Ya no seré tu esposa perfecta.

1.

Maia.

Es triste pensar que luego de salir de esta casa me encontraré con la realidad que tanto temo enfrentar, que es realmente lo que yo le aporte a este matrimonio que hoy es aburrido y monótono para el hombre que yo más he llegado a amar en mi vida.

Siento que me estoy haciendo trizas por dentro con solo recordar que él hablaba de mí como una mujer maravillosa y jamás mencionó nada sobre que me amara, reduciendo todo a una simple comodidad.

Es por el amor que te tengo que hoy me voy de tu vida, para que elijas regresar a mi si es que realmente deseas.

Dejó una carta escrita a mano; “Te elegí con el corazón, hoy te doy la libertad para que encuentres tu propia verdad y la vida que deseas”.

No pienso apresar junto a mi a un hombre, solo por el hecho de llevar el título de mi esposo, eso seria lo ultimo que haria por el hombre que al día hoy amo con mi alma, podría fingir que no escuche la conversación que tenía con su amigo, pero yo no puedo fingir ser feliz sabiendo que el hombre que amo se siente preso de este matrimonio.

No llevo mucho, solo un abrigo, mis documentos y un poco de ropa, no necesito más nada de lo que se encuentre aquí.

Miro por última vez a mis hermosas plantas y tomó la más pequeña de ellas.

—Solo espero que él sepa cuidar de ustedes. —murmuró con un nudo en el estómago.

Necesitaba salir antes de terminar cayendo en la realidad.

Tomó una gran bocanada de aire antes de atreverme a dar los pocos pasos que me separan de la puerta. Sin pensarlo mucho, cruzó el umbral y dejó atrás la casa que durante dos años fue mi hogar, mi refugio y el lugar donde siempre busqué su protección. Hoy me voy, no porque haya dejado de amarte, sino porque necesito liberarlo de mí y de mi monotonía. Me marcho con el corazón en pedazos, sabiendo que este doloroso adiós es lo único y lo último que puedo hacer por él, darte la oportunidad de volver a ser feliz, ya sea encontrando el camino de regreso a mí o en los brazos de alguien más.

Fue tan difícil cerrar esa puerta para que sintiera como mi mundo se caía a pedazos, pero con la certeza de que estaba haciendo lo correcto, camine directo al auto que me esperaba cruzando un gran portón.

—Hasta pronto Thiago Vega, nos veremos cuando esté lista para asumir ser algo totalmente distinto a tu esposa perfecta.

Solo sé que no puedo odiarlo el día de hoy, pero me dedicaré tanto a mí que va a desear besar mis tacones el día que me vuelva a ver, porque no volveré para ser la complaciente sino para demostrarle que es lo que valgo.

Finalmente terminé por irme de allí, con pocas cosas y mi pequeña planta.

Ocho meses después.

A las seis de la mañana se enciende la televisión con las noticias, mientras termino de hacer mis últimos ejercicios de yoga.

—Hermosa, tengo tú café. —entra Masimo a mi sala. —Una de azúcar y dos de miel. —dice sentándose en el suelo junto a mí.

Le sonrió.

—Llegas muy temprano, al mediodía tendremos la junta en la empresa.

—Creí que necesitas un masaje hoy, además, sabes que vivo para complacerte en todo lo que me permitas.

Lo miro en silencio, sería tan sencillo para mi proponerme a amar a este hombre que me conoce de toda la vida y siempre ha dejado en claro que me ama.

—Eres un hombre maravilloso. —le digo mientras tomo el café. —Pero quiero que entiendas que no quiero que estés siempre aqui conmigo, necesitas hacer tus cosas también, tal vez conocer a alguna mujer que si este dispuesta a amar y amarte como tu te mereces, yo al día de sigo sin creerme capaz de volver a amar, y no es por tí ni por nadie más que por mis miedos.

—Tranquila. —dice besando mi mejilla. —Jamás te pediría que me ames, si te sale hacerlo es maravilloso y sino también, porque aún no olvido ese mes donde eras mas fragil que un cristal, llorabas y te culpabas tanto por lo que sucedió con Vega, me alegro realmente de que siendo uno de los peores momentos de tu vida, me hayas tomado en cuenta para acompañarte. —toca mi mejilla levemente. —Y si se que eso fue porque tú padre no se encontraba en la ciudad, y porque todas aquellas amigas que tenías eran matrimonios amigos de Vega y no querías que él supiera dónde estabas.

—Bueno querido Massimo, me iré a dar un baño e iremos al aeropuerto a recibir a mi padre, prepárate tú café que hoy será un día largo, además llama a Atenea, la necesitamos aquí temprano para que registre la transferencia de las acciones antes de ir a la empresa.

Massimo asiente.

—A la orden de mi capitana.

Lo veo desaparecer.

Tan sencillo sería algun dia poder elegir amarlo a él, pero no puedo hacerlo, tengo miedo a caer tan profundo sin abro un poco mi corazón, solo quiero cerrar todos mis vínculos con Vega y poder seguir adelante, aunque el solo saber que está saliendo con otra persona me hace querer verlo de rodillas.

Porque si, estos últimos meses he decidido investigar un poco más a mi esposo, y conocer al hombre que yo no veía a través de mis ojos de amor, hace cuatro meses ha empezado a salir con otra mujer, no voy a mentir sentí celos, y mucha rabia en cuanto recibí la noticia, pero bajo ningún contexto lo mantendría a un hombre conmigo si él no quiere estar conmigo.

En mi habitación tomo el sobre que se encuentra dentro del libro que me encontraba leyendo anoche y lo guardo en mi cartera.

En mi plan sobre que él conozca a la verdadera mujer que estuvo a su lado no esta seguirlo atando a un matrimonio, él ya me conoció de esposa, ahora podrá conocerme como su jefa, como la mayor accionista de la empresa para la que lleva años esperando un ascenso y como la mujer que está dispuesta a demostrarle lo que realmente vale, a ver si ahora se aburre de esta versión que está por conocer.

Me doy un baño rápido.

Antes de maquillarme enciendo una vela.

—Manifiesto que hoy será él primer día donde ese hombre conozca lo que es mi infierno. —sonrío levemente. —Que cada maldito segundo de su día recuerde que yo soy la persona por la que mantendrá su trabajo, quien firme sus cheques y decide su destino.




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