La escritura ha sido mi salvavidas. A mis casi 18 años, he aprendido que plasmar mis experiencias en papel no solo es un escape, sino un proceso de sanación. Aunque no escribo por dinero, escribo por necesidad: para transformar mis traumas en arte y mantenerme firme. Saber que mis historias resuenan con otros es lo que me impulsa a mejorar y a seguir adelante. Gracias de todo corazón a quienes se detienen a leer mis libros; su apoyo es el motor que me permite continuar
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