Cuando el emperador declaró la guerra, condenó también a su hija.
Tras su muerte, el trono que debía heredar le fue arrebatado, y la joven heredera se vio obligada a huir de su propio imperio.
Entre conspiraciones, rebeliones y juramentos de lealtad, ella luchará por recuperar lo que le perte...
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En proceso: 06 Mar
13 pág.
Sí, quiero