Zoe

Capítulo 16: "Lo que regresa"

ZOE

El avión aterriza con suavidad. Mi cuerpo está agotado, pero mi alma se siente liviana. Barcelona fue un universo en sí mismo: fotografía, artistas, luz, movimiento. Me redescubrí. Me reinventé. Pero nunca dejé de pensar en él.

Abro el celular. No hay mensajes. No espero que los haya. Acordamos silencio. Un pacto tácito: si seguíamos siendo los mismos, el reencuentro sucedería. Si no, al menos habríamos sido honestos.

Mi madre me abraza en el aeropuerto. Llora. Me dice que Mateo preguntó por mí una vez, pero no insistió. “Dijo que cuando fuera tiempo, tú volverías”.

Una semana después me atrevo a ir al viñedo. No aviso. Solo aparezco. Como antes.

Mateo está en el campo, supervisando. Lo veo de espaldas. El sol cae sobre su camisa blanca. Cuando se gira, me ve. No sonríe al instante. Pero su mirada lo dice todo.

-Hola- digo.

-Pensé que era un sueño- responde.

Nos acercamos sin prisa. Él no pregunta nada. Yo tampoco. Solo nos abrazamos. Largo. Sin palabras. Sin condiciones.

-¿Te quedas?- susurra.

-Si todavía hay lugar para mí-respondo.

-Siempre lo hubo.

Esa noche hablamos hasta que el vino se acabó y las velas se consumieron. Le conté de mis fotos. De los museos. De las noches sola. Él me habló de la cosecha. De su madre. De los días sin mí.

Y luego hicimos el amor como si nos reencontráramos con algo que nunca se había ido. Y quizá así era…

FIN




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.