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Hay libros que no solo se leen... se intuyen, como si ya habitaran en lo más hondo del alma. Al abrirlos, no pasamos páginas: cruzamos portales. Sus palabras no solo cuentan historias, susurran verdades que dormían en nuestro interior. Leer es enamorarse de lo invisible, tocar con el pensamiento aquello que el mundo no puede darnos. Y cuando el libro se cierra, todo afuera sigue igual... pero quien lo leyó, ha cambiado una pequeña parte de su corriente humanidad.
Sí, quiero