Capitulo 3
Giselle.
En el campus habian tantos alumnos que seria casi una sorpresa volver a coincidir con los chicos que conocio Aubrey. Tambien era su crush de la semana.
Tal y como Jackson lo prometio el vino a almorzar con nosotras. Todos juntos almorzamos en el pequeño comedor, tuve que traer la silla que tenia en mi habitacion que habia secuestrado hace un tiempo, la postal era acogedora. Comimos tranquilamente mientras hablabamos de cualquier cosa que no implicara pronunciar el nombre de Hayes, nuestro plan esta funcionando y eso es lo importante para nosotras.
Fui de las primeras en terminar mi plato asi que mire el reloj para asegurarme de tener tiempo para arreglarme e ir al trabajo. Queria quedarme con mis amigos, pero el deber me espera.
—Tengo que irme – les anuncie a mis amigos. Estaba junto al fregadero.
— ¿Hoy trabajas? –pregunto Aubrey.
— Turno en el cine – respondi.
— Trae palomitas gratis – hablo Jackson emocionado.
— Sabes que no funciona asi –respondi.
Las palomitas del cine de Eugene eran conocidas entre la poblacion universitaria.
—Deberia – bromeo Caleigh.
Todos reimos.
Fui a mi habitacion a cambiarme. Los dias que tengo turno no me complico demasiado en mis outfits porque tengo que usar esa fea camisa gris, pantalon negro y su chaleco a juego. Suelo llevarme el uniforme para cambiarme ahi, pero hoy habian cambiado mi rutina. Lo combinaria con mi abrigo largo y una bufanda para el frio de octubre.
Mientras me recogia el cabello en una coleta baja escuche a los chicos reindo en el salon. Eso me hizo sonreir. Caleigh estara bien acompañada durante la tarde.
Los chicos habian cambiado un poquito el aspecto del salon, nuestro pequeño sofa no era suficiente espacio para ellos tres. Los cojines en el suelo y las mantas como si se fuera una gran cama. En la pantalla de la television estaban pasando un episodio de una serie donde la actris favorita de Jackson y Aubrey hacia una cameo.
Tome mi bolso revisando que mi monedero y las llaves estuvieran dentro. Me estaba olvidando de tomar del frigorifico mi gafete del cine, el lugar donde estaba segura que no se perderia ; Caleigh y yo teniamos una teoria en cuanto a los gafetes perdidos en el apartamento.
—Nos vemos en la noche – me despedi de ellos.
— Te queremos Gigi – los tres lo dijeron al mismo tiempo, lance un beso al aire.
Esta sensacion no la cambiaria por nada, me sentia arropada por su amistad.
En cuanto sali del portal senti el frio de octubre golpeandome la cara. Eugene en otoño tenia un olor particular entre las hojas humedas y café recien hecho. Caminé rapido por la acera para dirigirme a la estacion de autobus a unas calles del apartamento.
En ocasiones todavia me parecia un poco extraño vivir aqui. Aunque han pasado ya dos años hay ciertas cosas que son novedosas. Nueva ciudad. Nueva vida.
Si, me encontraba lejos de casa solo que habia sido mi desicion. Lejos de mis padres y lejos de todas las expectativas que parecian perseguirme.
En Eugene simplemente podia ser Giselle Caviglia una estudiante de segundo año en Marketing y Branding de lujo que tenia un trabajo de medio tiempo en el cine del centro comercial.
Aqui no tenia que ser la hija perfecta que mi madre queria para continuar con el negocio familiar del sector hotelero de Edina. Nico, mi hermano mayor, estaba obligado por el honor de la familia y todo un discurso que mi padre le repetia cada que tenia una oportunidad.
Para llegar al cine me toma 25 minutos los cuales me sirven para leer un poquito o escuchar musica para recargar mi bateria emocional. A medida que el autobus se acercaba al centro comercial se apreciaba el letrero rojo que destacaba entre los logos de las tiendas.
Aun recuerdo mi primer dia y lo patoso que fue perderme porque no encontraba la entrada pra los empleados. Sacudi la cabeza intetando concentrarme en no caerme. Mire mi reloj y tenia todavia diez minutos para llegar alli.
—Genial –murmuré.
Subi las escaleras con prisa y gire por el pasillo de las taquillas...chocando contra alguien, precisamente con Adrien. Mi bolso se cayo.
—Lo siento – me disculpe rapidamente.
—No pasa nada – él se agacho para tomar mi bolso.
Una pequeña sonrisa amigable aparecio en su rostro.
—Bonito bolso – dijo.
Adrien mi compañero de trabajo y tambien ambos estudiamos en el mismo campus casi la misma carrera. En sus años de instituto fue el mariscal de futbol americano, al parecer era su hobby.
Parpadeé.
—¿Perdón?
— El color burdeos de tu bolso es bonito – explico – y queda bien con el uniforme.
No hay poder humano que nuestro uniforme combine con algo decente. Intentaba ser gracioso.
—Ah, muy gracioso – ambos reimos.
— Honestamente el bolso es bonito – hablo él – Pronto es el cumpleaños de mi hermana ¿crees que lo pueda encontrar en negro?
—Claro.
Nos quedamos en silencio un segundo un poco largo. El vio su movil.
—Bueno... –dijo él – tengo que irme Ellie me busca. Luego seguimos nuestra conversacion.
—Vale.
No me sorprendio que tuviera prisa ya que era uno de los supervisores en la cabina de producción. Pocas veces lo vemos por la zona de bebidas.
El cine de Eugene no era precisamente moderno aunque durante el verano hicieron reformas. Tenía su encanto. El letrero rojo iluminaba la entrada y el olor de las palomitas con ese toque de mantequilla lograban atraer clientes.
Como de costumbre teníamos una mini reunión para asignar las tareas.
—Giselle y Diego–dijo Juliette la encargada de la tarde – Hoy estarán en taquilla y palomitas.
—De acuerdo – respondí, Diego solo asintió.
Prefería eso antes que limpiar salas. Las pocas veces que hemos trabajado juntos la pasamos bien.
Me até el delantal negro y me coloqué detrás del mostrador lista para empezar mi turno. El sonido constante de la máquina de palomitas explotando granos era casi hipnótico. Los lunes solían ser tranquilos, así que el flujo de gente llegaba en pequeñas tandas.