La leyenda del Reino de Yarlug no se escribe con tinta sobre el pergamino del olvido, sino con el azote del viento en las cumbres nevadas y el eco de las piedras que recuerdan el primer calor del fuego sagrado.
Hubo un tiempo en que la tierra era un caos de roca y magma, antes de que el pacto entre los hombres y las bestias aladas tallara los contornos de un continente indomable.
Aquí, donde la geografía impone leyes de hierro y el cielo pertenece a quienes se atreven a desafiarlo con honor.
La historia de un Reino no solo se mide por dinastías, sino por cómo resiste las adversidades.
Este es el relato de cuando el mundo estuvo a punto de apagarse… y de cómo el fuego, contra todo pronóstico, volvió a encenderlo.