Thiago.
El orden de los factores no afecta el producto, es lo que me repito continuamente cuando veo a mi mujer desfilar delante de mí, tomada del brazo de otro hombre, como si yo no existiera, como yo no le hubiese dado un maldito anillo hace años para dejar en claro que ella es solo mía.
Antes todas sus miradas eran para mí, ahora no me dedica ni una mirada de desprecio, salvo cuando intento buscar que ella me preste atención, poniendo por delante interés económicos, o el divorcio que ella tanto quiere.
La verdad es que yo a diferencia de ella pelearé por mi matrimonio, porque jamás me veo con otra mujer distinta a ella, y ella es única en sí misma.
Yo me casé con ella para toda la vida, por más que ella crea que puede salir de este matrimonio fácilmente no pienso soltarla sin pelear por mi matrimonio.
Reconozco que le falle, no valorandola pero jamás le fui infiel y no lo seré, porque mi fidelidad hacia ella es probablemente la unica falla que no he tenido con ella.
Aún recuerdo cuando desperte y no la encontré a mi lado, toda la casa se sentía fria, era como si el cruel invierno llegará y al día de hoy ese invierno no se ha ido.
Los primeros días creía que ella se había molestado y que volveria, claro no recordaba ni un solo detalle de esa conversación, pero cuando me aclararon de que trato la noche entendí que si no la buscaba ella no volvería, la busque por todos los malditos lugares de la ciudad, fui a cada lugar que recordaba que ella solía mencionar.
Entiendo que mi amor hacia ella no ha sido para nada claro, pero es que algo falla en mi, no puedo amarla como la aman los demás, yo siento que algo en mi quiere destruirla, para que sea verdaderamente mía, es como querer terminar de cierta forma con ella que sol a mi me pueda corresponder, marcarla de tal forma que a nadie le quede dudas de que ella me pertenece.
Me aterra pensar que otro hombre la puede llegar a amar como yo la amo, mas cuando veo a Massimo Dimonti, el estupido hombre que la ama de la niñez ser el hombre ideal para ella, ser el perfecto caballero, pero entre hombres nos conocemos y yo conozco a la perfección a Massimo Dimonti.
Amar para hombres como nosotros no es un juego, no lleva al límite, un límite que no cualquiera puede llegar a entender, volvemos polvo todo lo que amamos, por esa razón no permitiré que Dimonti se acerque tanto a mi esposa como para que él pierda el control, ella es mi control.
Es lo único que impide que quiera quitarle los ojos y las manos a todo hombre que se acerque a ella, por el miedo a que vea de lo que realmente soy capaz por ella y por recuperarla.
Destruiré a todo aquel que realmente crea que puede quitarme a mi esposa.
Un error de una noche no nos puede convertir en dos desconocidos, por más que ella intenté negarlo, yo la conozco a la perfección cada milímetro de ella.
Por ella pelearé y haré todo para no perderla.
Entra mi secretaria en silencio a mi oficina.
—Señor, la señora Beltran necesita los resúmenes de los ingresos de las regiones antes del mediodía. —la escucho mientras miro al techo con mis manos sobre mis piernas.
—Vega es su apellido, no Beltrán, —levanto mi mano para mostrarle mi alianza. —Ella no está usando su alianza pero yo si, y hasta que yo me la saque ella es la señora Vega, no quiero volver a escuchar que la llamen señora Beltran.
—Lo siento, ella se ha presentado así. —Esa voz de temor que utiliza cuando tiene malas noticias me irrita.
—No me importa lo que ella diga, es mi esposa, si quieren ustedes a ella la llaman como quiera pero para el resto es la señora Vega. —me pongo de pie. —No quiero volver a escuchar que la llamen Beltrán delante de mí porque van a terminar haciendo fila en recursos humanos.
Cinthia mi secretaria asiente.
Le paso una carpeta.
—Entregale a mi esposa la carpeta, y dile que bien puede venir a buscar ella las cosas, que yo no la voy a comer. —o si.
Una vez que se va mi secretaria, respiro profundo antes de sonreír.
—Ni tan fácil te lo dejaré hermosa, antes que el divorcio prefiero dejarte viuda.
Ella podrá creer que es por lo económico, pero sólo se porque no le entregaré su tan ansiado divorcio, trabajaré duro para recuperar cada una de sus miradas, su corazón y todo lo que deje ir de ella por mi idiotez.
Porque se que no fui el esposo perfecto, porque ella siempre merecía lo mejor de mi, pero por muy estupido que parezca, yo confie en que ella siempre estaría ahí, pero ahora que la perdí no tengo nada mejor que hacer que recuperarla así que si, ahora es mi absoluta prioridad, por mas que me odie, se que lograré recuperar su amor, por más que este Dimonti rondando, ya le he ganado una vez a él, no entiendo porque no podría volver a ocurrir.
Dimonti probablemente sea tan peligroso como yo para una chica tan buena, ella no lo sabe pero no somos personas capaces de querer bien, el temor a asustarla vive en los dos, porque ni ella imagina realmente con los tipos de hombres que se ha estado relacionando desde pequeña, ella solo ve lo que es apropiado para ella ver, ni siquiera imagina que cualquiera de los dos es capaz de dar la vida por ella.
¿Cómo podría haberle explicado a mi esposa que todo lo que ella tiene es gracias a que mi moral está totalmente corrompida, al igual que la de su padre? ¿Cómo podría decirle a mi esposa que incluso el negocio que hoy tiene la dirección general solo es una pantalla para los curiosos?
¿Cómo explicarle a mi esposa que por más que quiera divorciarse de mí, ante los ojos de los hombres más poderosos de la ciudad jamás dejará de ser mi mujer?
Por esa y por su protección jamás le entregaré el divorcio.
Podrá odiarme todo lo que quiera, ella pronto volverá conmigo yo lo sé, solo estoy dejando que se divierta lo suficiente para conocer realmente al verdadero Dimonti, y vuelva a ocultarse detrás de mí, para volver a ser la chica que vive en la caja de cristal.
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Editado: 19.09.2026