. Ella se despertó asustada por el ruido.

— Buenos dias – salude desde mi lugar. Ella tomo su movil.
— Dame un segundo – su voz era ronca y algo triste. Se levanto y fue a su habitacion.

Mientras esperaba que ella terminara su llamada recogí el salon, puse la hervidora, un par de tostadas y en la mesa tenía los termos para llevar a clase. No encontraba la caja con las infusiones porque anoche la deje en el comedor.

Habían pasado diez minutos y Caleigh no salía. No es que me emocioné el chisme, pero si quería ir a clase debía cambiarme y desayunar pronto.

Me tomo poco tiempo arreglarme y en mis planes no estaba planchar la camisa del uniforme, la plancha la tenía Caleigh en su habitación. Nota mental: planchar un día antes.
Tenia 30 minutos de margen seria paciente máximo cinco minutos y luego tocaría la puerta.

Solo pasaron dos minutos y mi amiga salió de su habitación en pijama. Se sirvió una tasa para su te chai.
Silencio, un silencio que no era normal para la risueña de Caleigh.

— Gracias – casi como un susurro, la vi y tenía los ojos llorosos.
—Hay unas tostadas.... ¿Todo bien? – mi primero pensamiento es que algo paso anoche.
—Gigi, me quedaré en casa –respondío – dormir en el sofa me paso factura.
—En el armario de las toallas hay parches para el dolor. – mi preocupación era genuina – Luego te paso mis notas.

Mantener una conversación casual visto el panorama no era fácil. No iba a presionarla si ella quería contarmelo lo haría.

El timbre sono lo cuál me tomo por sorpresa ya que por lo menos yo no esperaba visitas. Vi por la mirilla y se trataba de Aubrey tan temprano.

—Podrían abrir por favor –se escucho desde el otro lado.

En cuanto ella entró al piso me quede en shock al escuchar su pequeño discurso.

— Traigo mi kit de ruptura en cuanto se termine ese helado ni una lagrima por el lagarto de Hayes ¿entendido? – ella dejo una bolsa en el comedor – Resurgiras de tus cenizas y le demostraras que puedes seguir con alguien mejor. Giselle y yo te ayudaremos en el proceso.

La última vez que vi ese kit de ruptura fue cuando Jackson rompió con su novia y recibí una llamada a las diez de la noche. Ahora si que no entendia nada.
Mire a Caleigh y se encogió de hombros a modo de disculpa.

— Menos mal que Jackson te trajo a casa....
— Aún no se lo digo a Gigi – intervino Caleigh.
—¿Qué paso anoche? –pregunte.

Silencio. Si hacía la suma de los acontecimientos la respuesta era la siguiente : Hayes y Caleigh discutieron. Los seguro que en dentro de 3 días él aparezca por casa buscando el perdón de Caleigh.

—Gigi, ¿Quieres mi versión o la de Caleigh? – Aubrey estaba sirviendo el helado en tres boles.

Las otras veces Caleigh le hacía la ley del hielo a Hayes. Aubrey y yo nos quedabamos con ella hasta que pasara , pero esta vez ella lloraba por culpa de ese tipo. Esta seria como marcar la ruptura definitiva. ¿Quién sabe?




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