Alas de Cenizas

38. Hola, Padre

Dimitri

            Diclartrisse, Estrik y Edwin iban a la cabeza hablando entre ellos. Todos estábamos en el aire con la espesura de la noche rodeándonos. Lo que nos indicaba que nada entre los durmientes estaba bien era el completo silencio mientras viajábamos al campo de batalla venidero. No había nadie en las calles y me suponía lo peor para ellos.

            Me alejé de Clara en un aleteo posicionándome a un lado de Diclartrisse.

– ¿Podemos hablar?

            El chico me miró por el rabillo del ojo asintiendo, Estrik y Edwin desvaneciéndose en la oscuridad para buscar seguramente más aliados. Miré a Clara y ella asintió desviándose con Drake al lugar donde estaban reunidos los demonios. Neila estaba posicionándose con el cielo, así que los encargados de unir los libros de Enoc somos Diclartrisse y yo.

– ¿Por qué dejaste que Dafne entrase al infierno en su estado?

            No soy quien para indagar en su vida. El título de padre lo perdí al momento de su nacimiento cuando maté a su madre en esa primera guerra, pero me preocupa que las decisiones que tome no sean las correctas.

– En tiempos como estos es mejor estar juntos a separados – explica mirando al horizonte sin decir mucho en sus ojos claros – Y no sigas con ese tipo de pensamientos sobre mi relación con ella – me mira y luego aprieta los dientes observando el frente – Yo más que nadie estaba en desacuerdo con su presencia en el infierno, pero cuando toma una decisión nadie puede sacársela de la cabeza.

– ¿Quién es Dafne? Asumo que debes conocerla de hace años.

– No juegues al padre interesado conmigo, Dimitri.

– No es lo que estoy buscando – suspiro – Solo quiero saber sobre ti, no como tu padre porque no merezco ese título, más bien como un compañero de batalla.

– Es bueno que tengas los límites claros.

            En este aspecto los celestiales somos iguales a los durmientes. Sino aprovechas todos los momentos al máximo llegará el día en que te lamentarás por lo ocurrido.

– Dafne es un ángel guardián – habla Diclartrisse con seriedad – Y no la conozco desde hace años. Sí, ambos somos algo antiguos, pero nuestros caminos se cruzaron hace veintidós años, justamente cuando la guerra de Estrik estaba a punto de terminar.

– Ella es tu ángel guardián – digo pensativamente.

– Mi ángel guardián murió hace dos siglos – gira para aterrizar cerca del templo destruido donde se llevara a cabo el ritual.

            Lo imite con lentitud apreciando las caricias del viento. Por eso es que cuando cree las alas de cenizas no me detuve por mucho tiempo en la tierra, yo pertenecía al cielo y ninguna de estas sensaciones me podía ser arrebatada por la simple decisión de un ángel.

– Yo mate a mi ángel.

            Ambos aterrizamos en tierras durmientes. Diclartrisse desplegó los libros en el suelo sagrado. Yo solo era un simple observador.

– ¿Por qué lo mataste?

– Porque se enteró de mi identidad – me mira – De ustedes.

– Nunca nos miraras como tus padres – admito lo obvio mirando al suelo.

– Posiblemente lo haga algún día, pero por los momentos no.

            Dijo algunas oraciones en latín haciendo que los libros brillaran, frunció el ceño mirando al cielo y gruñó.

– ¿Qué sucede?

            Mire los alrededores en busca de amenaza, pero nada estaba allí, solo las estrellas y el vacío en mi corazón.

– Acaban de anunciar nuestra ubicación. Debemos apresurarnos.

            Como si lo escuchasen todos, nuestro bando aterrizó en tierras adyacentes al templo, Clara me miró con unas motas de sangre en la mejilla y miro furiosa a Drake en su espalda.

– Te lo dije.

– No pensé que enserio lo haría – se defiende Drake molesto – Es mi hermano, Clara. Mi familia.



Laczuly0711

Editado: 22.11.2018

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