—Entonces, ¿qué piensas, Greg?
Mi hermano me mira y frunce el ceño.
—¿Sobre qué?
Ruedo los ojos, procurando mantener la calma. Mi hermano es así de distraído y cuando le hablas de algo que no le interesa, hay más posibilidades de que responda una pared antes que él.
—Para eso habría venido solo.
Él se ríe y me da una palmada en el hombro.
—Relájate. Te estaba escuchando. A medias, pero te escuchaba. No puedes pedirme tanto.
Exhalo y termino la copa de vino.
—Da igual.
—¿Quién viene a un bar a beber vino?
—Yo.
Niega con la cabeza y le da un trago a su cerveza.
—Eso explica muchas cosas. —Lo ignoro—. ¿No has pensado que Sunny es inocente?
Dejo la copa sobre la barra y lo miro.
—¿Qué?
—Tú mismo lo dijiste. Sus padres son manipuladores. ¿No crees que también pudieron manipularla a ella?
—Son estrictos con su hija, pero no serían capaces de eso. Además, no podían obligarla a casarse conmigo. Ella lo hizo porque quiso.
—Ella sentía algo por ti y sus padres pudieron usar eso para casarla.
Abro la boca para repetir que sus padres no harían algo así, pero entonces recuerdo lo que me contó la noche anterior. Su madre le pidió que me pusiera un afrodisíaco para seducirme al no poder hacerlo de la forma normal, pero ella se negó.
También parecía desconcertada cuando mencioné cómo logró casarse conmigo.
Si lo pienso bien, nunca tocamos ese tema y ella siempre decía que sabía que nos casamos por una colaboración laboral. ¿Será posible que realmente no sepa todo?
—No puede ser inocente.
—¿Por qué no?
—Porque significaría que durante más de dos años la he tratado injustamente por algo que no sabía.
Greg me observa en silencio.
—Bueno, tampoco estuvo mal que la mantuvieras apartada para dejarle las cosas claras. No la amas, ni siquiera te gusta, aunque es muy guapa. Yo en tu lugar habría aprovechado.
—No digas eso. Y ni se te ocurra mirarla con otros ojos que no sean de cuñado.
Él alza las manos en señal de rendición.
—Oye, tranquilo —se ríe—. No me digas que ahora sientes algo por ella y te has puesto celoso, porque pierdes el tiempo. Yo nunca estaría con una mujer que estuvo contigo.
—No siento nada. Solo que sigue siendo mi esposa.
—Lo que digas, hermano.
Admito que el cambio de actitud de Sunny ha llamado mi atención y verla relajada, sin estar pegada a mí, ha hecho menos estresante la convivencia. Aunque ahora parece molestarle mi presencia y me evita siempre que puede.
No sé qué me pasa. Solo he comenzado a tener dudas sobre todo y solo puedo hablar con Greg porque él conoce la situación. Fuera de mi familia y la de Sunny, nadie más sabe los motivos de nuestro matrimonio.
—Debería hablar con papá. ¿Sabes por dónde anda?
—En un retiro espiritual en el Congo. Regresará en un par de días. Aunque no me sorprendería que un día aparezca diciendo que encontró el sentido de la vida al convertirse en monje budista. Papá vive como si fuera un turista.
Sonrío.
—No sé qué hacer con Sunny.
—¿Quieres saber qué haría yo en tu lugar?
—No me voy a acostar con ella.
Greg rueda los ojos.
—Eres un aburrido. Es tu esposa. Legalmente tienes permiso para ser menos aburrido.
No por mucho tiempo, pienso.
—No lo haré. Además, tampoco desea acostarse conmigo. Ya no.
—Entonces habla con ella —dice, apoyando el codo en la barra—. Pregúntale directo sobre este lío del matrimonio. Intenta conocerla de verdad. En lugar de culparla, atacarla o ignorarla, trátala como una persona. Así, si llega el divorcio, al menos no será una guerra.
Greg no sabe sobre el contrato que caduca pronto y es mejor que no lo sepa. No siempre es bueno guardando secretos, menos cuando toma de más.
—Tal vez tengas razón.
Me mira como si hubiera dicho algo imposible.
—¿En serio me estás dando la razón?
—Sí.
—Vaya, parece que los planetas se alinearon. El gran Zion Bennet acaba de admitir que otra persona tenía razón. No creí vivir para ver esto.
Bebo un poco más de vino y dejo la copa vacía.
—No exageres —digo, conteniendo una sonrisa.
—Ya que me has dado la razón, te daré un consejo extra —se acerca un poco—. Deja de tontear con esa Malory. Sé que lo hacías para apartar a Sunny y hacerla enojar, pero esa mujer está interesada en ti. Con tus tonterías le vas a hacer crear ideas equivocadas.