Ya no seré tu esposa perfecta.

12.

Massimo.

Han pasado años desde la última vez que me he preguntado cual es mi propósito, porque desde hace años mi propósito es el mismo.

Cuidar de ella, de la mujer a la que he amado durante tanto tiempo que ya no recuerdo que es no amarla.

Soy la sombra en su vida desde mas tiempo del que ella puede llegar a contar, siempre me ha visto como la persona que acompaña a su padre, cuando en verdad siempre he estado ahí por ella, fui contratado por su padre para permanecer junto a ella pase lo que pase desde que ella cumplio 16 años, en ese momento yo tenia 17 años a la espera de los 18, estaba con un destino bastante incierto, debido a que no tenia beca universitaria y mi sueño era estudiar pero mis padres no podian pagarmelo, pero el señor Beltran que conocia a mis padres debido a que mi madre era la florista de su difunta esposa, él conoció mi interes por estudiar desde pequeño, y me ofreció estudiar en la misma universidad que su hija, ir un año antes para no perder un año, pero cuidar de ella desde que llegará hasta que me fuera posible.

Pero en cuanto la vi por primera vez entendí que no se trataría de un trabajo, sino de mi devoción a ella.

Ella no lo sabe, pero ella es quien me mantiene con vida, tantas veces me sentí perdido en este mundo tan irregular, pensé en abandonar todo, pero llegaba ella y todo mi mundo cambiaba.

Ella es capaz de hacer entrar en colisión mi mundo por completo, y ni siquiera lo intenta.

Veintisiete citas he tenido con otras mujeres, pero por más que he llegado a intentarlo hasta con cuatro citas con la misma persona, pero simplemente nadie se compara a ella.

Cuando se caso me prometí a mi mismo que ese era el final, que buscaría a otra persona y olvidaría lo que mi corazón gritaba, incluso “inicie” algo con mi secretaria, pero nada parecia real, yo sabia que estaba confundiendo o intentando confundir amor con un poco de consuelo, con un falso amor.

Siendo honesto conmigo mismo y con ella, fui claro y sincero al hablar sobre la mujer que me habia robado el corazón sin que fuera capaz de notarlo.

Quisiera no haber tenido que ocultarle la verdad sobre su padre, pero no deberia de ser algo que me correspondiera a mi o siquiera a Vega, pero el padre de Maia es una persona que le apasiona evadir cualquier tipo de responsabilidad personal.

La reunión donde el tema de conversación paso a ser una evaluación general de la situación patrimonial de la empresa, y la imagen publica.

—¿Qué se supone que debemos hacer ahora luego de que las noticias que recorren todos los portales de chimentos e internacionales es que han detenido a nuestro accionista mayoritario? —preguntó Garibaldi uno socio casi minoritario de la empresa.

—¿Se refiere a mi padre? Le pregunto porque si es asi, dejeme decirle dos cosas en primer lugar el me paso sus acciones a mi antes de ser detenido por lo que no debería de verse involucrada la empresa, su directora general soy yo, no mi padre, por otro lado, si tanto le importa que se vea afectada su imagen en esta empresa, me ofrezco para comprarle su porcentaje de la empresa, sin ningun problema, despues de todo, si una persona es capaz de olvidarse de su anterior director, quien le dio tantas alegrias por una detención no se que podría esperar yo, al ser la hija de mi padre.

El hombre la miraba como intentando entender si había algo detrás de sus palabras.

—Lo mismo va para todos aquellos que no tengan un contrato por cumplir, son bienvenidos de venderme sus acciones si no confían en la empresa que mi padre, no espero que confíen en mí, pero ante las ventas de sus acciones agregare una cláusula para prohibir que las vuelvan a comprar las mismas personas al menos en un periodo de tres lapsos de compras ventas, porque no pienso permitir que regresen cuando la empresa redoble las ganancias. —Maia hablaba tan segura como si se tratase de sus amadas manifestaciones.

Es tan igual a su padre, como solo se planta ante las situaciones sin mostrar una pizca de miedo ante la incertidumbre, como si realmente no tuviese nada que perder y mucho que ganar.

—Vendo. —habla Garibaldi.

Una sonrisa aparece en el rostro de Maia.

—Compro. —responde simplemente.

Solo en el caso de que ella rechazara comprar hubiera podido darle la posibilidad a los otros nueve accionistas presentes en la junta para comprar las acciones, pero Maia solo parece que tiene que probarse algo a sí misma.

—Puede salir de la sala de juntas, espere en la recepción para que le dé el valor de su paquete accionario, y por favor una vez que salga, olvide cómo llegar a aquí. —Maia se pone de pie para señalarle la puerta. —Si alguien más está interesado en salir, este es el momento, la oferta cierra y los que se quedan, se quedan, yo no pienso darle mi confianza a personas que no confían en mí, o a personas que están todos los meses cruzados de brazos esperando el cheque en su casa, y a la mínima seña de un error lo remarcan como si fueran un juez.

El silencio en la sala es la señal para que ella sonríe una vez más.

—Bien, si no hay nada más para decir, se da como finalizada la junta del día de hoy, firmen por favor. —digo pasando el texto ya redactado con el resumen de la reunión.

Todos firman y a medida que van saliendo Maia se sienta junto a mí.

—Ya puedes entregarle su cheque, te dije que él sería quien se iría, me debes la apuesta.

Niego antes de entregarle el cheque que se encontraba en mi agenda, por el 10% del cual ella acababa de aumentar sus acciones.

—Necesito que las unas a las del paquete fiduciario, para que no sean mías directamente.

Asiento.

—Entrega eso a nuestra secretaria y hablaremos sobre lo que realmente está sucediendo.

Media hora más tarde, éramos solo Vega, Maia y yo intentando ver por dónde empezar con la información que teníamos nosotros sobre el padre de ella.

—Bien para empezar, tú padre se ha presentado hoy a las seis de la mañana antes de que saliera su orden de captura en Italia, para intentar preparar su defensa, él se dedica a “proteger” los negocios de una familia relacionada con la mafia italiana, desde hace años él le ha vendido pequeñas empresas para justificar ingresos a cambio ellos se mantienen al margen de tu vida y los protegen. —hablo.




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