A donde quiera que vayas

24. Dos regalos

Amanda se sentó frente a mí; en pleno abril el frío no había aminorado y aún vestíamos nuestra ropa de invierno, y bebíamos café para calentarnos.

—Maldito clima, sí que está cambiando, ¿eh? Estamos arruinando el planeta —dijo en apenas un susurro.

Me miró curiosa cuando me volví hacia ella y le susurré un “¿Qué?” apenas perceptible.

—Tienes algunos meses muy rara, Lú, ¿qué rayos sucede? —agregó.

—Ya te dije que nada.

—Y yo ya te dije que nadie se pone “raro” por nada. ¿Estás saliendo con alguien y me lo estás ocultando? Hace tiempo que tienes un brillo, casi imperceptible, en los ojos, pero soy tu amiga y te conozco bien. Sé que se trata de un chico —Ama calló por un instante y luego volvió al ataque—. No me digas que el desaparecido apareció.

—No —murmuré enfadada.

—Entonces no entiendo.

Suspiré.

Los secretos no debían ser guardados a las mejores amigas. Jamás.

—Hay algo que no te he contado —confesé.

—¿Pero porqué rayos no me contarías algo? ¡Soy tu mejor amiga! Se supone que entre nosotras no hay secretos.

—Es que se trata de… ¿Sigues pensando que Lucas en un imbécil? —pregunté llevándome la mano a la barbilla para sostenerla en un inocente gesto.

—¿Qué pinta Lucas en todo esto?

Aspiré hondo, poner al día a Ama, iba a llevarme un buen tiempo.

—Durante la navidad pasada me encontré a Lucas. No lo esperaba pero lo vi en el Centro.

—Ve al grano porque comienzo a impacientarme —dijo Amanda muy seria.

Bueno, quizá no iba a llevarme tanto tiempo.

—Me invitó un café y acepté porque pensé que podía obtener noticias de Barto, pero Lucas no hacía más que pasar de ese tema, lo cual parecía algo sospechoso. Después, me regaló una sala y me arregló el jardín y entonces, un día mientras pintábamos la casa…

—Deja de hablar como si fueras un niña de cinco años, Lú. ¿Hay algo entre tú y Lucas? Ese es el meollo del asunto, ¿no?

—No estoy segura del nombre que debemos darle a nuestra relación, ¿es que hay que etiquetarlo todo? —pregunté con nerviosismo, debía escapar de su cruel interrogatorio y pronto.

Amanda me miró con los ojos bien abiertos sin dar crédito a mis palabras.

—¿Besaste a Lucas?

Ama debía tener alguna bola de cristal y yo lo desconocía.

—Bueno, no fui yo quien tomó la iniciativa —di un sorbo a mi café para evadir su mirada—, sabes que siempre he sido muy mala para dar el primer paso.

—Sí, lo recuerdo brevemente de tu relación fallida con Bartolo —Ama suspiró aliviada— ¿Y eso es todo? ¿No estás embarazada o algo así?

—¡No! —casi grité —. Prometió que iba a llamarme todas las noches a las diez y ha cumplido su palabra..

—¿Y por eso estás con él? ¿Porque cumple su palabra?

—¡Claro que no!

—¿Qué puedo decirte? Por una parte me alegro por ti y honestamente creo que una historia no avanza si no le das vuelta a la página. Te ha llamado todos los días, lo que deja en claro que Barto también pudo haberlo hecho pero, ¿qué sientes por él?

—No quiero ponerme a analizar ahora, Amanda. Quiero vivir esto como venga, estoy harta de las complicaciones. Lucas llega mañana y no quiero pensar en otra cosa.

—¿Y viene solo? ¿Te has puesto a pensar en eso?

—Obviamente lo he pensado pero estoy intentando mantenerme alejada del temor que me causa que Barto vuelva a casa —resoplé angustiada—. Le dije que podía tomar el autobús para ir a buscarlo al aeropuerto pero dijo que no quería molestarme y me pareció sospechoso.

—Quizá en el fondo aún tiene duda de lo que sientes por Barto y teme que quieras ir a buscarle para verle.



Aletor

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En el texto hay: romance juvenil, drama, romance amor odio

Editado: 17.01.2019

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